Mi General Cienfuegos NO es un narco

Ayer hizo un mes de la detención de Mi General Salvador Cienfuegos. Tengo muchos años de conocer y convivir con Mi General. Me dio la oportunidad de colaborar por más de dos años impulsando y difundiendo el...

17 de noviembre, 2020

Ayer hizo un mes de la detención de Mi General Salvador Cienfuegos. Tengo muchos años de conocer y convivir con Mi General. Me dio la oportunidad de colaborar por más de dos años impulsando y difundiendo el arte y la cultura castrense. Esto me permitió conocer muy de cerca la disciplina, compromiso, pasión y lealtad de mujeres y hombres que entregan su vida por la patria, pero también pude percibir y ver los grandes sacrificios que la vida militar conlleva: se privan de cumpleaños, convivencia con la familia, graduaciones de sus hijos, eventos escolares, pérdidas familiares, nacimientos de sus hijos y un largo etcétera, sacrificios que merecen un profundo reconocimiento y respeto.

Llegar hasta la oficina del alto mando significa concertar una cita previa y estar en la agenda misma que tiene que estar cotejada por la oficina particular, coordinada por la ayudantía. Hacerse presente en el edificio desde cruzar la pluma de entrada en la calle hasta la sala de espera del Gral. Secretario es pasar por lo menos tres filtros con interrogaciones, identificaciones, detectores de metales, cámaras en todos lados, incluso en el elevador, y una vez estando en la sala de espera, registrarse, dejar bolsas, apagar celulares y dejarlos bajo resguardo. En todo ese trayecto uno nunca está solo porque siempre se está acompañado de dos miembros de seguridad que nunca quitan la vista en nuestro mirar, caminar, comentarios y que siempre traen radios o diademas de comunicación.

Entrar a reunión con el alto mando es tener muchos pares de ojos y cámaras alrededor, puertas que comunican en donde entran y salen soldados miembros del Estado Mayor, secretaría particular o ayudantía que están atentos en todo momento de lo que adentro de la oficina acontece. Para salir es exactamente lo mismo y es uno acompañado con todas las medidas de seguridad hasta llegar a la calle.

En cuanto a los espacios externos en eventos públicos, ceremonias, reuniones, etc.,  la figura del General Secretario siempre está rodeada de varios miembros de la ayudantía y su jefe de ayudantes que vive atento a gesticulaciones, señas, solicitudes, saludos y a cualquier mínimo movimiento del Alto Mando. 

Salvador Cienfuegos se hizo de una agenda muy saturada y el poco tiempo del que disponía siempre, y como prioridad, lo brindaba a su amada familia, a su madre a quien se consagró y honró hasta el último día de su vida. Cuando estaba en calidad de civil, también permanecía rodeado de guardias.

Durante su administración como General Secretario de Sedena, vivió en la casa que está designada al Alto Mando al interior de las instalaciones militares, atendido por militares dentro y fuera de su casa. Tuve la oportunidad de desayunar en familia ahí un par de veces y claro que me sorprendí de las medidas de seguridad. Aunque fuera una convivencia familiar y de civil, siempre estaban vigilados, hasta para ir al baño. Ante este control de seguridad, los valores de más de 200 mil soldados y las características de la persona de Mi General en sus principios, todos esos cargos que le imputan son falsos.

Salvador Cienfuegos en su profunda sensibilidad y calidad humana, como General Secretario le apostó al Arte y la Cultura como una directiva vital de su administración. Muy difícil es que un alto mando tenga como prioridad en su plan de mandato las actividades artístico culturales. Imagínense a un General, y de cuatro estrellas, confiando en que el único arista que nos acercará como hermanos en este México colorido y diverso son las Bellas Artes: es encontrar un aguja en un pajar.  Este no es el perfil ni la psicología de un narco.

Las diversas variables que se suscitaron en su administración como Ayotzinapa, Tlataya, entre otras, merecen su total esclarecimiento hasta llegar al fondo de la verdad histórica. Considero que en algunos casos pudo haber prepotencia, abuso de autoridad, pero señalarlo de los cargos que le imputan no solo es injusto, sino es cobarde y vil manchar la trayectoria de un hombre con más de 50 años de servir a la patria con compromiso, entrega, pasión y, sobre todo, con profunda lealtad con la tropa.

La DEA, institución de dudosa reputación, en donde diversas investigaciones han evidenciado su especialidad por fabricar testigos protegidos, pruebas falsas, testimoniales comprados, no dudo que este caso no sea la excepción y saquen como pruebas una lista de mentiras e infundios. Esto es político.

Quienes conocemos, vimos y vivimos el proceder de Mi General Salvador Cienfuegos durante años, ni siquiera dudamos de sus valores, de su fe, de sus principios, de su soberanía, su lealtad y amor a su familia, amigos, compañeros de tropa y su profunda sensibilidad para ayudar a quienes más lo necesitan.

La lista de ejemplos y testimonios que puedo citar del proceder y actuar de Mi General es interminable. Su detención es atentar contra la institución con mayor credibilidad en el país. Basta con ver el rostro, la piel y el corazón de cada soldado para ver que son pueblo, que son México, igual que el resto de la patria, como muchas veces en diversos discursos Mi General Cienfuegos dijo.

Salvador Cienfuegos Zepeda es un hombre impoluto, un ser humano de la mejor calidad. Mi solidaridad y profundo cariño a su esposa Berthita, hijas y nietos en estos momentos tan lacerantes. Aquí en el sur de México, en este Chiapas lleno de recovecos que ustedes los Cienfuegos Gutiérrez hicieron tan suya esta bendita tierra, mis hijos y yo estamos con ustedes. No están solos, somos su familia, los acompañaremos en todo momento, porque el cariño que nos une, no se puede romper como los nombramientos.

Como le dijo Fidel al Che, tengo muchas cosas que decir pero son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, lo que mi corazón guarda y no vale la pena emborronar cuartillas.

Parafraseando a Bonaparte, aquí estoy y estaré dando testimonio de su ser, defendiendo su nombre, agradeciendo su confianza y cariño, pero sobre todo, honrando nuestra amistad que esa está por encima de todo y por sobre todas las cosas.

NO. Mi General Cienfuegos NO es un Narco.

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