Escribí aquí el viernes pasado que el PAN podría entrar en una crisis dentro de pocos días cuando en el Senado se vote el nombramiento del primer Fiscal General de la República y algunos senadores panistas ignoren las instrucciones que les han sido dadas por la dirigencia de su partido.
No se necesitaron pocos días para que detonara la crisis al interior del PAN ya que el mismo viernes ésta se dio cuando cinco senadores panistas decidieron ignorar las instrucciones dadas por los líderes de su partido y bancada y se aliaron con los senadores del PRI, PRD, PVEM y PT para elegir al nuevo presidente del Senado.
En lo que solo puede calificarse como una traición en contra de su partido, los senadores calderonistas Ernesto Cordero, Jorge Luis Lavalle, Salvador Vega Casillas, Javier Lozano y Roberto Gil, junto con los legisladores priistas, perredistas, verdes y petistas presentes en la sesión plenaria, votaron a favor de que el primero de ellos recibiera la presidencia de la Cámara Alta, a partir del 1 de septiembre, de manos del verde Pablo Escudero.
Lo ocurrido el viernes es una batalla que perdió Ricardo Anaya, el presidente nacional panista, en la guerra que libra contra el expresidente Felipe Calderón, quien busca desesperadamente imponer a su esposa Margarita como la candidata presidencial panista y, tal vez, como la candidata de una alianza PAN-PRD, para que en caso de que ella gane la elección presidencial de junio entrante, pueda regresar a Los Pinos para gobernar al país en su calidad de Primer Caballero de la Nación.
Anaya seguramente perderá próximamente otra batalla cuando los cinco senadores calderonistas voten junto con el PRI, PVEM y otros legisladores a favor de que el actual procurador general de la república, Raúl Cervantes, sea el primer titular de la Fiscalía General de la República.
Es obvio que estas derrotas debilitan a Anaya y alejan de sus manos la candidatura presidencial de su partido. Las divisiones dentro del PAN también le restarán fuerza a todos los candidatos que postule para los cargos de elección popular que estarán en juego el año entrante.
En los últimos días no solo vimos actuar a cinco traidores panistas ya que el sábado pasado también se oficializó, por fin, la salida del PRD de dos personajes que desde hace mucho tiempo califiqué como quintacolumnistas de AMLO dentro de ese partido: René Bejarano y su esposa, la senadora Dolores Padierna, quien en marzo pasado fue electa coordinadora de su fracción en el Senado.
Bejarano y Padierna, que no son muy populares dentro de Morena, renunciaron al PRD pero no se afiliarán al partido propiedad de AMLO, quien fue jefe del primero. Eso sí, anunciaron que apoyarán a éste en su campaña presidencial.
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