Cómo inició la Reforma Luterana: una cuestión de dinero

Uno de los acontecimientos más trascendentes de la Historia Universal es, sin duda, la Reforma.   Uno de los acontecimientos más trascendentes de la Historia Universal es, sin duda, la Reforma. Cuando uno se da cuenta qué...

31 de octubre, 2017
RHT
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Uno de los acontecimientos más trascendentes de la Historia Universal es, sin duda, la Reforma.

 

Uno de los acontecimientos más trascendentes de la Historia Universal es, sin duda, la Reforma. Cuando uno se da cuenta qué la desencadenó, no queda más que decir: ¡mmm!

Había un proyecto para construir la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y el papa Giovanni di Lorenzo de’Medici, que regía bajo el nombre de León X, tenía todas las intenciones de iniciarlo. La idea era construir lo más grande y más fastuoso jamás concebido. Quien ha ido a Roma sabe que una cosa así requiere toneladas de dinero. ¿Cómo obtenerlo?

A pesar de que en los Hechos de los Apóstoles está prohibida la simonía (Hch 8, 9-24), este tipo de prácticas eran comunes en la Iglesia. Pedro mismo lanzó una maldición sobre Simón, El Mago: «Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero.» O sea, Pedro decreta la muerte de Simón y de su plata, porque pretendió comerciar con lo sagrado. Desde entonces se llama “Simonía” a este comercio, y se considera pecado mortal.

Una cosa es que cualquier fraile o párroco venda el perdón de Dios, pero otra muy distinta es que el mismo papa emprenda una campaña continental de venta de indulgencias para financiar su basílica. Todo esto parecía poco divino y nada sacro, así que cuando los dominicos llegaron a lo que hoy es Alemania a vender el perdón de los pecados, la gente de Wittenberg, en Sajonia, tenía duda si tal venta era válida y si realmente quedaban perdonados los pecados. Y como eran muy creyentes y no querían pecar –la simonía es muy grave pecado– ni tirar su dinero a la basura, decidieron consultar la cuestión con un teólogo en la universidad. Ese teólogo era Martín Lutero.

Desde luego, en su dictamen rechazó que esas indulgencias tuvieran validez alguna. Y para dar a conocer las razones de su dictamen, se le ocurrió colgar un escrito en alemán –las famosas noventa y cinco tesis– en la puerta de la iglesia, para que todo mundo se enterara. Así comenzó la Reforma: miércoles 31 de octubre de 1517.




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