El SARS-CoV-2…. ¿una arma biológica?

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11 de junio, 2021 El SARS-CoV-2…. ¿una arma biológica?

Hace algunos días, el presidente Joe Biden pidió a varias de sus agencias que investiguen los orígenes del coronavirus que ha causado la muerte de 3.6 millones de humanos y que ha dejado baldados a miles con lesiones considerables. Esta pandemia se originó en noviembre de 2019 en Wuhan, una próspera ciudad China que goza de buenos estándares de vida y un ambiente científico justificado por dos instituciones dedicadas a la microbiología y la biología molecular. Tal parece que hubo uno o varios casos de neumonía atípica que no fueron reportados en forma inmediata sino hasta enero de 2020. El registro oficial se hizo como neumonía controlable con el fin de evitar detalles alarmantes a los medios de comunicación. En un lapso de 15 días surgieron otros 27 casos de la agresiva neumonía que fueron reportados a la Organización Mundial de la Salud (WHO por sus siglas en inglés) por los canales sociales, nunca por los medios oficiales del gobierno chino. Los datos solo contenían información parca y escueta, sin mayores detalles.

El 2 de enero del 2020, Zhang Yongzhen, virólogo residente en Shangai, determinó la secuencia del genoma viral y descubrió que era muy semejante a la cepa infecciosa detectada en 2002. Para el 9 de enero los hospitales de Wuhan estaban saturados, la población civil sumida en el terror y el caos de la desinformación al igual que el resto de China que también ignoraba lo sucedido; el resto es historia.1

La pandemia se transformó en endemia rápidamente. Los virólogos de todo el mundo se aprestaron al estudio de la cepa y pronto se dieron cuenta que se trataba de varias mutantes que atacaban a los humanos con una agresividad inusitada, 4, 5,… 10 cepas diferentes han sido descritas en diferentes partes del mundo, su paso ha dejado miles o millones de pacientes infectados y todavía siguen surgiendo otras mutantes; la mortandad se ha detenido parcialmente por los millones de vacunas que se han aplicado en todo el mundo; sin embargo, el riesgo del contagio sigue ahí, latente como una grave amenaza sobre el género humano.

Para nadie es un secreto que los países del primer mundo libran desde hace mucho tiempo una ardua pugna desarrollando nuevas armas, entre las cuales se encuentran las armas biológicas. Como su nombre lo indica, la pieza angular de estos proyectos son los microorganismos de naturaleza patógena (bacterias, hongos, virus, algas) que se perfeccionan con el fin de usarlos contra sus enemigos. El término perfección implica la manipulación de las características bioquímicas y genéticas del agente patógeno en el laboratorio con el fin de incrementar su capacidad infectiva y su letalidad.

Desafortunadamente, los países del primer mundo gastan millones de dólares investigando y desarrollando la patogenicidad de estos microorganismos con el fin de intimidar y/o amenazar a sus enemigos. Los avances científicos en la bioquímica, la inmunología, el cultivo masivo de células, la genética y la tecnología computacional son las herramientas que usan para lograr sus propósitos. Miles de técnicos especializados trabajan en estos Programas que están inmersos en el secreto y la siniestra manipulación.

Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes, es la sede de La Universidad de Wuhan y del Instituto de Biología Molecular. Ambas instituciones cuentan con el personal y equipo suficientes para emprender este tipo de actividades, de hecho, existen antecedentes de proyectos de investigación con la cepa SARS-CoV desde hace años. 




En el lapso 2019-2020, el entonces presidente D. Trump al saber todos estos detalles explotó amenazando a China que si se llegara a comprobar que ellos habían intervenido en la dispersión de este coronavirus, habría graves consecuencias. Obviamente, no fue una gestión muy adecuada y rápidamente pasó desapercibida. Sin embargo, muchos de los laboratorios dedicados a estos proyectos de inmediato trataron de determinar si el virus era un patógeno natural o un recombinante obtenido en el laboratorio. Investigadores de varios países concluyeron que se trataba de una cepa de coronavirus, inocuo huésped natural de los murciélagos, quienes por supuesto, no sufrían daño alguno.

