El Meollo del Asunto | El cínico López-Gatell

La entrega de hoy debería referirse a los muy lamentables hechos acontecidos a raíz de la liberación de la presa La Boquilla por parte de agricultores, campesinos, nogaleros y ganaderos de Chihuahua, el estado grande. En todo...

10 de septiembre, 2020

La entrega de hoy debería referirse a los muy lamentables hechos acontecidos a raíz de la liberación de la presa La Boquilla por parte de agricultores, campesinos, nogaleros y ganaderos de Chihuahua, el estado grande.

En todo el país comentamos ayer el asesinato de una pareja formada por sica Silva y Jaime Torres, quienes regresaban a su población y en una acción que aún no es clara, fueron baleados por la Guardia Nacional. Se presume.

El hecho es más grave de lo que mucha gente en el país supone. No es solamente un hecho aislado. Se ha estado gestando la inconformidad de los agricultores, campesinos y ganaderos de Chihuahua, desde hace varios meses.

El motivo principal y que da origen a todo es la falta de lluvia que hemos tenido en el estado. Lo que provoca que las presas estén en sus niveles mínimos o por debajo de ellos.

Esto genera que las familias que dependen del agua, ante la sequía de este año, se angustien ante la posibilidad de no contar con agua para el siguiente ciclo. Y además porque por primera vez en la historia de un tratado como el que se tiene con EEUU desde la década de los 40, se abrió la compuerta de la presa La Boquilla, para que México cumpliera con el acuerdo.

El agua está concesionada a los agricultores, campesinos y ganaderos, es decir, en cierta forma les pertenece. No se puede disponer de ella.

Por otro lado, se tiene la duda que en verdad el agua sea para pagar el acuerdo y se quede en Tamaulipas. El gobierno de EEUU asegura que el acuerdo está cubierto para el presente año y no han recibido excedente de agua.

Entonces, como muchas cosas más de este régimen, las cifras del agua no cuadran.

Los políticos, que todo ven desde esa óptica, alegan que se ha politizado el asunto. Lo que no deja de ser cierto.

Pero el origen de este problema no lo es. Lo hicieron así al intervenir personas que sí tienen que ver con los partidos. Como el diputado local Omar Bazán, presidente estatal del PRI en Chihuahua. El mismo gobernador, Javier Corral. Y nuestro “ya no tan querido presidente”, que, al menor estornudo de un rival en política, lo declara con quererle infectar de coronavirus, aunque se encuentre a dos mil kilómetros de distancia. Válgame la analogía.

De eso debería de tratar este comentario y de la salida bochornosa de la Guardia Nacional que, a palos, insultos y “zapes”, salió de las instalaciones de la presa La Boquilla. Escoltados por más de cuatro mil personas que salieron a defender el derecho que les asiste de proteger el agua que es vital para la siembra del siguiente año y para el sostenimiento de ranchos nogaleros y ganaderos.

Es cierto que entre los protestantes están personas cuyos apellidos señalarían directamente o se ligarían a partidos hoy de oposición, como el de los Baeza. Pero éstos también son productores de nuez y gozan de un gran liderazgo entre la gente del estado.

Lo que no implica que esta sea una confrontación política ni contra el gobernador del estado, menos contra el presidente López Obrador.

Éste lo ha tomado así, por estar mal asesorado o porque le da su gana, pues ese es el modo y la manera presidencial. Lo que diga mi dedito”, frase anecdótica que muestra un cinismo innecesario en un mandatario. Pero así es él.

Ya lo vimos regodeándose ante la negativa del INE para otorgar registro al partido de su Némesis, Felipe Calderón, el llamado México Libre.

De eso debería de tratar mi entrega, pero no. Hoy trataré de llamar su atención ante otro hecho igualmente cínico y con una desfachatez que espanta.

Lo que se ha vuelto un hábito en una persona que no debería de politizar las cosas de su responsabilidad. Las que van muy mal.

Al parecer los malos resultados y su incapacidad evidente, le han provocado encono, rabia y un cinismo que, si no fuera porque está empleado por el gobierno federal, ya estaría desempleado y “tronado” como médico particular.  Sería abandonado por los pacientes, que perderían eso, la paciencia, ante el cinismo y la ineptitud manifiesta del doctor Hugo LópezGatell.

