Las fuerzas terrestres acostumbran decir: las guerras se ganan en el territorio. Los marinos acostumbran decir: las guerras se ganan en los mares. Los aviadores acostumbran decir: las guerras se ganan en el cielo. En realidad, las guerras se ganan en los tres ambientes; aunque la nueva geopolítica mundial comienza con una confrontación estratégica en los océanos.
El soft power chino – por ahora – navega en todos los mares. Mediante inversiones civiles y crecimiento de la flota armada, afirma su presencia disuasiva – por ahora – en todo el planeta. Apuntando a la oleada de cambio tecnológico y organizativo consistente en la artillería electromagnética y en armas teledirigidas, la potencia militar emergente de China está entrando en la fase de las confrontaciones intensivas instrumentando navíos súper poderosos y educando a los combatientes con la psicología guerrera de alta intensidad para que estén capacitados en la invasión de Taiwán a partir de 2027.
Las ambiciones militares derivan de la capacidad artefactual. Esta última, comprende elementos tangibles e intangibles. Tangibles, tal como la artillería de corto y largo alcance, e intangibles como la cultura de la guerra permanente. Los navegantes estadounidenses ya internalizaron esta pauta mental, pero los chinos recién están empezando a hacerlo; lo cual entraña un hándicap para los marinos de esta nacionalidad. De todas maneras, la actualidad guerrera construye navíos provistos de tecnología de última generación y mentaliza al personal con la disposición al combate imprevisto en todas y cada una de las misiones navales.
En tanto que diplomacia combatiente; pero no coctelera; China estableció una amistad diplomática preferente con Turquía, corteja a Argelia y Marruecos; y mueve a sus peones en Groenlandia e Islandia. En paralelo, compró el puerto del Pireo en Grecia, y localizó un enclave portuario en Rosario – Argentina, así como estableció una gran base naval en Djibouti – África del Norte. Está invirtiendo miles de millones de yuanes en puertos, redes 5G y en construcciones civiles o militares localizados en África, América del Sur y el Caribe como parte de los 40 proyectos portuarios ubicados en Bahamas, el extremo de América del Sur y en las dos vías del Canal de Panamá. En esta expansión económica y política, sobresale el mega puerto de Chancay – Perú, ubicado a 75 kilómetros de Lima; el cual está destinado a recibir contenedores gigantescos y portaaviones.
Actualmente, China auto refuerza su estrategia compradora o constructora de diversos puertos en el mundo, en paralelo al desarrollo de su marina mercante. Las terminales portuarias controladas por China son decenas y susceptibles de aumentar en el corto, mediano y largo plazo. Las cinco principales compañías marítimas del Sol Naciente asumen la navegación mundial del 18% de los contenedores. En 2015, la 2/3 parte de los 50 puertos más grandes del planeta, instrumentaron la propiedad china en diversos procesos de apropiación.
El 19 de abril de 2022, China firmó un acuerdo securitario con las autoridades del archipiélago de las Islas Salomón, ganándole el paso tanto a los EEUU como a Australia distante solo 1500 kilómetros de las Salomón; porque ese acuerdo permite la presencia de policías y militares chinos en las Islas mencionadas. No es casualidad, entonces, que, desde 2019, la autoridad de Salomón cesó la relación diplomática con Taiwán.
La nueva Ruta de la Seda administrada por Pekín, integra a las islas Fiji, el Vanuatu, las islas de Samoa y el archipiélago Salomón; con una lógica primero económica y luego política; la cual les abre la puerta a los desembarcos en Occidente del soft power – por ahora – chino. Dada la guerra comercial con el Tío Sam; la imagen objetivo de las Rutas de la Seda es alcanzar la paridad estratégica con este pariente distante de la Gran Muralla Submarina ubicada desde 2017 en el mar meridional de China y otras regiones de esta.
Desde 2020, Pekín superó a los EEUU en las infraestructuras navales como las superestructuras del mismo género. En 2023, la flota del Sol Naciente contó con 370 navíos, mientras que Norteamérica hizo lo propio con aproximadamente 300. Desde 2021, China tiene 60 submarinos en operación, y los EEUU. 70. A inicios de 2023, China terminó de construir un submarino nuclear equipado con un sistema de propulsión ultra silencioso consistente en un jet de bombeo, en lugar de una hélice.
El desempeño económico de México durante el gobierno de AMLO
La navegación china está caminando hacia su hiperpotencia mundial, bien sea en la paz, o mal sea en la guerra.
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