Luego, a la fecha NO existe una prueba científica que compruebe que el SARS-CoV-2, patógeno responsable de la actual pandemia, haya sido producto de alguna manipulación genética.2

De inmediato han surgido algunas teorías que tratan de explicar los orígenes de esta megainfección, algunas de las más coherentes son:

  • El contagio con el virus se hace de animal a animal. Es decir, siendo un huésped inocuo en los murciélagos, el coronavirus se transmite a otros murciélagos y de aquí pudiera ser que se contaminen algunos felinos, minks, pangolín u otros animales silvestres de la región. También es factible que el virus también haya invadido algunos criaderos de animales.
  • Es posible que la infección se haya realizado directamente de algún animal hacia el humano, no es de esperarse que necesariamente haya sido un murciélago sino algún otro animal en su papel de huésped intermediario. Recordemos que en China existe un activo mercado de una gran cantidad de animales vivos. Se ha demostrado que esta vía de contagio incrementa la agresividad del coronavirus hacia los humanos.
  • En un tiempo se consideró que los virus habían contaminado alimentos refrigerados o congelados, pronto se descubrió que el virus se transmitía únicamente por la vía respiratoria, no hubo contagios digestivos fuera o dentro de Wuhan, lo cual invalidó la teoría.

Ninguna de las teorías anteriores satisficieron ampliamente las expectativas de las autoridades sanitarias y las financieras, y aún se sigue sospechando de que ha habido algún factor que nadie quiere mencionar pero que pudiera ser la causa de esta desgracia. Dicha posibilidad pudiera ser que la contaminación provino de algún laboratorio de Wuhan y que se dispersó en forma involuntaria. Si esto fuese la verdad convendría saber si alguno de los laboratoristas se infectó sin darse cuenta y propagó el virus al medio ambiente o contaminó a otra persona.

A la fecha todas son especulaciones, nada definitivo; las cuevas donde abundan los murciélagos están en Yunnan, una localidad que está a 1600 kilómetros de Wuhan; demasiado lejos para ser la principal fuente de contaminación. Las autoridades chinas han estado muy herméticas en sus declaraciones, se podría decir que evitan toda responsabilidad y en ocasiones se han dado declaraciones contradictorias, como por ejemplo: los investigadores del Wuhan Institute of Virology y del Wuhan Center for Disease Control and Prevention declararon que la cepa: CoV RaTG13 es 96.2% similar a la SARS-CoV-2; mientras que el Reporte de los investigadores de la WHO no mencionaron ningún proyecto con coronavirus semejante o parecido a cualquiera de las dos cepas mencionadas. Tampoco mencionaron que algún especialista hubiera resultado infectado o con los síntomas de la infección.

El asunto se vuelve más siniestro y confuso cuando el 23 de mayo del 2021 el Wall Street Journal publica que los Departamentos de Inteligencia Norteamericana sabían que tres investigadores del Wuhan Institute of Virology habían acudido al hospital en noviembre del 2019 con síntomas muy semejantes a los del COVID 19.2 

En febrero 2 del 2021, un grupo de virólogos fueron comisionados por la WHO para inspeccionar los sitios y los laboratorios en Wuhan. Al parecer, los virólogos no quedaron satisfechos con las respuestas y los obstáculos que las autoridades chinas pusieron durante las auditorías. Su reporte de abril de 2021 fue muy breve y escueto, lo cual les hizo acreedores a innumerables críticas que señalaron una considerable falta de rigor en los procedimientos. Tal parece que las autoridades chinas evitaron las respuestas a las preguntas difíciles que se realizan en todo tipo de auditoría científica. 

