El cuerpo de cualquier ser vivo es una magnífica expresión de la eficiencia, la sincronía y el control de muchas funciones que deben realizarse en ese orden. Todo está organizado en un complejo programa de ácidos nucleicos llamado genoma. Dicho programa lo hemos heredado de nuestros padres y es el regulador óptimo que mantiene nuestra existencia, lo utilizamos cada momento hasta que dejamos de existir.
Aunque las reacciones en nuestro cuerpo siempre obedecen a un patrón determinado, también existe la posibilidad de que algunos factores internos o externos modifiquen el comportamiento o el mecanismo de las reacciones y entonces tendremos pequeños cambios positivos o negativos que afectan alguno de nuestros sistemas, originando situaciones que conocemos como trastornos, disfunciones o simplemente, situaciones anormales que detectamos a diario.
La epigenética es una disciplina reciente que trata de explicar los efectos de diversos factores internos y externos en el comportamiento de los genes; es decir, aunque siempre tenemos la misma información genética, es posible que algunos cambios en nuestra conducta habitual puedan influir en forma positiva para nosotros. Entre los factores más frecuentes que se han demostrado están: la disponibilidad de oxígeno, la deficiencia de sales minerales o complementos vitamínicos, la exposición a materiales irritantes ambientales, la exposición a materiales tóxicos, etc.
Otro factor de gran importancia es el mundo de las emociones, cualquier disgusto, engaño, agresión, etc. pueden ser el inicio de una descarga hormonal o trastornos neurológicos que pueden generar otros efectos más graves en otros órganos. Todas estas reacciones se manifiestan en forma inmediata causando trastornos que son el inicio de otros malestares más graves o agudos. Cada individuo es susceptible a materiales y concentraciones diversas, de tal manera que es su elección estar pendiente de su entorno ambiental y de evitar el contacto con algún material que le pueda causar daño.
En la medicina moderna existen numerosos casos que describen los beneficios y ventajas que la epigenética ha generado en los pacientes. En esta ocasión nos concentraremos en el relato que el Dr. Juleen Zierath del Karolinska Institute hizo con sus colaboradores en su estudio de la diabetes tipo 2. Esta anomalía fue escogida por su altísima frecuencia en la población de nuestro país. La diabetes tipo 2 se manifiesta por la acumulación de la glucosa en el torrente sanguíneo. Todo el mundo sabe que la insulina (hormona producida en el páncreas) es la responsable de transportar la glucosa a la mitocondria para que este organelo celular se encargue de metabolizar la glucosa. La pregunta más inmediata es: ¿cuál es la causa de dicha acumulación de la glucosa?
Bien podría ser que la insulina producida es insuficiente para reaccionar con la glucosa o bien que la insulina no funciona tan eficientemente para realizar la reacción, en el peor de los casos la explicación pudiera ser que ambas condiciones no se cumplen a satisfacción.
Después de minuciosos análisis genéticos los investigadores descubrieron que el gen PGC-1, uno de los principales en el proceso metabólico de la glucosa estaba disminuido en los pacientes diabéticos. El problema no solo era la baja presencia del gen sino también la deteriorada estructura en que se encontraba. Las razones principales de esta anomalía eran la exigua calidad y cantidad de este material.
Otros investigadores que ya se habían interesado en el proyecto propusieron dos cambios: una nueva dieta y una rutina básica de ejercicios. Pacientes e investigadores continuaron con el diseño experimental y obtuvieron una mejoría significativa en las concentraciones de glucosa. Es importante enfatizar que cada paciente seguía su propia dieta y rutina en el gimnasio. Los resultados obtenidos para cada uno de ellos reflejaban la causa efecto del ejercicio y la dieta, las evidentes microfotografías, los análisis sanguíneos y las capacidades neurológicas anunciaban una substancial mejoría.
Con estos resultados, de ninguna manera se desea afirmar que esta es una forma de curar este tipo de diabetes. Lo que todo este trabajo demuestra es que los cambios recomendados habían mejorado el ritmo y la calidad de vida de muchos pacientes; muchos de los síntomas tan enfadosos pasaron a ser tan solo un recuerdo.
La epigenética aparenta ser una metodología fácil y una rápida solución para muchas molestias y trastornos, pero no lo es. Esta es una disciplina de grupo donde varios especialistas (químicos, médicos internistas, microscopistas, endocrinólogos, gastroenterólogos, etc.) revisan periódicamente los resultados de los pacientes, posteriormente discuten y acuerdan en grupo el mejor tratamiento para el paciente.
Tal como implica el Dr. Zierath, dejemos esa actitud cínica y derrotista afirmando que somos víctimas de nuestros genes, cuando la verdad es que nuestros genes son en muchas ocasiones nuestras víctimas.
¡Asumamos nuestra responsabilidad!
REFERENCIAS:
- Anónimo., Don’t blame your genes. The Economist. September 5th, 2009.
Antonio G. Trejo. Correo electrónico: [email protected]
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