Juntos, los reportes del Banco Mundial y el FMI ponen sobre la mesa una disyuntiva incómoda que no admite respuestas fáciles. No es crecimiento contra resiliencia porque eso simplifica demasiado el asunto. Es decidir entre la obsesión por cuadrar las cuentas fiscales cada año, cueste lo que cueste, y una apuesta distinta: buscar la estabilidad con inversión real en salud, educación, agua, conectividad e infraestructura básica.
Sígueme en mis redes sociales:
Facebook: / eruizhealy
Instagram: / ruizhealy
Twitter: / ruizhealy
Visita el sitio web, encontrarás diversos artículos de opinión y de interés general: www.ruizhealytimes.com
Comentarios