El Partido de la Revolución Democrática enfrenta una nueva crisis después de que el aún líder de los senadores de ese partido, Miguel Barbosa, anunció que apoyará la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
Al manifestarse a favor del dueño de Morena, Barbosa abandonó al jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien hasta anteayer era el candidato del senador poblano.
Ayer entrevisté al legislador y me dijo que decidió cambiar de candidato al ver que Mancera todavía no se decide a perseguir agresivamente la candidatura presidencial por el PRD y que, ante la perspectiva de que en 2018 haya una alianza PRI-PAN, lo mejor para el país es apoyar a AMLO.
Con Barbosa, ya son nueve los legisladores que apoyan a AMLO después de haber llegado al Senado siendo militantes del PRD. Ellos son César Augusto López (Tabasco), Mario Delgado (Ciudad de México), Rabindranath Salazar (Morelos), Zoé Robledo (Chiapas), Fidel Demédecis (Morelos), Alejandro Encinas (Estado de México), Lorena Cuéllar (Tlaxcala) y Fernando Mayans (Tabasco). Todos, excepto Barbosa y Cuéllar, ya renunciaron al PRD, aunque siguen perteneciendo a la fracción perredista en el Senado para que ésta no pierda sus privilegios y prerrogativas económicas.
Otro senador, el guerrerense Armando Ríos Piter renunció también a su militancia perredista, pero hasta ahora no se ha manifestado a favor de AMLO.
En total, ocho de los 14 senadores que integran el grupo parlamentario del PRD ya no son perredistas y otros dos no han renunciado pero apoyan al Peje López. Esto significa que solo seis perredistas se mantienen fieles, por el momento a su moribundo partido.
El número de militantes del PRD que durante los próximos meses abandonaran su partido para irse a Morena aumentará conforme las encuestas muestren que el puntero en la carrera presidencial de 2018 es AMLO. Lo anterior porque existe la percepción de que la competencia del año entrante se dará entre el candidato que postule el PAN y el dueño de Morena. También en el PRI se empezarán a ver pronto muchas defecciones hacia el partido del tabasqueño.
Como se ven las cosas, no es nada improbable que en 2018 muera el partido que fundaron en 1889 unos priistas insatisfechos y un grupo de partidos y organizaciones de izquierda.
Desde su fundación, los dirigentes de las diferentes organizaciones que conformaron al PRD no supieron ponerse de acuerdo y el partido creció hasta convertirse en la segunda fuerza política del país gracias a los dos caudillos que sucesivamente lo encabezaron: Cárdenas y López Obrador. Al irse ambos empezó la cuenta regresiva hacia la desaparición de un partido que siempre se movió en función a los intereses de los líderes de sus corrientes y no del propio PRD.
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