Ya no es un secreto que parte de los motivos para que un grupo compuesto por 10 gobernadores de oposición abandonaron la CONAGO.

La muy evidente falta de capacidad científica, médica y administrativa del epidemiólogo, ha provocado álgidas protestas de parte de los gobernadores: no concuerdan con las formas poco ortodoxas de López-Gatell.

¿Cómo cuáles? Aceptar que la epidemia se controlaría con el uso de una estampa religiosa que nuestro ya no tan querido presidente expuso un día ante la nación. La conocida como Detente”.

O como la declaración irresponsable y presuntamente etílica del gobernador de Puebla, Miguel Barboza Huerta, que recomendó un molito de guajolotecomo vacuna y además dijo que el coronavirus era uno que solo ataca a los ricos, porque los pobres, “somos inmunes”. Así lo expresó. Como si no tuviera una de varias casas con valor de más de dos decenas de millones de pesos. Vaya desfachatez, diría mi santa madre.

Por si fuera poco, el doctor casi le aseguró al presidente López Obrador que la crisis estaría superada para el 19 de abril pasado. Luego en mayo, en junio y ya mejor no dijo nada. Con esto de poner fechas para el fin de la pandemia, me recuerda a los agoreros del desastre, a los pseudo profetas que gustan profetizar del fin del mundo poniendo fechas y hasta hora.

 

Siempre han fallado y lo seguirán haciendo. Como López

Por todo lo anterior, ha provocado una gran cantidad de memes y reclamos hacia su persona. Todo debido a que se empeña en quedar bien con su jefe, que no es el secretario de salud, sino el presidente.

De ahí que mienta, que trate de engañar a todas las personas, su jefe incluido, por supuesto. Politiza todo, sin ser político y sin tener experiencia para mentir sin que se note y con sangre fría, como lo haría cualquier político.

Quienes no han tolerado más mentiras, han sido los médicos que antes fungieron como Secretarios de Salud en regímenes anteriores al actual.

Lo que provocó una reacción política en quien debe de ocuparse más en la salud y no en la política.

A menos que quiera una diputación o senaduría y no tuviera una pandemia que ha producido más de 68 mil muertos en el país, los cuales, con otra estrategia, dicen los expertos, podrían ser mucho menos.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, llamó a seis exsecretarios de Salud a “patentar” la fórmula que servirá para acabar con la pandemia por Covid-19 en seis u ocho semanas.

“Si hay un grupo selecto de exsecretarios de salud que tienen la fórmula para controlar la epidemia en 6 u 8 semanas, podría dar lugar a una especie de patente porque eso se necesita en todo el mundo, puesto que en todo el mundo la epidemia sigue activa, solo China dio por terminada la epidemia, pero hemos visto que en otros países de Europa ya se registran rebrotes”.

nico el doctor. Pero qué esperar de él, cuando su jefe para instalar cuarteles de la guardia nacional dice que, “no le va a pedir permiso a nadie”.

¿Será porque ahora López Obrador no puede controlar una “encuesta patito” como las que hizo para el NAICM o la Cervecería en Mexicali?

De igual forma López no puede controlar una pandemia. Ahí el Meollo del Asunto.

