Un Vals Inolvidable

Desafortunadamente, en la actualidad ya no se estila que los clientes de un bar ordenen tocar valses… Desafortunadamente, en la actualidad ya no se estila que los clientes de un bar ordenen tocar valses; no obstante, en...

22 de febrero, 2017
RHT
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Desafortunadamente, en la actualidad ya no se estila que los clientes de un bar ordenen tocar valses…

Desafortunadamente, en la actualidad ya no se estila que los clientes de un bar ordenen tocar valses; no obstante, en ocasiones nos damos cuenta que algún parroquiano, solitario y en la mesa del fondo, pida a algún conjunto que le toquen “Mexicali Rose”. Melodía de la cual existen más de setenta versiones, principalmente en inglés y en español.

Para conocer la génesis de este famoso vals, es necesario que retrocedamos a través del tiempo y el espacio, encontrándonos de pronto en el polvoriento Valle de Mexicali de principios de los años veinte. El joven pianista norteamericano Jack B Tenney llegó a trabajar al salón “El Tecolote”, donde tocó una temporada y después lo contrataron en el “Climax Café”, para establecerse finalmente en el “Cabaret Imperial”.

En este lugar, en una de tantas noches de farándula, mientras Tenney tocaba un jazz con su banda, vio entrar al salón a una sensual dama de nombre Rose Erskine, quien trabajaba en otro centro nocturno, y de la cual muy pronto quedó terriblemente enamorado (Trujillo 2003, p.24).  El vals fue una de las piezas más bailadas y cantadas de los años veinte y, en 1929 se filmó la primera versión de “Mexicali Rose”, donde la actriz Bárbara Stanwyck  es una prostituta mexicana y, precisamente su nombre de batalla es el mismo del título de la cinta, amante de un norteamericano.

La composición de Tenney siguió escuchándose, y a mediados de los años treinta se le agregó música country.

Y fue en una velada del mes de julio de 1923 cuando el galán, inspirado por la candente pasión que por ella sentía, empezó a escribir la letra de este vals -que ha dado la vuelta al mundo-, ya que la melodía la había compuesto antes de conocer a su Dulcinea.




Ésta es la versión más difundida del nacimiento del vals, sin embargo Tenney siempre la negó, argumentando otra muy diferente; escuchemos entonces su testimonio:

“Ella debía tener unos cincuenta o sesenta años de edad y pesaba unas doscientas libras. Yo no sabía ni como se llamaba pero Jack Hazelip, mi saxofonista, la llamaba Mexicali Rose. Yo tenía ya la melodía y empezamos a trabajar con la letra a partir de verla llorar.” 

Es decir, se trataba de una señora norteamericana, que en su país rentaba algunas casas de su propiedad, y cuando sus inquilinos le pagaban iba a Mexicali a escuchar música en ese salón; era muy sentimental, y al calor de las copas derramaba su llanto.

Se ignora cuál de ambas versiones sea la verdadera; la del autor suena creíble, pero existen razones por las que él pudo haber negado tal romance, pues el joven músico dejó la farándula y se recibió de abogado; años después conocido como  Mister Jack B. Tenney, senador por el Estado de California.

Él no contaba con suficientes fondos para promocionar su éxito, pero una amiga, Helen Stone, publicó por su cuenta  la partitura, distribuyéndola entre las mejores orquestas. El modesto pianista correspondió a Helen, concediéndoles el crédito de la letra.

El vals fue una de las piezas más bailadas y cantadas de los años veinte y, en 1929 se filmó la primera versión de “Mexicali Rose”, donde la actriz Bárbara Stanwyck  es una prostituta mexicana y, precisamente su nombre de batalla es el mismo del título de la cinta, amante de un norteamericano. La composición de Tenney siguió escuchándose, y a mediados de los años treinta se le agregó música country.

Y de la misma manera, espacio-temporalmente abandonemos el Valle de Mexicali, para regresar a La Paz de mediados de los años cincuenta. Entremos al Cine California  y tomémonos una “Cocacolita” y, el  chicle “Balón” lo guardamos para cuando de inicio la película “Mexicali Rose” -segunda versión (1939)-.

¡Da inicio la función! Vemos al “muchacho” montado en su caballo, disparando sus dos revólveres contra unos corruptos magnates petroleros. Después de esta acción, el vaquero se da un descanso pues quiere cantarnos algo. ¡Adelante Gene Autry!

“Mexicali Rose, stop crying./ I’ll come back to you sunny day./ Ev’ry night you know that I´ll be pinin./ Ev´ry hour or year while I’m away./ Dry those big brown eyes and smile dear./ Banis all those tears and please don’t cry. / Kiss once again and hold me. / Mexicali Rose, goodbye…”

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