Más allá de la Lactancia

¿Qué pensamos cuando pensamos en la lactancia? “¿Qué pensamos cuando pensamos en la lactancia? En un pecho femenino. He aquí uno de los problemas. Los senos femeninos se han convertido en este último siglo en un símbolo...

18 de agosto, 2015
RHT
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¿Qué pensamos cuando pensamos en la lactancia?

“¿Qué pensamos cuando pensamos en la lactancia? En un pecho femenino. He aquí uno de los problemas. Los senos femeninos se han convertido en este último siglo en un símbolo exclusivamente sexual. Una mujer amamantando a un niño es censurada en muchos medios, denunciada en algunas calles, porque se asocia a un gesto sexual. Toda una provocación.” (Crespo Cira, Maternalias de la historia de la maternidad, Ed. Obstare, España, 2013)

Para nuestras abuelas, particularmente las nacidas a inicio del siglo XX alimentar a sus hijos con el pecho fue un proceso natural que no requería más que pegar al recién nacido al seno materno y amamantarlo. Con el paso del tiempo,  el rol que las mujeres empezaron a tener en la sociedad al poder votar primero y luego poder ejercer libremente su sexualidad, hasta ser hoy ejecutivas y profesionistas las hizo tener otras necesidades que les facilitaran la vida y una de ellas fue la aparición de la conocida “fórmula láctea” en sustitución de la leche materna, misma que ahora a gritos nos dicen que en realidad no la sustituye y que es más, ni siquiera la iguala dado que las propiedades son abismalmente diferentes.

Conocer los beneficios de la lactancia y todo lo que gira en torno a dicho proceso es fácil de conocer con tan sólo buscar en Internet todos los temas relacionados al respecto o consultar la página de la Liga de la Leche Internacional http://www.llli.org/langespanol.html pero vale la pena profundizar en el tema para darnos cuenta de que punto y aparte del proselitismo de algunos políticos o de las campañas que instancias públicas y privadas están realizando a nivel mundial en torno a los beneficios de la lactancia, el punto central es el retorno a lo natural como sustento de vida.

Es curioso ser parte de una generación que está siendo pionera en el empoderamiento de la  maternidad, pues hoy la sociedad espera e incluso exige, que las mujeres seamos todólogas, que trabajemos, cuidemos nuestros hogares, criemos a nuestros hijos y además, seamos excelentes esposas pero no se trata sólo de las funciones que como mujeres desempeñamos dentro de una sociedad pues para eso ha habido otras luchas y batallas, sino de la forma en que queremos criar a nuestros hijos y más aún, de lo que sembraremos en ellos y que determinará el estilo de sociedades futuras.

Si un tema tan básico como lo es la lactancia de pronto se volvió un asunto de interés mundial es porque ahí se gestan otros problemas de salud, sociales, culturales, psicológicos e incluso laborales y por ello, este año el eje temático de la Semana Mundial de la Lactancia Materna tuvo como lema “Amamantar y trabajar: logremos que sea posible” ya que pareciera que la primera excluye a la segunda y viceversa pues no existen las condiciones necesarias para que las mujeres amamanten y trabajen a la vez, primero por el tiempo que duran las licencias por maternidad y segundo, porque el regreso al trabajo implica hacer uso de las guarderías, las cuales no cuentan con el personal capacitado ni con la infraestructura para conservar los llamados bancos de leche para asegurar lactancia materna a los bebés y más aún, los centros de trabajo tampoco están diseñados para que las madres se extraigan la leche o alimenten a sus bebés lo que implica la renuncia al trabajo o truncar la lactancia para continuar con fórmula láctea.




El asunto se torna interesante cuando surgen las preguntas y los prejuicios: ¿Cuál es la necesidad de amamantar a tu hijo?, ¿Para qué amamantar si existen las fórmulas?, ¿Por qué te quieres esclavizar amamantando?, ¿Qué es eso de amamantar si ya no se usa?, ¿Amamantar en público y mostrar el pecho? No estamos debidamente informados al respecto y mucho menos sensibilizados para entender las necesidades y la prioridad que representa el hacer ajustes tanto en el plano laboral como en el social e incluso, en la medicina pues hay médicos que toman a la ligera el tema y cometen omisiones incluso desde el parto o al término de la cesárea, afectando la lactancia durante las primeras horas de nacido el bebé.

Que la lactancia no sea un evento para tomarse la foto y aparecer en las redes sociales o en primera plana, que no sea una moda, que no se le considere un capricho de las madres, que no sea motivo de prejuicio o discriminación; sino un acto de conciencia que nos permita sensibilizarnos no sólo como madres sino como sociedad para crear los mecanismos y redes de apoyo necesarios en aras de garantizar una crianza natural y de calidad para nuestros hijos.

Imagen tomada de Google

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