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Esto, por lo que conozco del medio, es una anécdota más entre muchas otras similares.  Lamentablemente, esto habla más profundamente sobre cuál es una de las verdaderas raíces de la corrupción: nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, quienes, dada la oportunidad, aprovechamos para tomar ventaja desde nuestras (relativas) posiciones de poder.  Es cuestionable que, siendo uno de los superiores (con uno de los mayores sueldos) y la persona que lleva las métricas de la organización, entres a dicha dinámica para ganar un día de descanso: no puedes ser juez y parte.  Es un descaro, por supuesto, sumarse el trabajo equivalente a 11.5 horas (sin tener la forma de demostrarlo) cuando en realidad trabajas solamente ocho.  Sin embargo, es una verdadera sinvergüenzada (López dixit) cuando, además, aprovechas tu posición para afectar a alguien más, con el manto cómplice de tus superiores.  Así las cosas, estimables lectores. Podría terminar esta anécdota en una nota negativa, comparando a México con una selva o con el viejo oeste, pero sería falso: sé que personas como “Alejandra” son la excepción y no la regla. Pero eso sí, esta historia contiene una moraleja que vale la pena mencionar: no seamos como “Alejandra”. Si en algo amamos a nuestro país, seamos honestos, justos, íntegros y coherentes. Luego no nos sorprendamos si tenemos gobernantes tan corrompidos como un archivo de música descargado ilegalmente. Porque, para parafrasear una canción de The Beatles (ustedes, admiradores del cuarteto, seguramente saben cuál canción es), “al final, la corrupción que recibes es igual a la corrupción que das”. " ["post_title"]=> string(66) "Somos la corrupción (o una triste crónica de la vida oficinista)" ["post_excerpt"]=> string(113) "¿Alguna vez se ha preguntado cuál es la razón de que cada vez tengamos gobiernos más corruptos y cínicos? 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Que miles, decenas o cientos marchen en los diferentes estados para manifestar su apoyo al INE como institución, lo entiendo; que otros muchos más estén a favor de una reforma también lo entiendo. Cada quién habla desde su perspectiva y experiencia. Habrá a quien le resulte imposible siquiera pensar que el Instituto Nacional Electoral necesite alguna modificación y habrá quien piense que urge una reforma. No hay nada más genuino que la libertad de expresión y de manifestación y qué bueno que sea ya esto un derecho y una obligación de todos los ciudadanos. Lo que no entiendo –y perdón por la piel tan delgada – es a una señora gritando iracunda: ¡Indio Pata rajada de Macuspana! Mucho menos entiendo a un presidente que ignora que no es un ciudadano común y que califica a la marcha como un “striptease”, perdiendo cualquier tipo de objetividad y quedando muy por debajo de los insultos de sus opositores. 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En un restaurante de tacos al pastor en la calle Presidente Mazarik, una de las más exclusivas de la capital mexicana, un grupo de jóvenes golpearon a una pareja homosexual hasta romperles varios huesos. La pareja simplemente estaba comiendo tacos en otra mesa ajena a los agresores. Un comediante, cuyo seudónimo es el diminutivo de plátano, cree que es gracioso incluir en su ejercicio de Stand up un chiste sobre la muerte de Debanhi Escobar, hecho lamentabilísimo y al que por más que le busque nadie encontraría un lado jocoso; pues hubo quien sí y hubo varias personas a las que les pareció graciosa la desgracia de esta joven, su familia y lo que representa para todas las mujeres. Extorsiones, balaceras, pleitos callejeros, ajustes de cuentas, una clienta en mi negocio (yo tengo un salón de belleza) no estaba conforme con el peinado que le hicieron, aunque era idéntico al de la foto que llevaba –a mi forma de ver estaba enojada por el evento al que tenía que asistir– así que por eso tuvo a la estilista durante dos horas y media batallando, sin dejar nunca de hablarle en forma déspota y prepotente, sin pagar lo que se había acordado y sin olvidarse de insultarnos a todas las presentes antes de irse llevándose a su hijita a jalones. En el tránsito no cesan  los cláxones; en las reuniones familiares los desacuerdos; entre las parejas las ofensas y las dudas, y lo peor es cuando la rabia que nos ocasionan otras personas o situaciones las descargamos en nuestros hijos, familiares o en las personas que están en menos capacidad de defenderse. Pareciera que un solo hecho sirve como hilo conductor para detonar la ira que todos tenemos dentro. 