Berlín, Alemania.- Algunos lectores de las dos columnas que esta semana he escrito en esta ciudad me han reclamado que hable tan bien de los gobernantes alemanes y no tan bien de los líderes políticos, sociales y económicos mexicanos. “Ni que todo fuera perfecto allá en Alemania”, me han dicho, a lo que les he respondido que no, que no todo está bien en este país reunificado en 1990 después de permanecer dividido desde 1945 por decisión de los líderes de las potencias que ganaron la Segunda Guerra Mundial.
En lo que a esta ciudad se refiere, no todo es miel sobre hojuelas.
A pesar de que en solo 25 años se ha convertido en una de las grandes capitales de Europa, visitada por millones de personas (tan solo seis millones en el primer semestre de este año), Berlín enfrenta los problemas generados por la pobreza, el desempleo, la mala infraestructura, un sistema de educación que adolece de muchas fallas, la deuda, la crisis de los refugiados y el crimen.
A continuación de algunos ejemplos de los problemas que enfrenta la capital germana:
Con seis años de atraso, el nuevo aeropuerto aún no ha sido terminado. Su inauguración programada para 2011 ha sido pospuesta varias veces y pocos creen que será finalmente puesto en servicio el año entrante. Los políticos de oposición acusan a los gobernantes de fallas de planificación y actos de corrupción que no han sido probados. Después de renunciar en 2014, el ex alcalde Klaus Wowereit aceptó que el aeropuerto fue su peor fracaso durante sus 13 años de gobierno.
El gobierno berlinés no puede atender adecuadamente a los refugiados que llegan a la ciudad. El año pasado, cuando llegaban hasta 500 refugiados al día, la oficina encargada de atenderlos solo podía procesar a 200. Durante los años recientes, los refugiados han hecho cola afuera de la oficina teniendo que aguantar temperaturas que van de los 8 grados bajo cero hasta los 40.
Las tasas delincuenciales de Berlín son más altas que las de ninguna otra una ciudad alemana. En 2015 se denunciaron 16,414 delitos por cada 100.000 personas, por encima de 13.839 en Hamburgo, 13,784 en Bremen, 8,893 en Sajonia y el promedio nacional de 7,797. Entre 2014 y 2015 la tasa de criminalidad global de Berlín aumentó en un 4.9%. Durante este período, el asesinato y el homicidio imprudencial disminuyeron en un 14.5% y los robos un 5,1%. Sin embargo, el robo a tienda se incrementó en un 14%, el robo de la bolsa de mujer subió 25.8% y el robo de sótanos aumentó en un 34.6%.
La pobreza y el desempleo se agravan. En 2015, Berlín registraba la segunda tasa más alta de desempleo del país, con el 10,7%, muy por encima de la tasa nacional global del 6.4%. En Hamburgo la tasa fue de 7.4% y en Baviera del 3.6%.
Para empeorar las cosas, Berlín posee el peor sistema educativo del país. En 2014, la tasa de deserción en las escuelas de Berlín fue del 8.1%, arriba del promedio nacional de 5.5%. Finalmente, el 39.7% de los estudiantes berlineses no ha completado su formación profesional en comparación con el promedio nacional de 27.7%.
Los anteriores son algunos ejemplos de males que afectan a Berlín y sus habitantes. Como puede verse, no todo es miel sobre hojuelas en esta fascinante ciudad.
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