Los críticos investigadores en todo el mundo determinaron que es muy difícil obtener una conclusión válida en esas condiciones y declararon que sería necesario realizar nuevas investigaciones con mayor rigor y formalidad. Tal vez estas declaraciones y las actuales condiciones de la endemia en todas partes del mundo incitaron al presidente Biden a solicitar a las autoridades sanitarias respectivas nacionales e internacionales para que realicen otra serie de investigaciones que determinen sin duda el origen y los mecanismos de la infección de este coronavirus.

Es tanto el caos y el desfalco político, económico y social que ha causado esta pandemia que un equipo de virólogos independientes han propuesto todo un Programa del tipo de Auditorías que deben efectuarse en este caso; las acciones prioritarias que se han sugerido son:

  • Realizar un cuidadoso monitoreo de los animales salvajes capturados y comparar los datos con los datos de los animales mantenidos en cautiverio o granjas de reproducción masiva.
  • Analizar las virologías de los coronavirus en los murciélagos chinos y compararlos con los de otros países en el sudeste asiático. Esto proporcionará la identificación de posibles cepas con el potencial de causar futuras infecciones masivas  
  • Revisar detalladamente la epidemiología de los primeros casos del COVID 19 en Wuhan.

Ellos garantizan que es muy necesario entender y definir el origen y otros detalles de esta endemia para adquirir el conocimiento y la experiencia básica que nos permitan establecer las medidas preventivas y las estrategias de aislamiento, tratamiento y vacunación en el caso de futuros incidentes.

La iniciativa del presidente Biden es extraordinaria. Estamos viviendo una época en que sobran las palabras y nos hacen falta las acciones y los planteamientos positivos; sin distinción de razas, colores, modas y sabores. Espero que los jerarcas y líderes de los demás países apoyen esta propuesta sin restricciones…ya nos merecemos una muestra de solidaridad con nosotros mismos.

REFERENCIAS:

1 Antonio G. Trejo. La Versión China del Coronavirus. Ruiz Healy Times. Febrero 15, 2021.

2 Amy MCKeever.  We still don’t know the origins of the coronavirus. Here are 4 scenarios.National Geographic Magazine. June, 3rd 2021. 

                    Correo electrónico: [email protected]

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LAS INFECCIONES OPORTUNISTAS | Ruiz-Healy Times (ruizhealytimes.com)

   

