Delmenhorst, Alemania.- El 2 de marzo de 2004 se difundió un video en donde se veía a quien entonces era el secretario de Finanzas del gobierno defeño, Gustavo Ponce, apostando fuertes cantidades de dinero en el casino de lujoso hotel Bellagio, en Las Vegas, Nevada. De inmediato, su superior y protector, el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que la grabación del video fue hecha por encargo de una mafia del poder que solo en su imaginación existe y que tal vez fue la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) la que se encargó de seguir a Ponce y grabarlo cuando apostaba 500 dólares en cada mano de blackjack.
Un día después, el 3 de marzo, su ex secretario particular René Bejarano fue exhibido por medio de un video en donde se le veía recibiendo cientos de miles de pesos del empresario argentino Carlos Ahumada. Según López Obrador, este escándalo también lo armó la mafia del poder.
En ambos casos el tabasqueño ignoró el hecho de que dos de sus colaboradores más cercanos hubieran sido grabados cuando aparentemente cometían un delito. Lo importante para él no fueron nunca los supuestos actos criminales que cometieron Ponce y Bejarano, sino que alguien los hubiera exhibido mediante grabaciones ilegalmente realizadas.
Al paso de los años nos hemos acostumbrado a que el Peje López afirme que la mafia del poder intenta perjudicarlo cada vez que uno de sus protegidos es exhibido al cometer lo que muy bien podría ser un delito. Así sucedió recientemente en los casos de la diputada veracruzana Eva Cadena, la efímera candidata morenista a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz, y de la ex candidata a la gubernatura mexiquense, Delfina Gómez, cuando se hicieron públicos algunos ilícitos supuestamente cometidos por cada una de ellas.
Ahora, según el mesías tropical, la mafia del poder es la responsable de lo que muchos opinamos sobre el delgado morenista Rigoberto Salgado, quien ha demostrad ser ignorante o estúpido al afirmar que desconocía la existencia del ahora célebre Cártel de Tláhuac, a pesar de que los habitantes de esa delegación y de otras estaban perfectamente enterados de los muchos delitos que ésta ha cometido.
Este fin de semana se dio a conocer que un restaurante especializado en platillos sinaloenses ubicado en Tláhuac, de nombre La Carreta Sinaloense, es administrado por Alejandra Rodríguez Salgado, quien es sobrina del delegado. No solo eso, según diversos reportes, hasta hace unos días los miembros del Cártel de Tláhuac eran asiduos concurrentes. Seguramente, todo esto también lo ignoraba Rigoberto.
Lo único que falta ahora es que el Peje López asegure que la presencia de la delincuencia organizada en Tláhuac es otro invento de la mafia el poder.
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