México, ¿un país viejo?

México, una nación vieja en un cuerpo joven, en realidad somos todo aquello que no somos o pretendemos serlo.     México, una nación vieja en un cuerpo joven, en realidad somos todo aquello que no somos...

14 de marzo, 2017
RHT
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México, una nación vieja en un cuerpo joven, en realidad somos todo aquello que no somos o pretendemos serlo.

 

 

México, una nación vieja en un cuerpo joven, en realidad somos todo aquello que no somos o pretendemos serlo.

La población que conforma la nación es alrededor de: 0 a 24 años el 46%, 25 a 54 años el 40%, 55 a 64 el 7% y más de 65 años el 7% según datos del INEGI del 2014. Las mujeres representan el 51% y el 49% de hombres. La vida promedio está en 73 a 76 años.

Esto nos indica una nación joven que está en crecimiento, pero su la realidad es otra. Con el debido respeto a las personas de la tercera edad, sin menospreciar su sabiduría y experiencia, hablaré calificativos usados por la sociedad al referenciar a la edad cenit del hombre por la sociedad que no expresa en forma abierta.

Los calificativos usados solo son para referenciarme a la nación, no a la tercera edad como individuo. Las definiciones de vejez que encontré:

  • Último período de la vida de una persona, que sigue a la madurez, y en el cual se tiene edad avanzada.
  • Vejez es la cualidad de viejo (alguien de edad avanzada o algo antiguo y que no es nuevo o reciente).

La nación tiene de ser independiente más de 200 años e instalada una democracia no más de 100 años; comparada con países desarrollados y si lo ponemos en términos de periodo, podemos decir que estamos a la par de otras naciones. Es decir, el mundo es joven de pensamiento y desarrollo de los países.




¿Por qué asevero que México es una nación vieja en un cuerpo de joven? Por lo siguiente:

Nos sentimos maduros políticamente y económicamente cuando no hemos alcanzado la madurez administrativa de la nación. Al continuar pensando en controlar el flujo de efectivo por la administración y no por la nación. Es decir, somos un viejo que controla y no deja ser al joven.

Somos un nación vieja por que no arriesgamos; como aquel joven que no tiene miedo de lo que pasará y deberá asumir las consecuencias. Tenemos un padre que es la administración que no quiere dejarnos crecer, porque tiene miedo de perder el control.

Somos un país joven que no ha podido salir de su entorno del hogar, cuando nuestros compañeros han probado la experiencia de otros lugares del mundo y han arriesgado su integridad física, económica y estabilidad; los vemos ahora estables y con crecimiento continuo, controlando su entorno y el entorno mundial.

Somos aquel joven de 18 años que quiso salir fuera del hogar, pero los padres (administradores) tuvieron miedo que su hijo fuera dañado, eliminado, pervertido, hostigado y derrotado, dejándolo en el hogar en el confort, sin saber que hay más allá de la puerta de la casa. El problema cuando el hijo crezca y se dé cuenta que hay más cosas, este habrá llegado tarde y no sabrá cómo defenderse ante más jóvenes que les dejaron arriesgar.

Somos una nación que vive en una comunidad de viejos que piensan que desde hace 80 años el mundo no ha cambiado; en donde la moral es la base de la sociedad, cuando en ellos no la hay. La moral es un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que funciona como una guía para obrar. Es decir, la moral orienta acerca de qué acciones son correctas (buenas) y cuales son incorrectas.

La nación joven de México ha crecido bajo una moral ficticia dictaminada por un grupo de ancianos que en su interior no la aplican y al exterior la divulgan sin el ejemplo; la nación no ha entendido que a veces la moral tiene que pensar en el bien común y no la moral como un bien individual.

Somos una nación vieja porque creemos que nos reinventamos pero seguimos siendo los mismos con un poco de Botox o una cirugía en el cuerpo, nos vemos reflejados en un espejo y nos creemos únicos, pero la realidad es que hacemos todo en forma artificial para que nos vean bien y no fortalecemos en forma natural el crecimiento de nuestra nación.

Somos un cuerpo joven con pensamiento de viejo, no arriesgamos y tenemos miedo de hacerlo, nos conformamos con que nos tengan lástima, nos lleven a una casa de retiro porque no sabemos qué hacer con nuestra vida, nos sedan con palabras de amor, nos aíslan y nos usan como pretextos para que otros sepan en donde somos débiles.