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numerosos y vertiginosos cambios en todos los ámbitos, y a pesar de que les damos un reconocimiento, la realidad es que seguimos dudando de la información objetiva y validada. Parece que todos tenemos otros datos. ¿Por qué? Retomo un artículo del portal The Conversation (https://bit.ly/36ei2qW), de los investigadores Barbara K. Hofer y Gale Sinatra, quienes han escrito el libro “Negación de la ciencia: por qué sucede y qué hacer al respecto”. Estos investigadores afirman que para los humanos pesa más la experiencia que la ciencia y la evidencia. Y nos hablan de cinco casos para demostrarlo:
  1. La identidad social. Algo muy simple y sencillo de entender es que los seres humanos somos seres sociales y tendemos a alinearnos con quienes tienen creencias y valores parecidos a los nuestros. Aquí lo interesante es que las redes sociales amplían este efecto, con base en los algoritmos que desarrollan las grandes plataformas sociales: acercan a los iguales y alejan a los diferentes. Así que es fácil engañarse, ¡entre amigos! ¿Qué hacer para evitarlo? Hay que aprovechar las distintas formas de pensar y abrirse a entenderlas a partir de los diferentes roles que jugamos en la vida diaria.
  2. Los atajos mentales. Lo más fácil suele ser lo mejor. Siempre buscamos el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo. Y para pensar también lo hacemos. A ello le sumamos la complejidad de la vida diaria que nos reduce el tiempo de análisis y reflexión. Somos consumidores de títulos creados para atrapar nuestra atención, aunque no sean verdades completas ni a medias. ¿Qué hacer? Pues verificar antes de creerlo o compartirlo. Hay que darnos tiempo y parar la pandemia de mentiras de todo tipo, por error o parte de campañas de manipulación de todo tipo, con fines comerciales o políticos.
  3. Las creencias arraigadas del conocimiento. Con el tiempo, clasificamos todo. Decidimos a priori qué es válido, creíble o no, etiquetamos lo que es el bien y lo que es el mal, sin evidencias ni mayor análisis. Y para completar el cuadro, dudamos de la nueva evidencia que anuncia cambios. ¿Qué hacer? Dudar para comenzar. Contrastar opiniones opuestas. Confrontar evidencias, datos, opiniones. Tenemos que estar abiertos a la posibilidad de cambiar de opinión sobre los juicios que cargamos.
  4. El razonamiento motivado. Estamos cargados de emociones y posiciones que influyen en la valoración de los hechos. Buscamos explicar a partir de nuestras experiencias o las de nuestros círculos cercanos. Nos motiva confirmar que nuestra forma de pensar es la mejor forma de interpretar el mundo. “Cuando las personas razonan no solo examinando los hechos, sino con un sesgo inconsciente para llegar a una conclusión preferida, su razonamiento será defectuoso”. ¿Qué hacer? Busque información que contraste puntos de vista y ofrezca información diferente, obtenga puntos de vista a favor y en contra, que nos inviten a analizar y a reflexionar a mayor profundidad que lo simplemente emocional.
  5. El dominio de las emociones y las actitudes. Lo que difiere de nuestras creencias, emociones y actitudes nos molesta y tendemos a rechazarlo de manera natural. Todo ello nos provoca ansiedad y afecta nuestro estado de ánimo, así que es natural que busquemos rechazarlo. ¿Qué hacer? Tomar conciencia de que nuestras emociones están influyendo en nuestros juicios. Comprender que ello sucede de manera natural y lidiar con ello cuestionándonos con apertura para entender y comprender nueva información.
Vivimos tiempos difíciles, donde la complejidad diaria nos consume el tiempo de reflexión, donde tenemos exceso de información, donde hay nuevas y poderosas técnicas de manipulación y donde existen constantes cambios por los descubrimientos científicos y tecnológicos. Todo ello nos reta a estar atentos a evitar aislarnos y alejarnos de la ciencia y la evidencia. La duda, la apertura, la aceptación de la pluralidad y del cambio, nos pueden ayudar a librar los nuevos tiempos. En nosotros queda. “Todos pueden ser susceptibles a estos cinco desafíos psicológicos que pueden llevar a la negación, la duda y la resistencia de la ciencia. Ser consciente de ellos es el primer paso para tomar medidas para enfrentarlos”. 