La globalización ha incrementado intercambio de bienes y servicios entre los países, pero no ha sido capaz de elevar los niveles de vida de cientos de millones de personas. Es más, la eficiencia que necesariamente deben tener las empresas para poder competir exitosamente en el mercado global las obliga a adoptar sistemas de producción que cada vez utilizan menos mano de obra y más procesos automatizados y robotizados.
La globalización produce desempleo al sustituir con máquinas cada vez más inteligentes y eficientes a los seres humanos que hasta ahora hace pocos años eran un factor esencial para la producción de productos y servicios.
Y ese descontento e ira que cada día sienten más personas mal pagadas o desempleadas hacia el sistema económico vigente es lo que está dándole cada vez más fuerza a los líderes populistas que están surgiendo alrededor del mundo, siendo Donald Trump el más reciente y poderoso de todos ellos.
Los populistas se presentan como auténticos representantes del pueblo, aunque sean magnates como Donald Trump, que supo posicionarse como un hombre que entiende a la clase trabajadora. Prometen remediar grandes problemas aplicando soluciones simples y atractivas, a sabiendas de que no resolverán nada. Saben explotar a su favor los miedos y aspiraciones de la mayoría, que generalmente es la menos educada y por ello la más golpeada por la globalización. Ofrecen quitarle a los ricos para darle a los pobres o, como lo hace Trump, darle más a los ricos para que estos, a través de sus inversiones y consumos, generen nuevos empleos (la fracasada doctrina económica denominada trickle down economics).
Trump es la parte más visible de una ola populista que está cobrando fuerza en los países más desarrollados, en lugares en donde el populismo aparentemente había dejado de ser una opción atractiva desde hace tiempo.
En Europa del Este ya hay gobiernos populistas de derecha en Croacia, Hungría, Polonia y Eslovenia (la tierra de Melania Trump, ¿coincidencia?).
En la Europa Occidental, las cosas pintan bien para los populistas de derecha. Una versión Región 2 de Trump podría convertirse pronto en presidente de Austria y el premier jefe de estado europeo de extrema derecha desde el fin de la segunda Guerra Mundial. En las elecciones del año entrante en Francia, Alemania y Holanda los partidos de derecha van a obtener más poder que nunca y obligar a los gobiernos centristas o de izquierda a adoptar posiciones más populistas para poder competir contra ellos por el voto de los electores enojados, frustrados o temerosos.
En todos estos casos, los líderes son populistas al estilo de Donald Trump.
El terreno es fértil para quienes ofrecen soluciones sencillas para problemas complejos y explotan los temores y anhelos frustrados de la población. En 2018 podría ser el momento de los populistas de izquierda o de derecha y, también, el de un mexicano paleopriista.
EEUU acusa: el narco no infiltró Sinaloa, lo gobernó
Lo de ayer no tiene precedentes. El fiscal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) acusó formalmente al gobernador...
abril 30, 2026
STPS e IMSS vs. INEGI: El dato mata el relato
El viernes pasado se comentaron ampliamente en los medios los datos que arrojó la Encuesta Nacional de Ocupación y...
abril 29, 2026
La impunidad de siempre invita la intervención
Ronald Johnson, el embajador con perfil militar y experiencia en inteligencia que Donald Trump designó en México, no es...
abril 28, 2026
Tras los balazos, Trump se compara con Lincoln; Sheinbaum mantiene la cabeza fría
La del 25 de abril de 2026 será una noche que se recordará no solo por los balazos en...
abril 27, 2026