En septiembre pasado Luis Videgaray fue obligado a renunciar a la titularidad de la Secretaría de Hacienda…
En septiembre pasado Luis Videgaray fue obligado a renunciar a la titularidad de la Secretaría de Hacienda después de haber instrumentado la desastrosa visita de Donald Trump a México, visita que le restó popularidad a su jefe Enrique Peña Nieto y le dio una inmerecida respetabilidad al fascista estadounidense.
Durante los cuatro meses que siguieron a su humillante salida se dejó crecer la barba y visitó con frecuencia a Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos.
Hace unas semanas, apoyado por periodistas que le son afines, empezó una campaña en medios de comunicación cuyo objetivo era convencer a la opinión pública que próximamente sería designado secretario de Relaciones Exteriores en lugar de la ineficaz Claudia Ruiz Massieu Salinas.
Su campaña aseguraba que por ser cercano al yerno de Trump, Jared Kushner, sería el hombre indicado para encargarse de manejar la difícil relación que a partir del 20 de enero entrante existirá entre México y Estados Unidos.
Ayer, como si no tuviera bastantes problemas que cada día le restan más popularidad, Peña Nieto decidió cesar a Ruiz Massieu y colocar al inmensamente impopular Videgaray al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a pesar de que, sobre la materia, como él mismo lo aceptó, llegó a aprender porque en su vida nunca ha ocupado un puesto relacionado con la diplomacia mexicana.
Videgaray no solo le falló a Peña Nieto cuando tuvo la ocurrencia de invitar a Trump a Los Pinos. Antes les falló a millones de mexicanos al permitir que el país siguiera incrementando peligrosamente su deuda, algo que hoy estamos pagando todos menos los responsables de haber metido al país en el problema económico-financiero en que ahora se encuentra.
Ayer, después del nombramiento de Videgaray, envié tres mensajes a través de mis redes sociales que resumen mi opinión sobre este asunto: “Muy mal nos irá si @LVidegaray atiende intereses de la Nación en el extranjero con mismo descuido con que atendió finanzas públicas en SHCP”; “@EPN al designar como Secretario de Relaciones Exteriores a un impopular como @LVidegaray muestra que no le importa la opinión pública” y; “@LVidegaray acepta que llega a la @SREmx a aprender al tiempo que cesan a Claudia @ruizmassieu que supuestamente ya había aprendido. Pésimo!”.
Personalmente dudo que la llegada de Videgaray a la SRE vaya a contribuir a que sea buena la relación de México con el gobierno de Trump. Nada en su biografía o en la de Kushner muestra que antes hayan sido amigos, socios o compañeros de escuela. Esa supuesta relación demostrará ser un mito genial que únicamente contribuyó a facilitar el regreso de Videgaray al gabinete de Peña Nieto y a la carrera por la candidatura presidencial priista.
Su regreso no se justifica. A menos que su amistad con el presidente sea la única justificación.
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