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Generalmente son sustancias sintéticas que se desarrollan en laboratorios de investigación dedicados específicamente a ese trabajo. Existen muchos tipos de plaguicidas que se usan de acuerdo con la plaga que hay que eliminar, aunque la gran mayoría están representados por los insectos que suelen devastar los cultivos o provocar las infecciones en el ganado, causando enormes pérdidas económicas. Los plaguicidas también eliminan muchos agentes patógenos que suelen infectar a poblaciones enteras, causando epidemias severas. Los ejemplos más ilustrativos son los mosquitos que suelen transmitir una gran gama de enfermedades virales, las garrapatas y los caracoles que provocan infecciones traumáticas y de larga duración; todas estas inconveniencias representan una gran amenaza para la salud y la economía en todos los países. 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Estas compañías han establecido laboratorios de investigación en todo el mundo donde miles de especialistas trabajan ensayando, desarrollando, sintetizando, purificando, ensayando en el campo, dosificando, viendo los efectos en el medio ambiente y las reacciones secundarias en los humanos; cientos de compuestos de los cuales uno o dos van a despuntar como productos finales. Es una inversión millonaria que solo grandes compañías pueden sostener (Monsanto, Shell, Dupont, Bayer, Rohm and Haas, Ciba Geigy, etc.). Los resultados son productos de gran eficiencia y calidad que aplicados de acuerdo con las especificaciones siempre dan buenos resultados, aquí vale la pena la comparación con una buena medicina que nos alivia el malestar y nos reactiva en el desarrollo de nuestro trabajo. Después que el laboratorio ha terminado de ensayar sus posibles prospectos químicos, estos pasan al departamento de desarrollos donde otro grupo de técnicos especialistas realiza las pruebas de campo, las dosis y otros bioensayos necesarios para constatar las propiedades y características de cada producto. Los que resultan satisfactorios se registran como propiedad comercial ante las autoridades correspondientes (generalmente son los Ministerios de agricultura o de salubridad) quienes les adjudican un registro que es como una patente universal. Acto seguido viene una etapa de comercialización donde se realizan más ensayos en el país donde se pretende comercializar el producto (tales como: tipo de suelo, humedades, temperaturas, flora y fauna ambientales, variedades del cultivo, degradación ambiental, etc.). Los resultados generalmente son satisfactorios y entonces se obtiene el registro para la aplicación en los cultivos previamente seleccionados. Nuevamente, el registro implica una documentación de 20 – 30 páginas, literalmente es la historia del producto.  Los costos de la investigación y el desarrollo de cualquier plaguicida, los bioensayos, los salarios del personal especializado, la inversión del equipo y la tecnología aplicadas son del orden de millones de dólares, cantidades que solo estas compañías pueden solventar.   Aunque siempre existen algunas discrepancias fuera del control del usuario o del medio ambiente, se considera que un buen plaguicida debe tener las siguientes características:
  • El producto aplicado en la dosis recomendada debe eliminar a la plaga en un lapso predeterminado.
  • El producto no altera ni daña la apariencia ni el sabor del biológico que se desea proteger.
  • Se espera que el producto no cambie sus efectos en el clima y las circunstancias en que va a ser utilizado. Así mismo se espera que se degrade en el tiempo estipulado por el fabricante.
  • Se espera que los costos de aplicación, diluyente, tipo de aspersión, salarios de los empleados sean menores que los valores del biológico que se desea proteger.
  • Se espera que la dilución o aplicación del producto en las dosis recomendadas no sean toxicas para el trabajador que realiza la aspersión, siempre y cuando éste use correctamente el equipo y herramientas de seguridad.
  • El producto debe exhibir una etiqueta con toda la información necesaria para el manejo y la aplicación del producto. Así mismo, debe haber un texto acerca del uso del equipo de seguridad y una recomendación en el caso de una intoxicación.
Recordemos que estos productos han sido diseñados para eliminar criaturas vivas, entre los cuales nos encontramos nosotros. A pesar de toda la serie de actividades que conlleva el desarrollo de estos productos, siempre surgen rumores malintencionados o comentarios negativos que tratan de minimizar su calidad. En ocasiones se les acusa de deteriorar el medio ambiente, en otras, que son demasiado tóxicos; en fin, nunca falta alguna queja infundada. La mayoría de las ocasiones resulta que los problemas son debidos a una mala aplicación del producto o bien a la negligencia en el uso del equipo de seguridad. El personal que aplica el producto debe tener conocimiento de la operación, del equipo que está usando y de las condiciones ambientales que prevalecen en el momento de la aplicación. En las cuestiones de seguridad, se debe usar un equipo en buen estado, observar las dosis y diluciones adecuadas y una consistencia en el orden y la seguridad.  