Yo no votaré por Andrés Manuel López Obrador. Y no lo haré porque yo no lo quiera o me caiga mal. Es más siempre, lo he dicho: él es el político más brillante que hay hoy en México y lo ha sido durante los últimos 20 años. La mejor prueba de que es el más brillante es que está muy cerca de poder ganar la elección del primero de julio entrante.
No votaré por él porque no estoy de acuerdo con gran parte de las políticas que anuncian. No creo en la viabilidad de los programas que nos ofrece. No estoy convencido de que sea un verdadero demócrata.
Muchas de sus propuestas no pueden financiarse sin endeudar más al país o sin cobrarle más impuestos a quienes ya los pagan. Él dice que el dinero para pagar el costo de sus programas va a salir de los 500 millones de pesos que al llegar él a la presidencia dejarán de robarse los políticos y funcionarios. Pero, entendámoslo muy bien, en México gran parte del llamado “robo” que perpetran los políticos y funcionarios realmente consiste en comisiones que debajo de la mesa reciben de proveedores y contratistas que recuperan ese dinero encareciendo sus productos y servicios. Recuperar ese dinero no será posible de un día para otro. Esos ahorros, si es que se logran, van a tardar tiempo en acumularse. Pero mientras tanto, ¿de dónde van a venir los 14,400 millones de pesos que necesitará para pagarle a su ejército privado de 2 600,000 ninis que recibirán 4,500 pesos mensuales de nuestro dinero?
Tampoco estoy muy convencido de la vocación democrática de AMLO porque en el partido Morena que él fundó, con mucho mérito de la nada, solamente una persona, que es él, toma las decisiones importantes, y cuando él no ordena, es algunos de sus tres hijos el que decide y ordena. También, porque durante su gestión como jefe de gobierno del Distrito Federal dio muestra de autoritarismo gobernando mediante bandos y edictos, de desprecio a la ley al ignorar mandatos judiciales y optar por no aplicar leyes aprobadas por el Congreso o la Asamblea Legislativa.
No votaré por Andrés Manuel López Obrador porque no estoy de acuerdo en que les otorgue una amnistía y un perdón a criminales que, según él, delinquieron porque son pobres, porque en el país la mayoría de los pobres no son delincuentes. Amnistiar y perdonar a los que eligieron cometer un crimen es burlarse de la honestidad de quienes eligieron no hacerlo y ganarse la vida honestamente.
No es nada personal. Que quede claro: yo no siento ni amor ni odio hacia Andrés López Obrador. En verdad lo admiro mucho, pero mi admiración no se va a traducir en un voto a su favor.
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