¡Nos la pelamos TODOS…!

Para Luisa Ruiz. Para Luisa Ruiz. No la conozco, mucho menos su caso. Es en agradecimiento por su espléndida y reciente columna: “¡Me voy a rapar!” Cuando nos reencontramos, luego de años de no saber de ella...

3 de junio, 2016
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Para Luisa Ruiz.

Para Luisa Ruiz.

No la conozco, mucho menos su caso. Es en agradecimiento por su espléndida y reciente columna: “¡Me voy a rapar!”

Cuando nos reencontramos, luego de años de no saber de ella la volví a ver. La niña a quien cortejé en la adolescencia reapareció en mi vida en forma de mujer plena. Veinte años la habían vuelto más bella. La vida se había dedicado día tras día a arreglarla con el mayor cuidado. Había llegado a la Plenitud, el Universo en persona.

Reiniciamos el trato, los recuerdos, los sueños no cumplidos.  ¡La Vida me la debía! Qué iluso… Después de años de no verla, por fin podía decirle que la amaba como jamás pude amarla en la juventud.  A partir del día en que pude volver a darle un beso como en la adolescencia, durante once meses me dediqué a jugar enredando mis dedos entre su cabello y mis sueños entre su presencia. Me dispuse a vivir para amarla.  

Un día Comenzó a ponerse triste, con la belleza demacrada. Irónicamente se volvía más bella. Como si se maquillara con nostalgia… comenzaron los estudios que concluyeron en la decisión de operar cuanto antes.




Comenté con su médico de manera frontal, sin cortapisas y con la misma franqueza me respondió:

  • La amo desde que éramos escuincles. Jurídicamente no tengo derecho a saber nada. Pero Humanamente, usted me cumple: ¡Dígame la verdad!
  •  “Mal y totalmente incierto. Estos casos raramente mejoran. Lo que viene, nadie lo sabe, pero hay que actuar…”

Ahí inició una nueva vida.

Su belleza y prestancia le permitían decir las cosas tal cual, sin demérito de su condición de Dama y Señora:

  • “Yo, ¿pelona…? Primero me pego un tiro… ¡Que vayan y rapen a su Piip…¿=(#%&”” dre!…”
  • Como tú lo decidas. Es tu vida y tus decisiones no admiten cuestionamiento ninguno.

Pasados unos días y sopesado el porvenir accedió a someterse a la primera de sus “quimios”. El primer internamiento resultó casi un ceremonial de noche de bodas. Mientras yo elegía “el ajuar” más coqueto posible, con bata y juego de lencería y urgiendo a la dependienta para que se apurara porque no llegaba yo a “la cita”, suena mi celular:

  • “Ya lo decidí… ¡Ni madre que me hago nada… mejor me muero… no me rapo, no me rapo y no me rapo… ” 
  • ¡Cómo así…! Si ya está todo listo. ¿Qué vas a decirle a tus hijas, a tu hijo..? Sobre todo luego de ver el valor con que te sometiste y saliste de la operación.  Para ellos, “la quimio” es “la cura, la esperanza…” Lo peligroso ya pasó… no me vas a decir que luego de la operación tan dolorosa vas a temerle a un piquetito para que te administren el medicamento…
  • No, si  ustedes ¡con tal de mantenerme viva, son capaces de tenerme nadando en formol.. y chíngome yo…! Mejor hasta aquí la dejamos.

Pero “algo” sucedió. En el trayecto que recorrí desde el centro comercial, al llegar al hospital ella ya estaba risa y risa bromeando con las enfermeras bajo el influjo de más de diez minutos de quimioterapia. El proceso había iniciado.

Pasados unos días, me llama urgentemente mientras yo imaginé lo peor:

  • “Ven, si alguna vez te he necesitado es ahora…”

Nunca me había llamado con tanta urgencia. Jamás dependía de nadie. Por un instante supuse que finalmente se había rendido ante mis encantos y que estaba dispuesta a ¡Vivir! sólo para mí…

La encontré en su amplio vestidor donde había montado un auténtico set de televisión. Apasionada a la fotografía había montado luces, tri-piés y programado su cámara para captarnos. Tenía todo dispuesto. Se hizo con la crema de afeitar y el rastrillo de su hijo, mientras con unas tijeras iba tusando cada uno de aquellos mechones a los que yo vivía encadenado. Yo me aguantaba el llanto mientras ella se reía con total desparpajo.   