El técnico que realiza la aplicación cuenta con una herramienta formidable que contribuye a facilitarle el trabajo, dicha ayuda es la etiqueta del producto. Es una convención internacional que estos productos provean toda la información necesaria para la aplicación, así como todas las medidas de seguridad y el tratamiento en caso de alguna intoxicación. Todos los países deben etiquetar sus productos en el idioma local. La lectura de la etiqueta es fundamental, ahí se encuentra toda la información necesaria para la aplicación. Si se tratara de alguna intoxicación o una reacción adversa al producto, sería de gran ayuda llevar la etiqueta con el médico, quien encontrara todas las indicaciones para un tratamiento de emergencia. Es oportuno aclarar que todos estos productos han resultado negativos en las pruebas oncológicas que se les ha realizado. Sin embargo, esto no debe interpretarse con una absoluta seguridad dado que existen individuos que por naturaleza son susceptibles a una inducción que pudiera resultar en algún tipo de cáncer, son casos muy específicos, pero existe la posibilidad. Otra situación que ha causado cierto recelo contra los plaguicidas es la desaparición de las poblaciones de insectos en ciertas regiones del mundo. Tal vez nos hemos olvidado qué los insecticidas se han utilizado en grandes cantidades en los últimos 50 años debido al incremento de las poblaciones humanas en el mundo. Esta condición, implica un mayor consumo de alimentos y por lo tanto un mayor volumen de insecticidas. Sin embargo, debemos recordar que la disminución de los insectos empezó hace 10-12 años, esta discrepancia descalifica automáticamente los lapsos en los tiempos.  Investigaciones recientes han demostrado que en realidad existen 3 factores letales que han contribuido a la disminución global de insectos, ellos son:
  • El cambio climático, los insectos tienen problemas para regular la humedad y las altas temperaturas han alterado considerablemente las zonas húmedas confortables para los insectos.
  • Destrucción de hábitats. El hombre ha estado invadiendo las zonas rurales o apartadas que antes eran santuarios ideales para la subsistencia y bienestar de los insectos.
  • Calidad y cantidad de nutrientes. Autopsias de insectos muertos en condiciones naturales han revelado que tanto las concentraciones como las composiciones de los nutrientes son insuficientes y de mala calidad.
En realidad, no se puede culpar a los insecticidas de esta tragedia, podría decirse que existe algún efecto, pero no toda la culpa. Hoy en día nuestras sociedades están en la moda y apoyo de todo lo natural. La comercialización ha llegado al ridículo de considerar frutas y verduras naturales (organic) si no han sido asperjadas con algún plaguicida. Quizá lo mas irrisorio es que existen hasta 10 tipos de leche para el consumo humano, y que ahora las gallinas que deambulan libremente por el campo son llamadas free fences porque no viven encerradas en jaulas. Obviamente, los precios de la carne y huevos de estas selectas gallinas han sido aumentados.  Los plaguicidas son una enorme ventaja para nuestra subsistencia, usémoslos siguiendo las reglas básicas del criterio común, no inventemos naturalezas extremas o extravagantes.      Correo electrónico: [email protected] LEE: El SARS-CoV-2…. ¿una arma biológica? | Ruiz-Healy Times (ruizhealytimes.com)" ["post_title"]=> string(15) "LOS PLAGUICIDAS" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(15) "los-plaguicidas" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-06-29 08:56:56" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-06-29 13:56:56" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=67423" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17846 (24) { ["ID"]=> int(67823) ["post_author"]=> string(2) "23" ["post_date"]=> string(19) "2021-07-08 10:36:09" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-07-08 15:36:09" ["post_content"]=> string(5635) "En pleno siglo XXI con los avances de la ciencia y la tecnología, que han impulsado numerosos y vertiginosos cambios en todos los ámbitos, y a pesar de que les damos un reconocimiento, la realidad es que seguimos dudando de la información objetiva y validada. Parece que todos tenemos otros datos. ¿Por qué? Retomo un artículo del portal The Conversation (https://bit.ly/36ei2qW), de los investigadores Barbara K. Hofer y Gale Sinatra, quienes han escrito el libro “Negación de la ciencia: por qué sucede y qué hacer al respecto”. Estos investigadores afirman que para los humanos pesa más la experiencia que la ciencia y la evidencia. Y nos hablan de cinco casos para demostrarlo:
