La directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), María Elena Álvarez-Buylla, presentó ayer, en la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, dos ventiladores mecánicos hechos en México. Uno de ellos, el Ehécatl 4T, “100 por ciento del Estado mexicano, con una patente, la primera en este tipo de equipo”; el otro “en colaboración con la empresa Dydetec”, denominado Gätsi”. Los nombres significan, dios del viento, en náhuatl, y suspiro, en otomí, respectivamente.
De acuerdo con lo que se lee en el sitio del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), “En promedio el trámite de una patente, desde que ingresa la solicitud hasta que es emitido un dictamen de conclusión, sea una concesión o una negativa, es de 3 a 5 años. Para un diseño industrial el tiempo promedio de 1 año y para un modelo de utilidad de 2 años”.
El IMPI explica que “se puede registrar bajo la figura de patente, una invención, que es toda creación humana que transforma la materia o la energía, para el aprovechamiento del hombre y satisfacer sus necesidades. Son patentables las invenciones que cumplen con los requisitos de patentabilidad: que sean nuevas, sean resultado de una actividad inventiva y tengan aplicación industrial. Se obtiene protección bajo patente, para productos, y procesos”.
La misma institución explica que se pueden registrar, como diseño industrial “los dibujos industriales (combinación de figuras, líneas o colores que incorporen a un producto industrial con fines de ornamentación y que le den un aspecto peculiar y propio)”; como modelo industrial “toda forma tridimensional que sirva de tipo o patrón para la fabricación de un producto industrial, que le de apariencia especial en cuanto no implique un efecto técnico”; y como modelo de utilidad “los objetos, utensilios, aparatos o herramientas que, como resultado de una modificación en su disposición, configuración, estructura o forma, presenten una función diferente respecto de las partes que lo integran o ventajas en cuanto a su utilidad. Son registrables los modelos industriales que sean nuevos y tengan aplicación industrial.
Por ello y de acuerdo con las definiciones del IMPI, ¿a qué se refirió la funcionaria al afirmar que el Ehécatl 4T ya cuenta con una patente? ¿Se registró como invento o modelo de utilidad?
Algo más, si el IMPI dice que los trámites de registro tardan entre uno y cinco años, dependiendo de lo que se trate, ¿cómo logró el CONACYT obtener el del Ehécatl si apenas se presentó el producto al público?
Álvarez-Buylla explicó que desarrollar y fabricar 500 unidades de cada uno de los dos respiradores costó 259 891 592 de pesos, “un costo muchísimo más barato del que hubiera implicado comprar mil ventiladores… en el extranjero, inclusive en alguna de las empresas nacionales”, lo cual no es cierto porque con ese dinero se podrían haber adquirido miles de respiradores de empresas chinas que llevan décadas fabricándolos y exportándolos al mundo y cuyos precios van de los 1450 hasta los 99 000 dólares.
Cada unidad cuesta unos 13 000 dólares, ¿está segura la funcionaria que este costo es “muchísimo más barato”?
Aparentemente, el CONACYT no investigó lo que se ofrece en el mercado internacional.
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