Debo admitir que soy de las personas que secretamente espera que *NSync se vea obligado por contrato a sacar un último disco…
Debo admitir que soy de las personas que secretamente espera que *NSync se vea obligado por contrato a sacar un último disco, que Justin y Britney se reencuentren, o ya al menos que Zayn regrese a One Direction. Pero bueno, ya me estoy adelantando.
Antes de que esa traumática separación sucediera, cuando yo todavía iba en primaria, recuerdo que todo era motivo de presentación, bailable y sus derivados; que si el día de las madres, del padre, de estudiantes, el verano, el día de los abuelos… en fin, esas canciones siempre iban acompañadas de las coreografías organizadas por las maestras, o sea, los pasos de baile más ñoños que se les pudieran ocurrir.
Todavía me acuerdo cuando empezaron a estar de moda todas esas bandas que, precisamente, eran la antítesis de las boy bands. Todas existenciales y pretenciosas como Oasis o Pearl Jam. Alrededor de ese tiempo, todos estábamos obsesionados con la película Un ángel enamorado y con la banda sonora; los Goo Goo Dolls cantaban el tema principal. “¡Es que la protagonista se muere!” era lo que a todos nos tenía impresionados, no era algo que se viera todos los días.
La canción que se convirtió en éxito e himno para las chavas “ardillas” fue You Oughta Know, de Alanis Morissette. Lo más impactante era que hablara así del tío Joey de Full House. Y que el tío Joey fuera capaz de semejante colgada de cuernos. Esa canción cambió por completo el concepto en el que lo tenía.
Yo diría que los noventa también fue una década de one-hit-wonders. Y tal vez uno que otro artista que debió haber sido one-hit-wonder y extendió su tiempo de relevancia. U otros que debieron haber sido mucho más que eso, como Sir Mix-A-Lot, famoso por su oda al cuerpo femenino y sus curvas, específicamente las nalgas. Después de todo, gracias a canciones como esa, poco a poco empezaron a cambiar los estándares de belleza. De pronto se convirtió en algo aceptable estar ligeramente entrada en carnes.
Me acuerdo de unas cuantas canciones que nada más no fueron one hit wonders porque ya que alguien la agarraba de tema principal para alguna película adolescente del tiempo, bastaba para que se convirtiera en un éxito de verano.
En mi casa, otra cosa que veíamos mucho, aparte de Mtv, era Dawson's Creek y Felicity. En ese tiempo toda esa música medio folclórica, medio hippie cantada por mujeres malnutridas estuvo muy de moda, tanto que hasta había (o hay) un festival de ese género. La mayoría de las veces toda la música de la serie me sonaba igual, las hambrientas cantando sobre guitarras o pianos sentimentales y voces engoladas. El tema principal de Dawson's todavía me sabe a lunes en la noche cuando algunas veces me esperaba a que se acabara para entregarles a mis papás mi boleta de calificaciones. Tiempos más simples.
Antes de irme, me quiero despedir con esta joya.
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