Al ser viejo el mundo pone calificativos de persona sabia, experiencia, sentido común, guía, ejemplo y trascendencia. México como nación entonces es vieja o estamos en vía de hacerlo. Ser joven viejo es un buen balance en la vida que toda nación o individuo quisiera tener, es decir, ser joven con la sabiduría de un viejo. En cambio, nosotros somos puberto sin sabiduría.

Países desarrollados son jóvenes maduros con cicatrices en sus cuerpos al arriesgar en forma física, económica, tecnológica, espiritual y siempre innovar para que las nación no deje nunca de ejercitar el musculo del desarrollo, sin perder el tiempo en controlar el flujo de efectivo, la democracia, ideologías, cultura o el entorno de la nación.

Nuestra nación tiene un cuerpo joven pero sus músculos sin desarrollar, porque hemos perdido el tiempo en controlar el cerebro del cuerpo por diferentes neuronas que creen que son parte de él, sin pensar que pueden desaparecer y nunca volver a regenerarse, debiendo entender que los nutrientes son enviados por el cuerpo (la nación) para que el cuerpo se mueva, toque, sienta, vea, escuche y aprende de otros. Los que se creen neuronas deberían pensar por qué fueron concebidas en el cuerpo así; acaso fueron creadas para atrofiar el cerebro, dictaminar conciencia moral equivocada, crear pensamientos de odio, racismo o simplemente hoy en día, esas neuronas tienen miedo de morir al haber otras que las puedan sustituir. Será que las neuronas actuales no sienten lo que el cuerpo percibe del medio ambiente o su entorno, se habrán desconectado de nosotros.

Hoy vemos que las neuronas (algunas obsoletas), están peleando por el poder de controlar y dictaminar el cómo debería moverse el cuerpo, pero la pregunta sería para qué quieren el cuerpo si tienen pensamientos obsoletos, no crean valor o simplemente quieren tener al cuerpo sentado para que sea compadecido, usado de referencia o simplemente sean alimentados, sin arriesgar nada.

Controlar una nación o ganar una elección hoy día cualquiera puede, pero el problema a entender hoy en un mundo basado en el poder económico interno de la nación con flujo de efectivo, es determinar que harás para poder cambiar el pensamiento viejo de control de no arriesgar: para dejar que el cuerpo joven de la nación salga, conozca su entorno interno y una vez que ha crecido (no tenemos tiempo), pueda salir a otras latitudes del mundo con conocimiento tecnológico, económico, estabilidad política, credibilidad y sobre todo, que pueda manejar su destino en conjunto como un cuerpo solo, no mandado por las neuronas.

Las neuronas ahora creen que puede influir telepáticamente a nuestros hermanos que salieron fuera del entorno y quieren crear lazos de entendimiento al ser posiblemente devueltos a su origen, ahora que pueden elegir a las neuronas ante la apertura del voto en el exterior. Por medio del compromiso de ayuda directa, sin pensar en el futuro de cada hermano y sus familias, cuando la percepción del cambio o la atención disminuya, como está pasando hoy día.

México es joven pero viejo, es tiempo de pelear por el poder de controlar, hay que pensar en el poder en transformar la riqueza en forma de conocimiento, atracción de inversión, reducción de riesgos y sobre todo, dejar de pensar que somos maduros, cuando en realidad vivimos bajo un hogar administrado por alguien que tiene miedo que conozcamos el mundo.

El padre (administradores) a riesgo al controlar la vida joven de la nación al plantar sus pensamientos y no orientar el camino que debería seguir, ser padres nadie nace sabiendo, pero pasa en forma trascendental entre las familias cuando existen bases del no control y si la orientación, no el pensamiento de conformarnos y sí el de crecimiento, no el del miedo al mundo y sí el de arriesgar al conocerlo, no al control del dinero hacia el hijo a donde cree que es mejor, y mejor apoyar a la elección del hijo para crecer en forma trascendental. Los padres tenemos miedo de arriesgar, pero hoy día tendremos que hacerlo, confiando en la gente que conforma la nación y no los que controlan con el poder a la misma.

EL PODER NO ES ENSEÑANZA, ES CONTROL. ALGUIEN QUE CONTROLA ESTÁ EN CONTRA DE LA NATURALEZA DEL UNIVERSO. ESTAMOS PARA CONOCER, APRENDER Y TRASCENDER, NO PARA QUE NOS CONTROLEN.

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