Seúl, Corea del Sur.– Donald Trump, llegó ayer a esta ciudad después de pasar un par de días en Tokio, en donde se encargó de criticar la relación comercial de su país con Japón y de paso humillar públicamente al primer ministro Shinzo Abe, quien ha demostrado tener la paciencia del Santo Job al tratar con el presidente estadounidense, a quien necesita para ayudarlo a proteger a su nación de la amenaza que representa para esta parte del mundo el líder norcoreano Kim Jong-un.
Al referirse al intercambio comercial entre Estados Unidos y Japón, Trump pronunció palabras similares a las que ha utilizado desde su campaña electoral al opinar sobre las relaciones comerciales que su país tiene con México.
Esto es lo que le dijo ayer a un grupo de empresarios japoneses: “Queremos un comercio justo y abierto, pero en este momento nuestro intercambio con Japón no es justo y abierto. Los Estados Unidos han sufrido déficits comerciales masivos con Japón durante muchos, muchos años. Por lo tanto, tendremos que negociar y lo haremos de manera amistosa”. Se quejó de que millones de automóviles fabricados en Japón se vendan en los Estados Unidos, pero que muy pocos automóviles estadounidenses se venden en Japón.
Después, durante la conferencia de prensa que ofrecieron al concluir su reunión en la cumbre, Trump interrumpió a Abe cuando un periodista le preguntó a éste que explicara por qué Japón no destruyó un misil norcoreano que a finales de agosto pasado invadió el espacio aéreo japonés.
Antes de que el primer ministro pudiera contestar la pregunta el presidente dijo, refiriéndose a los misiles norcoreanos, que Japón “Los derribará cuando contemple la compra de mucho equipo militar de Estados Unidos. El primer ministro de Japón va a comprar grandes cantidades de equipamiento militar, como debería”. Así, además de responder a una pregunta que no fue para él, el ex promotor de bienes raíces y casinos presionó públicamente al gobernante japonés para que su país dedique miles de millones de dólares a la compra de productos fabricados por algunas de las 47 empresas estadounidenses que forman parte del grupo que conforman los 100 principales fabricantes de material bélico en el mundo.
En otra parte de la conferencia de prensa, Trump dijo: “Los japoneses están prosperando, sus ciudades son vibrantes, y han construido una de las economías más poderosas del mundo”. Luego, dirigiéndose a Abe, continuó: “No sé si su país es tan bueno como el nuestro… creo que no, ¿OK?, y vamos a tratar de mantenerlo así, pero ustedes serán los segundos”.
Abe aceptó con estoicismo, poniendo su mejor cara, las palabras, acciones y bravuconadas de Trump porque realmente no le queda de otra. Sin la ayuda estadounidense no podrá enfrenar la amenaza que Corea del Norte representa para su país.
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