Decálogo del Fifí

Yo no pedí ser fifí, el Sr. López Obrador decidió que yo, como muchos millones más, lo éramos. Simple y sencillamente porque no estamos de...

11 de marzo, 2019

Yo no pedí ser fifí, el Sr. López Obrador decidió que yo, como muchos millones más, lo éramos. Simple y sencillamente porque no estamos de acuerdo con él. Ni soy conservadora, ni neoliberal. Pero sí estar en contra de la mayoría de sus acciones políticas me hace fifí, lo acepto.

Ser fifí no tiene que ver con tener dinero, ni con vivir en una u otra colonia, ni con comprar ropa Chanel. Tiene que ver con ser ciudadanos que creemos en la democracia y nos oponemos al populismo.

Los fifís somos mexicanos que nos ganamos honestamente la vida, que creemos que hay que estar en contra de la corrupción, pero no destruyendo las instituciones y que nos oponemos a los líderes mesiánicos. Somos finalmente demócratas.

En fin, entremos en detalles, he aquí el Decálogo FiFí

1. Estamos en contra de la corrupción.

Estamos convencidos de que una verdadera cruzada contra la corrupción debe partir de castigar a los corruptos, no dar borrón y cuenta nueva. Tampoco aceptamos la corrupción que implica hacer compras o dar contratos de manera directa, echar a andar proyectos de construcción sin los estudios correspondientes. No a la Ley Tabasco, no a la compra de pipas sin licitación. No nos conformamos con figuras ejemplares a imitar para resolver este grave problema. Tecnología, proyecto, controles, expertos, ese es el camino.




2. Nos oponemos a la militarización del país.

No queremos que mandos militares, abierta o subrepticiamente, controlen a las policías. Tampoco creemos que los militares deban construir y manejar aeropuertos, operar pipas o construir viviendas de lujo en Santa Fe. Los militares solo para defender la seguridad nacional. Exigimos la capacitación policiaca y la construcción de una policía bien remunerada y preparada para cumplir su función.

3. Creemos en los órganos autónomos.

Nos negamos a que desaparezcan, sean debilitadas o cooptadas estas instituciones que son y deben ser cada vez más un contrapeso necesario para gobernar. Estamos de acuerdo con la restricción de gasto para cosas suntuarias, pero no para labores esenciales de esos órganos. No queremos regresar al presidencialismo imperial.

4. No aceptamos consultas patito.

Las consultas sólo deben llevarse a cabo de acuerdo a los lineamientos establecidos por el Instituto Nacional Electoral y organizadas por esta institución. No deberían tener efectos vinculatorios a menos que se cumpla lo anterior. No aceptaremos los resultados de encuestas que no muestren su metodología en cuanto a representatividad, validez y confiabilidad.

5. No al asistencialismo con fines clientelares.

Los apoyos a grupos vulnerables deberán darse a través de las instituciones, con un padrón público que todos podamos consultar y con políticas públicas, claras y válidas. Total transparencia. Creemos en los apoyos a la mujer, como a las estancias infantiles y a los refugios para mujeres violentadas.

6. Rechazamos la injerencia y manipulación del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes.

Ni fiscales, ni ministros carnales.

7. Exigimos políticas públicas hacia las mujeres y los grupos vulnerables.

Una política que nos tome en cuenta, que no sea corporativa, que no reduzca presupuestos a la salud y a los servicios que el Estado debe proporcionar de manera institucional.

8. Defendemos la laicidad de nuestro Estado.

Respeto a todas las religiones, si, pero nos oponemos a componendas gubernamentales con grupos o sectas religiosas con fines clientelares o de manipulación. Rechazamos que la moral de un individuo se trate de imponer como norma o ley.

9. Creemos en la aplicación de la ley.

Basta de intocables con cargo a clientelas. Ni bloqueos de vías del tren, ni hacerse de la vista gorda ante la toma de casetas. No queremos represión, pero exigimos que se aplique la ley.

10. Creemos firmemente en el poder del conocimiento y la cultura.

No estamos de acuerdo con la reducción presupuestal a la cultura; no estamos de acuerdo en que la educación se convierta en objeto de reclutamiento y las escuelas en guarderías de jóvenes. Exigimos una educación de calidad y facilidades para quienes hacen cultura.

 

Por todas estas razones y muchas cosas más, nos reclamamos fifís.

Comentarios

Yo no pedí ser fifí, el Sr. López Obrador decidió que yo, como muchos millones más, lo éramos. Simple y sencillamente porque...

enero 1, 1970

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