En la Introducción de su libro más reciente, The New Class War: Saving Democracy from the Managerial Elite (La Nueva Guerra de Clases: Salvando la Democracia de la Elite Gerencial), el profesor en la Escuela de Políticas Públicas Lyndon B. Johnson de la Universidad de Texas en Austin, Michael Lind, da su versión sobre el auge del populismo:
“… el sistema de posguerra ha sido desmantelado en una revolución desde arriba que ha promovido los intereses materiales y los valores intangibles de la minoría de gerentes y profesionales educados en la universidad (…) Lo que ha sustituido al pluralismo democrático puede describirse como neoliberalismo tecnocrático (…) las corporaciones han promovido la desindicalización y la desregulación del mercado laboral en detrimento de los trabajadores. Las empresas también han adoptado el arbitraje laboral mundial y, para debilitar a los sindicatos y escapar de las limitaciones de las regulaciones laborales nacionales, han enviado la producción a los trabajadores pobres en el extranjero o empleado a trabajadores inmigrantes.
“… muchos de los poderes de las legislaturas nacionales democráticas han sido usurpados por organismos ejecutivos, tribunales u organismos transnacionales sobre los que los profesionales universitarios tienen mucha más influencia que la mayoría de la clase trabajadora…
“Un gran número de votantes de la alienada clase trabajadora a veces ha encontrado campeones improbables en populistas demagógicos como Donald Trump, Nigel Farage, Boris Johnson, Marine Le Pen y Matteo Salvini”.
A esta lista de populistas debe añadirse el nombre de Andrés Manuel López Obrador y los de muchos gobernantes europeos, asiáticos y africanos.
Para Lind “es poco probable que compartir la riqueza a través de la redistribución ponga fin a la nueva guerra de clases, si la pequeña y privilegiada clase gerencial no está dispuesta a compartir el poder genuino con la mayoría de la clase trabajadora. Lograr una verdadera paz de clases en las democracias de Occidente requerirá unir y empoderar tanto a los trabajadores nativos como a los inmigrantes y restaurar el genuino poder de decisión a la mayoría no universitaria en los tres ámbitos del poder social: la economía, la política y la cultura”.
En México, estamos viendo un enfrentamiento cada vez más abierto y rudo entre los oligarcas, que perdieron el poder político el 1 de diciembre de 2018, y los populistas, que ese día lo ganaron. Para Lind, la única manera de terminar con este conflicto es incorporando a las mayorías de la clase trabajadora en la toma de decisiones políticas, económicas y culturales. Siempre y cuando, claro está, que lo acepten los populistas, que usan a los trabajadores para mantenerse en el poder, y los oligarcas a quienes nunca les ha importado la situación de la clase trabajadora.
Se puede o no estar de acuerdo con las ideas y conclusiones de Lind, pero su libro ha captado el interés del número necesario de lectores para hacer que The New Class War: Saving Democracy from the Managerial Elite sea un bestseller.
Twitter: @ruizhealy
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy
Instagram: ruizhealy
Sitio: ruizhealytimes.com
México cuidó el Mundial; los criminales controlaron territorios
Cien mil soldados, guardias nacionales y policías cuidaron el Mundial en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sin un...
julio 24, 2026
Ruffo y la responsabilidad de no saber
Ernesto Ruffo Appel le ganó al PRI la gubernatura de Baja California en 1989 y se convirtió en el...
julio 23, 2026
T-MEC: ceder no otorga inmunidad
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), estará esta semana en la CDMX, de hoy al viernes 24,...
julio 22, 2026
El T-MEC sigue, la certeza no
La encuesta de Reuters levantada del 13 al 17 de julio entre 32 economistas en México, Estados Unidos y...
julio 21, 2026