Los últimos Jedi: la nueva película de Star Wars

Nota: este artículo no contiene spoilers. Nota: este artículo no contiene spoilers. El miércoles por la noche asistí a la prèmiere de The Last Jedi (Los últimos Jedi), que es la más reciente entrega de la serie...

15 de diciembre, 2017
RHT
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Nota: este artículo no contiene spoilers.

Nota: este artículo no contiene spoilers.

El miércoles por la noche asistí a la prèmiere de The Last Jedi (Los últimos Jedi), que es la más reciente entrega de la serie de películas de Star Wars (Guerras de las Estrellas, o Guerra de las Galaxias, como la conocemos en México). Fui invitado por nuestros amigos de Disney a una función especial. En suma: creo que es la mejor película de Star Wars desde The Empire Strikes Back.

Me sorprende que estas cintas sigan sorprendiendo, valga la expresión. Y lo digo porque The last Jedi es la décima de la serie. En ella trabajan dos actores que aparecieron en la primera película, allá en el lejano 1977: Carrie Fisher, hace poco fallecida, y Mark Hamill; los papeles que interpretan son, respectivamente, la General Leia Organa (antes Princesa Leia) y Luke Skywalker (Lucas Trotacielos, como dicen los españoles), ya en la tercera edad, pero no por eso menos vigorosos.

La película me gustó mucho. Es un tour de force de efectos visuales y sonoros. El plot podría parecer simple, y hasta inconsistente, pero eso es propio de este género: space opera, no precisamente ciencia ficción (Sci-Fi), sino algo más próximo a la literatura caballeresca, a las sagas medievales: una historia épica en la que aparecen caballeros errantes (Luke Skywalker), ancianos sabios (Maestro Yoda), dark lords (Snoke, Kylo Ren), valquirias galácticas (Rey, la buena; Captain Phasma, la mala), heroínas (Leia Organa, la Almirante Holdo), Sigfridos y Lohengrines impetuosos y nobles que se quieren acabar el mundo de un bocado (Poe Dameron, Rose Tico), desertores arrepentidos (Finn), villanos serviles (General Hux) y aventureros de moralidad ambigua, estilo Han Solo (DJ). Claro, no podrían faltar androides (C3-P0, RD-D2, BB-8) ni criaturas fantásticas (los adorables porgs o los crystal foxes); todo esto en el contexto de una epopéyica batalla del bien contra el mal, de la luz contra la oscuridad, en la que, por supuesto –la película es de Disney–, triunfará el bien (vince in bono malum, según se lee en Romanos 12, 1, frase expoliada por un dark lord mexicano de la vida real).

Si la fotografía y los efectos especiales son impresionantes, la música es una verdadera joya. Claro que hay cosas que no pueden ni deben cambiar, como el tema principal de Star Wars, la Marcha Imperial o el tema de la Fuerza. He escuchado comentarios según los cuales a John Williams –compositor del soundtrack– le estaría sucediendo algo similar a lo que le sucedió a Vivaldi: según Stravinsky, Vivaldi no compuso cientos de conciertos, sino que compuso un solo concierto cientos de veces. No creo que sea el caso. John Williams es un enorme compositor, un magistral orquestador y uno de los mejores melodistas en la historia del cine. Sin duda hace suya la técnica del leitmotiv que inventó Wagner en sus óperas: utiliza motivos musicales que caracterizan a los diferentes personajes y situaciones. No puede negar Williams las influencias del mismo Wagner (tetralogía Der Ring des Nibelungen), de Prokofiev (Alexander Nevsky) o de Holst (The Planets), que cualquier persona que conozca de música podría percibir en las partituras, no sólo de The Last Jedi, sino de todas las que John Williams ha escrito para el cine.

La historia fue escrita por Rian Johnson, quien también dirigió el film. Creo que ha hecho un trabajo estupendo.




The last Jedi es una película que hay que disfrutar sin prejuicios. Es una historia fantástica, épica, colosal. Claro que hay algunos recursos narrativos que caen en el cliché, como los héroes que están a punto de morir y son salvados por un personaje que creíamos destruido, o algunas frases cursis (we are going to win not by fighting what we hate, but saving what we love: venceremos no peleando contra lo que odiamos, sino salvando lo que amamos); pero todo eso es peccata minuta y haríamos mal en desvirtuar un film de esta calidad por detalles así.

Disney está incontenible. Hace apenas unas semanas, Coco arrasó en México y en Estados Unidos. Creo que lo mismo ocurrirá con The last Jedi. Bien por ellos, porque, aunque comerciales, estos dos filmes son prueba de que Disney está haciendo muy buen cine. 

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