Ahí comenzó a enseñarme cómo se enfrenta y se crece ante la vida una Mujer. Más allá de la belleza y apariencia físicas. Lo más hermoso de su belleza es que no era perfecta, sino de contrastes. Así lo constaté.  A donde fuésemos: restaurantes, eventos, ceremonias, albercas, playas… a todos y sobre todo “a todas”, llamaba la atención. Sin mascadas, sin pelucas, sin turbantes…

  • ¿Es usted modelo…es bellísima… me permite una foto…?    
  • “Nada de eso, perdió el América y yo perdí la apuesta… así que me rapé…pero yo aquí sigo: como la leona.  El próximo partido será a ¡muerte súbita! A ver quién gana…”

Se creció ante la enfermedad, se creció ante la adversidad, se creció ante el dolor y la amenaza constante de un verdadero “secuestrador” de la vida, la esperanza y del todo.

Acompañar a alguien quien padece Cáncer es ¡el infierno! Pero ¡PADECERLO!  es ¡El infierno de todos los infiernos! Jamás será lo mismo “contemplarlo” que “sufrirlo” en carne viva. Todo el dolor y la incertidumbre de los familiares y allegados nunca se comparará con lo vivido por quienes lo padecen.

Sin embargo, la compañía, la presencia solidaria, el desvelo y el “estar ahí” en todo momento ¡cómo se agradece! En los momentos de sus más agudas crisis y de los instantes más agudos de angustia, su mirada siempre ¡Siempre! Me dijo: “Gracias por estar aquí”    

Mi hijo –adoptivo, más no biológico de ella- a sus trece vanidosos años de la pre-adolescencia, se solidarizó y también se rapó. La enfermedad no sólo hace estragos. También acerca, restaña heridas, resalta fidelidades. ¡Abre nuestros ojos!  Y sobre todo, nos da nuestra dosis de “Ubicatex” ¡Aguas! Nadie la tiene comprada, ni mucho menos garantizada.  

La vida es la más “teibolera” de las chicas. Gira permanentemente sobre su propio eje, a su modo y a su ritmo. ¡Tubo, tubo, tubo..! Más nos vale verla, admirarla y pasmarnos ante su belleza. Participar de su magistral actuación. Y ¡chiflando y aplaudiendo! no pretender enmendarle la plana, porque a final de cuentas, ¡Nos la pelamos todos!

Si algo aprendí en el trayecto es:

  1. No todo diagnóstico, por “fatal” que sea, es fatal por necesidad. ¡Sí hay milagros! (Agnósticos Oíd: Cambios insospechados del Proceso) Y,
  2. Hasta él y la y le más guapoae y sanote, sanota o sanoto del mundo pueden “cambiar de aparador” en menos de un instante.

No es “Porqué” pasan las cosas, sino ¡PARA QUÉ!

“Encuentra un paraqué y siempre encontrarás un cómo” (Víctor Frankl)

¡AGUAS! Tema aparte pero querendón.

Cedemequisenses y Megaolopólices, pólicos y pólicas, SABED:

¿Se imaginan premisas como las de Frankl vertidas por todos los medios, en lugar de difundir ¡tanta estupidez e imbecilidad! a nombre de los partidos y los quesque independientes –con dinero público- para hacer un supra-chanchullo con el pretexto de formar un quesque constituyente; y seguir rompiéndole la madre a esta Gran Ciudad los Palacios y las Casas Blancas? Si los actuales no pudieron ni redactar un reglamento de tránsito, sin medir las consecuencias de lo estúpido de su Letra ¿se imaginan el batidillo que van armar…?

Pero me voy, antes de que me agarre el 5 de junio en esta capirucha y sobre todo, porque ahí viene Madame Francine con su gillotina.

¡Viene, viene…! quebrándose…ahí quedó…

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