El 18 de marzo pasado, durante el discurso que pronunció en el evento conmemorativo del 82 aniversario de la expropiación petrolera, el director general de PEMEX, Octavio Romero, dijo: “De acuerdo con cifras preliminares estaremos oficializando en nuestro próximo reporte anual el costo promedio ponderado de producción de petróleo. Durante el año 2019 se ubicó en 14.2 dólares por barril, pero es importante mencionar que este nivel representa el costo promedio ponderado de toda la producción”.
Y añadió: “… en el caso de los nuevos campos petroleros marinos y terrestres (…) el costo promedio de producción es de los más bajos del mundo, ubicándose por debajo de los 4.8 dólares por barril”.
Lo que dijo ese día Romero es importante porque en su conferencia de prensa de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo esto: “Traemos un promedio de 12 dólares de costo de producción o de extracción de crudo por barril (…) estamos abajo de la media mundial en costo de producción, pero tenemos campos en donde nos cuesta cuatro dólares…”.
Es obvio que el presidente tiene “otros datos” y que para él, el costo promedio de producción es 18.9% menor al que mencionó Romero, y que el costo promedio de los nuevos campos petroleros marinos y terrestres son 16.7% menores de lo que son realmente.
¿Se hizo bolas con los números el presidente de México? ¿Nos quiso convencer de que, por sus bajos costos de producción, PEMEX sorteará exitosamente el desplome de los precios del petróleo y sus bajos niveles de producción? No lo sé, pero es inexplicable e injustificable que proporcione datos que no son ciertos.
Tal como es inexplicable e injustificable que hasta el momento, el presidente y los altos funcionarios de la Secretaría de Salud insistan en que todo estará bajo control cuando la pandemia del COVID-19 le pegue con toda su fuerza a la población del país, especialmente a la que tiene más de 60 años, misma que de acuerdo con lo que está ocurriendo en otros países, corre al mayor riesgo de morir en caso de ser infectado por el nuevo coronavirus.
Y me preocupa porque en el estado de Nueva York, en donde viven 20 millones de personas, se necesitarán, según su gobernador Andrew Cuomo, 37 000 camas de cuidados intensivos (CI) y 37 000 respiradores, muchos más de las 3000 camas y 3000 respiradores que ahora hay en toda esa entidad. Cuomo ha dicho que le es imposible obtener lo que necesita porque cada uno de los otros 49 gobernadores estadounidenses también están demandando esos productos.
Los números de Cuomo muestran la magnitud del problema que le significa la pandemia, problema que parece no preocuparle a AMLO y sus expertos, pese a que en México, que tiene casi 127 millones de habitantes, solo hay 4291 camas de CI y 2053 respiradores.
Ojalá me equivoque, y por mucho, pero los números indican que las crisis de PEMEX y de la pandemia le van a estallar en las manos a Andrés Manuel y a quienes conforman su gabinete económico y de salud.
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