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El gerente general le avisó a “Camila” y a los demás miembros de la empresa que podían hacerse acreedores a un día de descanso al mes si, además de cubrir con su productividad mensual, cumplían con un día extra más de trabajo. Si en un mes típicamente deben cumplir con 160 horas de productividad, lograr 168 (es decir, hacer más cosas en menos tiempo) te hacen el ganador de dicho premio.  Pero, en un vuelco para nada sorpresivo, dicha dinámica estaba abierta a todos los niveles jerárquicos. Lo cual no está mal per se: lo turbio comenzó cuando “Alejandra” comenzó a hacer de las suyas. Una de las funciones de “Alejandra”, según lo que recuerdo y lo que me contó “Camila”, es llevar el control de las métricas de productividad de todos los empleados. 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Sin previo aviso, “Alejandra” cambió las métricas de las tareas que hace “Camila”. El mes anterior, elaborar un texto equivalía a 2 horas de productividad. Ahora, el mismo texto equivalía a 1.5 horas. Al notar esto, “Camila” cuestionó las razones. ¡Oh, esto fue un error tan grande como cuando Rodión Románovich Raskólnikov decidió pedir dinero prestado! Lo que siguió fue una respuesta arbitraria por parte de “Alejandra” (“son órdenes directas”), lo cual podría ser entendible; sin embargo, y cada mes subsecuente, el tiempo que “Camila” tenía para hacer dichos textos se reducía a razón de 0.25 horas. Cabe destacar que esto sólo se aplicó a ella: ninguno de sus compañeros vio un cambio en sus métricas.  “Camila” decidió ir a tratar el tema con el gerente general. Esto fue un error tan grande como cuando el capitán Ahab decidió dedicarse a cazar ballenas. Lo que “Camila” obtuvo fue una respuesta sin sentido, del tipo Catch 22: el gerente no podía hacer nada porque la encargada de las métricas es “Alejandra”. Al ir con “Alejandra”, ella responde que las métricas son “una orden directa de la gerencia”.  A partir de aquí, con la reducción de sus tiempos, “Camila” no sólo dejó de ser más productiva, si no que, además, resultó que “debía tiempo” cada mes. Todo esto mientras “Alejandra” se tomaba, religiosamente, su día de descanso al mes, sin tener que demostrar nada. Por su “baja productividad”, “Camila” fue la única de su equipo de trabajo que tuvo que recibir, por órdenes del gerente general, cursos de capacitación. ¡Nomás faltó que le pusieran unas orejitas de burro y la enviaran a la esquina! Por levantar su voz contra un trato injusto (o “ser un quejoso” en el argot “empresarial”), “Camila” fue señalada y ridiculizada, lo cual derivó en que ya no hace su trabajo con la misma calidad ni entusiasmo, pero, lo peor de todo, es que ahora lo hace con miedo de decir cualquier cosa por miedo a represalias. Esto, por lo que conozco del medio, es una anécdota más entre muchas otras similares.  Lamentablemente, esto habla más profundamente sobre cuál es una de las verdaderas raíces de la corrupción: nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, quienes, dada la oportunidad, aprovechamos para tomar ventaja desde nuestras (relativas) posiciones de poder.  Es cuestionable que, siendo uno de los superiores (con uno de los mayores sueldos) y la persona que lleva las métricas de la organización, entres a dicha dinámica para ganar un día de descanso: no puedes ser juez y parte.  Es un descaro, por supuesto, sumarse el trabajo equivalente a 11.5 horas (sin tener la forma de demostrarlo) cuando en realidad trabajas solamente ocho.  Sin embargo, es una verdadera sinvergüenzada (López dixit) cuando, además, aprovechas tu posición para afectar a alguien más, con el manto cómplice de tus superiores.  Así las cosas, estimables lectores. Podría terminar esta anécdota en una nota negativa, comparando a México con una selva o con el viejo oeste, pero sería falso: sé que personas como “Alejandra” son la excepción y no la regla. Pero eso sí, esta historia contiene una moraleja que vale la pena mencionar: no seamos como “Alejandra”. Si en algo amamos a nuestro país, seamos honestos, justos, íntegros y coherentes. Luego no nos sorprendamos si tenemos gobernantes tan corrompidos como un archivo de música descargado ilegalmente. Porque, para parafrasear una canción de The Beatles (ustedes, admiradores del cuarteto, seguramente saben cuál canción es), “al final, la corrupción que recibes es igual a la corrupción que das”. " ["post_title"]=> string(66) "Somos la corrupción (o una triste crónica de la vida oficinista)" ["post_excerpt"]=> string(113) "¿Alguna vez se ha preguntado cuál es la razón de que cada vez tengamos gobiernos más corruptos y cínicos? 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Somos la corrupción (o una triste crónica de la vida oficinista)

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¿Alguna vez se ha preguntado cuál es la razón de que cada vez tengamos gobiernos más corruptos y cínicos?

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