Homenaje a la España Católica en el día de la Raza

En Estados Unidos se ha generado un movimiento para cancelar el día de Cristóbal Colón… En Estados Unidos se ha generado un movimiento para cancelar el día de Cristóbal Colón, que se celebra tradicionalmente el segundo domingo...

11 de octubre, 2017
RHT
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En Estados Unidos se ha generado un movimiento para cancelar el día de Cristóbal Colón…

En Estados Unidos se ha generado un movimiento para cancelar el día de Cristóbal Colón, que se celebra tradicionalmente el segundo domingo de octubre, sustituyéndolo por el día de las personas indígenas.

Como tantos otros movimientos que han surgido a partir de Estados Unidos, son tan espontáneos como “La Primavera Árabe” de hace algunos años.

Lo que menos le importa a las cúpulas del poder en Estados Unidos es el buen Cristóbal Colón; lo que les interesa es desacreditar la tarea evangelizadora emprendida por los reyes católicos al patrocinar al navegante genovés.

La remoción de lo que en México se conoce como “el Día de la Raza”, constituye una negación de nuestras raíces, de nuestra cultura y de nuestra identidad.

La colonización de América del Norte por los ingleses, EN NADA se parece a lo que los españoles hicieron en la actual Latinoamérica.




En 1637, en lo que hoy es Groton, Connecticut, más de 700 hombres, mujeres y niños de la tribu Pequot, se reunieron con motivo de su celebración anual de la cosecha del maíz. Poco antes del amanecer, fueron rodeados por mercenarios ingleses y holandeses, y se les ordenó salir de sus tiendas.

Los que iban saliendo, fueron asesinados a golpes mientras las mujeres y los niños aterrorizados se refugiaron en una bodega donde fueron quemados vivos.

Al día siguiente, el gobernador de Massachusetts Bay Colony, declaró un día de acción de gracias para celebrar la masacre de los 700 nativos inocentes.

Envalentonados por su “gran victoria”, los colonos y sus aliados indígenas, atacaron poblado tras poblado. Los mayores de 14 años, eran vendidos como esclavos y enviados a Europa, en tanto los restantes, eran asesinados sistemáticamente.

Constantemente salían barcos hacia Inglaterra con cargamentos promedio de 500 nativos para ser vendidos como esclavos. Por lo demás, los ingleses y holandeses pagaban recompensas por los cueros cabelludos de los indígenas que fueran asesinados.

Durante muchos años se siguieron realizando matanzas conmemorativas de la de 1637, hasta la época de Abraham Lincoln, que declaró el Día de Acción de Gracias como una fiesta nacional, al mismo tiempo que mandaba tropas federales para masacrar a los indios Sioux de Minnesota que estaban siendo diezmados por una brutal hambruna.

Los gringos y sus abuelitos ingleses se las han ingeniado para hacerse pasar como “lindos e inofensivos”, en tanto le endosan el rol de “malos de la película” indistintamente a Cristóbal Colón, a los españoles, a los alemanes, a los japoneses, a los libios, a los iraquíes, a los iraníes y a cualquiera que les convenga difamar.

En Estados Unidos actualmente, en el día de acción de gracias, se masacran cientos de miles de pavos (guajolotes) para celebrar en familia como si fuera Navidad; e incluso el presidente gringo en la Casa Blanca realiza la monería de indultar a un desventurado pavo como gesto de magnanimidad y dulzura.

La colonización de América por los españoles, fue un proceso diametralmente opuesto al genocidio perpetrado por los anglosajones y los holandeses.

Pésele a los gringos o no, independientemente de los inevitables buscadores de oro, la principal tarea de los españoles fue la evangelización de los indígenas.

Además, de lo que hoy es México y hasta la Tierra del Fuego, NO hubo un genocidio, ni a los indígenas se les llevó a Europa para venderlos como esclavos; tampoco fueron confinados en lo que los campos de concentración y exterminio que los gringos llaman eufemísticamente “reservaciones”.

No está de más transcribir un párrafo del “evangelio del racismo” predicado por el ex vicepresidente de Estados Unidos y senador John Calhoun, que el 4 de enero de 1848, dijo lo siguiente:

“…hemos conquistado a muchas de las tribus indígenas vecinas; pero nunca los hemos incorporado a nuestra Unión; los hemos dejado vivir libremente entre nosotros, o los hemos arrojado de sus tierras, relegándolos a los bosques lejanos; nuestra Unión solamente admite miembros de la raza blanca caucásica…”

Calhoun pronunció estas “hermosas palabras” mientras se discutía si merecía la pena absorber a todo México y desaparecernos como país, o arrebatarnos California, Nuevo México y Tejas, llevando como pilón a Chihuahua, Sonora, Baja California, y de pasadita el Istmo de Tehuantepec.

Los gringos esclavizaron a los negros y los segregaron hasta finales del siglo XX; incluso en la actualidad, en los estados que formaron la Confederación que intentó separarse de Estados Unidos en la Guerra Civil (1861-1865), se sigue discriminando a los que ahora llaman “afroamericanos”, como si por obra y gracia del nombre “políticamente correcto”, no fueran maltratados y abusados.

La llamada América Española, descubierta por Cristóbal Colón bajo los auspicios de Isabel la Católica, se distingue de las colonias inglesas de América del Norte, de Asia, de África y de Oceanía, en que somos fruto de un encuentro súbito y en muchos aspectos, violento, pero tambien un encuentro de amor que le dio la vida a nuestros ancestros y que nos legó la religión católica bajo la que vivimos unidos al amparo de Nuestra Madre de Guadalupe.

Satanizar a Cristóbal Colón, y calumniar a España como si se hubiera conducido igual que los genocidas ingleses, holandeses y belgas, es una gran injusticia patrocinada para beneficio de la agenda de las élites gringas, y para arrebatarnos el orgullo de nuestra identidad.

Los mexicanos en especial, y los hispanoamericanos en general, no somos indígenas ni europeos; somos MESTIZOS.

Rindo homenaje con gratitud a la España generosa que cuando apenas había arrojado a los musulmanes de su suelo, aceptó la propuesta de Colón alentando entre sus principales intenciones, la de extender el Evangelio de Cristo a todos los lugares del mundo que fuera posible.

Hay evidencias copiosas de las muchas leyes y medidas dictadas por los reyes españoles para proteger a los indígenas contra los abusos de los europeos; mientras no existe una sola disposición similar por parte de los reyes piratas de Inglaterra.

Termino estas líneas de hoy, citando las palabras generosas y visionarias que pueden leerse en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlaltelolco, y que con justicia y verdad nos describen como lo que somos y de dónde venimos:

“EL 13 DE AGOSTO DE 1521

HEROICAMENTE DEFENDIDO POR CUAUHTEMOC

CAYÓ TLATELOLCO EN PODER DE HERNÁN CORTES.

NO FUE TRIUNFO NI DERROTA;

FUE EL DOLOROSO NACIMIENTO DEL PUEBLO MESTIZO

QUE ES EL MÉXICO DE HOY”.

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