El hecho de que el líder de los senadores perredistas, Miguel Barbosa, haya anunciado la semana pasada que apoya las aspiraciones presidenciales del dueño de Morena, Andrés Manuel López Obrador, es una muestra más de las divisiones internas que están acabando con el PRD.
El desmoronamiento del PRD empezó poco después de las elecciones federales de 2012, cuando el entonces perredista López Obrador perdió la elección presidencial frente al priista Enrique Peña Nieto y el partido no pudo superar al PRI y al PAN en las elecciones legislativas que le dieron 22 escaños en el Senado (frente a 52 para el PRI y 38 para el PAN) y 104 curules en la Cámara de Diputados (frente a 212 para el PRI y 114 para el PAN).
El 26 de enero de 2014, López Obrador y un nutrido grupo de perredistas convirtieron en partido el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la asociación civil que en 2011 habían fundado dentro del PRD. El 9 de julio siguiente, el Instituto Nacional Electoral le otorgó su registro al nuevo partido, el tercero al que ha pertenecido López Obrador desde que a mediados de la década de los 70 del siglo pasado ingresara al PRI.
Desde la fundación de Morena, muchos ex militantes del PRD se le han unido después de abandonar al partido en donde los únicos que deciden y mandan son los dirigentes de la corriente Nueva Izquierda, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, los cada vez más solitarios Chuchos.
Los efectos de la salida del PRD de los lopezobradoristas y de otros militantes insatisfechos con el rumbo del partido se vieron en las elecciones federales de 2015. El PRD perdió 48 diputaciones, quedándose solo con 56, mientras que en su primera competencia electoral Morena obtuvo 35, colocándose como la quinta fuerza dentro de la Cámara de Diputados, después del PRI (203), PAN (109), PRD (56) y PVEM (47).
Desde 2015 las defecciones hacia Morena han ido mermándole fuerza al PRD, sobre todo en el Senado, ya que de los 22 senadores de ese partido, solo seis se mantienen aún fieles al PRD en vista de que los otros 16 renunciaron a su militancia o siguen siendo perredistas, pero claramente a favor de AMLO.
También en el gabinete del jefe de gobierno de la Ciudad de México se han registrado salidas de quienes han decidido apoyar las aspiraciones presidenciales de AMLO sobre las de Miguel Ángel Mancera. Las dos más recientes son las de quien fuera secretario de Turismo, Miguel Torruco, quien también es consuegro de Carlos Slim, y de la subsecretaria de Asuntos Metropolitanos y Enlace Gubernamental y ex delegada en Magdalena Contreras, Leticia Quezada.
Se sabe que dentro de la bancada perredista en la Cámara de Diputados hay un buen número de legisladores que han manifestado su inclinación a favor del dueño de Morena, pero aparentemente se mantendrán dentro del PRD hasta que consideren que ha llegado el momento oportuno para irse a las filas del partido de López Obrador.
Es un hecho que conforme nos acerquemos a la elección presidencial de 2018, de las filas del PRD saldrán todos aquellos que considere que en ese partido ya no tienen futuro político. Algunos se irán al PRI, tal vez otros al PAN, pero la mayoría de ellos abrazarán nuevamente al Peje López Obrador.
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