El jefe de la oficina de la Casa Blanca, el chief of staff Reince Priebus, aseguró ayer durante una entrevista transmitida por el canal conservador Fox News, que su jefe Donald Trump promoverá ante el Congreso de su país un impuesto fronterizo que gravará a cualquier producto que sea importado a Estados Unidos desde cualquier parte del mundo.
Entre lo que dijo Priebus, destaca lo siguiente: “Avanzar en la visión fiscal del presidente va a unir no sólo al Partido Republicano, pero creo que algunos demócratas también se sumarán. Podemos proporcionar uno de los mayores recortes de impuestos a la clase media en la historia de este país, eso es importante. Pienso que otra cosa que es importante para el presidente es un posible impuesto fronterizo para emparejar el campo de juego entre nuestro país y los países de todo el mundo”.
De acuerdo al sitio www.breitbart.com, que dirigía Steve Bannon antes de ser nombrado presidente de la campaña electoral de Trump, apoyan la creación de este impuesto a las importaciones el hoy Estratega Jefe de la Casa Blanca Bannon, Priebus, el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, el asesor político Stephen Miller, el Secretario de Comercio Wilbur Ross, el presidente del Consejo Nacional de Comercio Peter Navarro, aunque no les gusta la idea del impuesto al director del Consejo Nacional de Economía Gary Cohn, al Secretario del Tesoro Steve Mnuchin y a los 29 representantes ultraconservadores que conforman el Freedom Caucus, grupo que la semana pasada contribuyó a propinarle a Trump su primera derrota legislativa al oponerse a apoyar la ley de salud que substituiría al famoso Obamacare.
No es difícil imaginar el impacto que un impuesto estadounidense a las importaciones tendría alrededor del mundo. Es muy probable que México y Canadá, los principales socios comerciales de Estados Unidos, adecuarían sus leyes fiscales para imponer sus propios impuestos a los productos provenientes de su socio rebelde. En vista de que la Unión Europea no tiene un código fiscal unificado, le tocaría a cada uno de los 28 países que la integran crear sus propios impuestos a las importaciones estadounidenses.
La ley que propone Trump podría desencadenar una guerra comercial que transformaría para mal el actual y perfectible sistema comercial del mundo.
El impuesto a las importaciones sería parte del proyecto de reforma fiscal que el presidente gringo enviará dentro de algunas semanas al Congreso para su análisis, discusión, modificación y eventual aprobación. Después del descalabro que sufrió a manos de los representantes republicanos ultraconservadores y conservadores a la antigüita, nada garantiza que su reforma fiscal resulte aprobada. Es más, podría fracasar.
Después de todo, el autor del Arte de la Negociación ya demostró que no es lo mismo saber cómo negociar con un competidor, cliente, proveedor, o líder sindical que con los cientos de legisladores que forman parte de ambas cámaras del congreso estadounidense y cuidan sus propios intereses antes que los de su presidente o partido.
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