En las elecciones del 1 de julio de 2012 el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) dio muestra del poder que tenía en Chiapas, entidad que hasta entonces había sido gobernada por el PRI (de 1929 a 2000) y por el PRD (de 2000 a 2012).
Ese día, el candidato a la presidencia por la coalición PRI-PVEM, el priista Enrique Peña Nieto, obtuvo el 45.9% de los votos emitidos por los chiapanecos, pero el candidato a la gubernatura por la coalición PVEM-PRI-PANAL, el verde Manuel Velasco Coello, ganó con el 67.1% de la votación, superando a Peña Nieto por 21.2 puntos porcentuales.
Y no solo ahí demostró fuerza el PVEM. En las elecciones de ayuntamientos también realizadas ese 1 de julio ganó en 47 de los 122 municipales, nueve más que los 38 que obtuvo el PRI. En lo que a la elección del congreso local se refiere, el PVEM ganó 13 de las 41 diputaciones, solo tres menos que las que ganó el PRI.
Tres años después, en las elecciones legislativas y municipales de julio de 2015, el PVEM consolidó su fuerza al ganar 18 de las diputaciones, convirtiéndose en la primera mayoría del congreso estatal, y 59 de los 122 municipios.
El PVEM es la primera fuerza política en Chiapas y por eso se armó una gran bronca cuando hace unas semanas se anunció que el senador priista Roberto Albores Gleason sería el candidato a la gubernatura por la coalición PVEM-PRI. Y se armó la bronca porque hasta ahora nadie ha sabido explicar porqué el PVEM aceptó que un priista fuera su abanderado en lugar de un militante de ese partido.
Antes de que surgiera la candidatura de Albores se mencionaban solo dos nombres como posibles abanderados de la coalición: el diputado y presidente del PVEM en Chiapas, Eduardo Ramírez, y el senador por dicho partido Luis Armando Melgar Bravo.
Tanto lío causó la designación del senador priista que Ramírez y 14 diputados verdes renunciaron a su partido. Por su parte, Melgar adoptó una actitud mesurada y se ha limitado a decir que lo que debe hacer la coalición es postular como su candidato a alguien que unifique y no divida a la propia alianza y a los partidos que la conforman.
La situación que ahora enfrenta la coalición es grave. La precampaña de Albores no ha despegado y en los actos que ha encabezado los priistas y verdes le manifiestan su rechazo. Lo peor del caso es que el periodo de campañas vence el domingo entrante sin que hasta el momento su coalición haya definido el método para elegir al aspirante que cuyo nombre finalmente aparecerá en la boleta electoral como su candidato.
Salazar renunció al PVEM. Albores es rechazado por priistas y verdes. Melgar debe ser el candidato unificador que se enfrente al de Morena.
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