  1. La identidad social. Algo muy simple y sencillo de entender es que los seres humanos somos seres sociales y tendemos a alinearnos con quienes tienen creencias y valores parecidos a los nuestros. Aquí lo interesante es que las redes sociales amplían este efecto, con base en los algoritmos que desarrollan las grandes plataformas sociales: acercan a los iguales y alejan a los diferentes. Así que es fácil engañarse, ¡entre amigos! ¿Qué hacer para evitarlo? Hay que aprovechar las distintas formas de pensar y abrirse a entenderlas a partir de los diferentes roles que jugamos en la vida diaria.
  2. Los atajos mentales. Lo más fácil suele ser lo mejor. Siempre buscamos el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo. Y para pensar también lo hacemos. A ello le sumamos la complejidad de la vida diaria que nos reduce el tiempo de análisis y reflexión. Somos consumidores de títulos creados para atrapar nuestra atención, aunque no sean verdades completas ni a medias. ¿Qué hacer? Pues verificar antes de creerlo o compartirlo. Hay que darnos tiempo y parar la pandemia de mentiras de todo tipo, por error o parte de campañas de manipulación de todo tipo, con fines comerciales o políticos.
  3. Las creencias arraigadas del conocimiento. Con el tiempo, clasificamos todo. Decidimos a priori qué es válido, creíble o no, etiquetamos lo que es el bien y lo que es el mal, sin evidencias ni mayor análisis. Y para completar el cuadro, dudamos de la nueva evidencia que anuncia cambios. ¿Qué hacer? Dudar para comenzar. Contrastar opiniones opuestas. Confrontar evidencias, datos, opiniones. Tenemos que estar abiertos a la posibilidad de cambiar de opinión sobre los juicios que cargamos.
  4. El razonamiento motivado. Estamos cargados de emociones y posiciones que influyen en la valoración de los hechos. Buscamos explicar a partir de nuestras experiencias o las de nuestros círculos cercanos. Nos motiva confirmar que nuestra forma de pensar es la mejor forma de interpretar el mundo. “Cuando las personas razonan no solo examinando los hechos, sino con un sesgo inconsciente para llegar a una conclusión preferida, su razonamiento será defectuoso”. ¿Qué hacer? Busque información que contraste puntos de vista y ofrezca información diferente, obtenga puntos de vista a favor y en contra, que nos inviten a analizar y a reflexionar a mayor profundidad que lo simplemente emocional.
  5. El dominio de las emociones y las actitudes. Lo que difiere de nuestras creencias, emociones y actitudes nos molesta y tendemos a rechazarlo de manera natural. Todo ello nos provoca ansiedad y afecta nuestro estado de ánimo, así que es natural que busquemos rechazarlo. ¿Qué hacer? Tomar conciencia de que nuestras emociones están influyendo en nuestros juicios. Comprender que ello sucede de manera natural y lidiar con ello cuestionándonos con apertura para entender y comprender nueva información.
Vivimos tiempos difíciles, donde la complejidad diaria nos consume el tiempo de reflexión, donde tenemos exceso de información, donde hay nuevas y poderosas técnicas de manipulación y donde existen constantes cambios por los descubrimientos científicos y tecnológicos. Todo ello nos reta a estar atentos a evitar aislarnos y alejarnos de la ciencia y la evidencia. La duda, la apertura, la aceptación de la pluralidad y del cambio, nos pueden ayudar a librar los nuevos tiempos. En nosotros queda. “Todos pueden ser susceptibles a estos cinco desafíos psicológicos que pueden llevar a la negación, la duda y la resistencia de la ciencia. Ser consciente de ellos es el primer paso para tomar medidas para enfrentarlos”. Contacto: www.marcopaz.mx, [email protected], Twitter: @marcopazpellat, www.facebook.com/MarcoPazMX, www.ForoCuatro.tv y www.ruizhealytimes.com LEE: https://ruizhealytimes.com/ciencia-y-tecnologia/la-guerra-por-la-atencion-digital/" ["post_title"]=> string(45) "¿Por qué negamos la ciencia y la evidencia?" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(41) "por-que-negamos-la-ciencia-y-la-evidencia" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-07-08 10:37:03" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-07-08 15:37:03" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=67823" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "189ff95b434cd3d3b3ba5320f1b57c4d" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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