El huracán de categoría 4 Harvey, que como tormenta tropical sigue afectando al sureste de Estados Unidos, golpeó Texas el 25 de agosto, dejando una treintena de muertos y daños por un valor que hasta ayer se calculaba en 42,000 millones de dólares, monto que aumentará conforme dichos daños se evalúen más detalladamente.
Los mexicanos no debemos ignorar cómo Harvey afectará a la segunda economía más importante de Estados Unidos. El producto interno bruto (PIB) de Texas fue de 1.6 billones de dólares el año pasado -9% del PIB estadounidense-, ligeramente superior al de Canadá y Corea del Sur y mayor por casi 500,000 millones de dólares al de México. Si fuera un país independiente, la texana sería la décima economía más grande del mundo, detrás de Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido, California, Francia, India, Italia y Brasil. En 2015, fue el principal destino estadounidense de las exportaciones mexicanas, cuyo valor fue de 83,400 millones de dólares.
Uno de los primeros efectos negativos de Harvey fue debilitar ligeramente al dólar, lo que en parte explica que el peso se haya revaluado durante los últimos días. Ayer, un dólar interbancario a 48 horas se vendía en 17.7650 pesos a las 13:30 horas (Centro).
Harvey también elevó los precios de la gasolina en la Bolsa Mercantil de Nueva York. El martes pasado subieron más de un 4% al saberse que la refinería más grande del país, en Port Arthur, cerraría ayer y Sandy Fielden, analista de Morningstar, dijo que los precios de la gasolina podrían aumentar unos 10 centavos por galón en Texas y de entre 20 y 30 centavos en otras partes del país.
Siete refinerías ubicadas en la costa del Golfo de México han cerrado y 11 más en Texas y Luisiana están en riesgo de cerrar, según datos de Morningstar. Esas 18 refinerías representan más de 4.6 millones de barriles diarios de producción de combustible, aproximadamente el 25% de la capacidad de refinación total estadounidense.
Si consideramos que el 62% de la gasolina que se utiliza en México es importada, la mayor parte de ella de Estados Unidos, es probable que en los días venideros veremos aumentos en sus precios.
El director general de Pemex, José Antonio González Anaya, aseguró ayer que la empresa tiene inventarios de gasolinas y diésel asegurados para garantizar el abasto durante las próximas dos semanas y que los precios no aumentarán en el corto plazo. En caso de que la crisis de refinación se extienda más allá de los 15 días, los consumidores podríamos enfrentar incrementos de precios y faltantes en el abasto.
En los días por venir conoceremos más sobre cómo Harvey también golpeó a México y los mexicanos. Esperemos que no haya sorpresas demasiado desagradables.
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