El próximo 5 de noviembre, en Estados Unidos se realizará una de las elecciones presidenciales más reñidas en su historia reciente. Los estados clave que determinarán el resultado son Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin, con un total de 93 votos electorales. Espero que el resultado en estos estados incline la balanza a favor de Harris y no del fascista Trump. Todo dependerá de cómo se distribuya cada voto.
¿Quién ganará? Los promedios de las encuestas más recientes muestran una competencia intensa. Trump lidera en Arizona y Georgia, pero con márgenes apenas por encima del 1%. Harris tiene una leve ventaja en Michigan y Wisconsin. Pensilvania, uno de los estados con mayor peso en el Colegio Electoral, muestra una ventaja mínima para Trump.
El éxito de cada candidato depende de su estrategia para capturar estos votos decisivos. Harris, si pretende ganar, necesita mantener sus ventajas en Michigan y Wisconsin. También debe conquistar Pensilvania. Si logra sumar uno de los estados tradicionalmente conservadores, como Arizona o Georgia, podría consolidar su camino hacia los 270 votos electorales necesarios para ganar.
Trump, por otro lado, debe afianzar sus números en Carolina del Norte, Georgia y Arizona. Asegurar Pensilvania le permitiría alcanzar la victoria sin la necesidad de ganar en los estados del norte que favorecen a Harris. Para él, el reto no es menor. Aunque lleva una ligera ventaja en algunos de estos estados, el margen es tan reducido que cualquier cambio de última hora podría modificar los resultados.
El resultado final dependerá en gran medida de la capacidad de movilización de cada campaña. Mientras Trump apela a un electorado conservador y busca fortalecer su presencia en el sur, Harris confía en las regiones del norte y en atraer a los indecisos. La gran pregunta es si podrán sostener sus ventajas hasta el martes entrante o si un evento inesperado volcará la elección hacia uno u otro lado.
Esta elección no solo definirá quién ocupará la presidencia. También determinará la composición del Congreso, con 34 escaños del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes en juego. Además, fijará el tipo de relación entre México y EEUU para los próximos cuatro años.
Si Trump gana, veremos una política de mayor confrontación: políticas migratorias más estrictas, presión en la frontera y amenazas de intervención armada dizque para combatir a los cárteles. Aunque el T-MEC probablemente se mantenga, podría imponer más barreras que afectarán la economía mexicana. Una victoria de Harris ofrece una relación más estable y colaborativa, con un enfoque en fortalecer las cadenas de suministro y fomentar el desarrollo sostenible en América del Norte. En seguridad, Trump adoptaría una estrategia más agresiva, mientras que Harris apostaría por una cooperación en inteligencia y combate a las causas de la violencia. Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el reto será adaptarse a cualquiera de estos escenarios. Maximizando las oportunidades y minimizando los riesgos.
El 5 de noviembre debemos observar los resultados de la elección en EEUU, conscientes de que estadounidense tomarán una decisión que no solo impactará su futuro, sino el del mundo entero.
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