Ayer, Estados Unidos cambió la definición de su crisis de drogas. Una orden ejecutiva de Donald Trump designó al fentanilo ilícito como “Arma de Destrucción Masiva” (AMD) y resucitó, en la narrativa oficial, la figura del “Secretario de Guerra”, un título fuera de uso desde 1947. No es un gesto simbólico: busca sacar el asunto del terreno penal y colocarlo en el de “defensa nacional”, con activos militares, inteligencia y un paquete de sanciones más duro. Habilita sanciones secundarias contra los bancos chinos, mexicanos y del resto del mundo que procesen dinero de los narcotraficantes.
La historia explica por qué esa escalada seduce en EEUU, y por qué suele fallar. En 1971, cuando Richard Nixon declaró a las drogas “enemigo público número uno”, hubo 6,771 muertes por sobredosis (tasa 3.3 por cada 100,000). En 2022, el total llegó a 107,941 (tasa ajustada: 32.6) y en 2023 alcanzó el pico de 110,037. Tras 54 años de guerra contra las drogas, el número anual de muertes aumentó casi 1,500%. También se cumplió la “ley de hierro” de la prohibición: más represión, genera drogas más potentes. Al actuar contra la heroína, el mercado migró al fentanilo, un sintético 50 veces más potente que puede llevarse en un sobre.
Hoy hay un dato que puede usarse como coartada para militarizar aún más. Las muertes bajaron: en 2024 cayeron 26,9 % y se estimaron 80,391. Pero esa baja no prueba que el consumo haya retrocedido. En buena medida refleja la expansión de la naloxona, el antídoto que revierte una sobredosis de opioides y restaura la respiración. Menos muertos no significan menos adictos.
La Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud 2024 (NSDUH) lo deja claro: el trastorno por uso de drogas subió del 8.7% (2021) al 9.8% (2024). Eso no mide recreación: mide adicción, pérdida de control y daño real en la vida cotidiana. En el último año, 48.4 millones cumplieron los criterios de trastorno por uso de sustancias. Y el escándalo verdadero es el tratamiento: en 2024, 52.6 millones necesitaban atención; solo 10.2 millones la recibieron; 80.7% no la recibió.
Para México, el giro “ADM” es una amenaza directa. Bajo el argumento de “autodefensa anticipada”, EEUU puede intentar justificar ataques preventivos en territorio mexicano, erosionando su soberanía. La experiencia de la eliminación de capos del narco genera fragmentación, guerras internas y más violencia. En paralelo, la guerra financiera se endurece: sanciones contagiosas podrían aislar bancos por operaciones ligadas a precursores, y protocolos fronterizos de nivel militar pueden frenar el comercio legítimo, desde aguacates hasta autopartes, y costar miles de millones en retrasos y cierres fronterizos.
EEUU pone la retórica y las herramientas; México pone más muertos, vive una mayor inestabilidad y costos económicos. Y mientras la demanda siga viva —por la salud mental desatendida, el vacío económico y la falta de atención médica—, la oferta encontrará otra droga, barata y letal. El resultado será más presión fronteriza, más fricción política y menos margen de maniobra para México en 2026. Sin estrategia para la demanda, la guerra solo cambia de uniforme.
Versión ampliada y materiales complementarios en ruizhealy.substack.com
X: @ruizhealy
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy
Instagram: ruizhealy
Sitio: ruizhealytimes.com
Para el nearshoring: fábricas del siglo 21, ingenieros del siglo 20
Mi columna del lunes ofendió a muchas personas. Me reclamaron con dureza. Entiendo la incomodidad que causa leer que...
junio 3, 2026
IED récord, crecimiento mínimo y un T-MEC en juego
23,591 millones de dólares fue el monto de la Inversión Extranjera Directa que recibió México en el primer trimestre...
junio 2, 2026
La UNISON retrata el fracaso universitario del país
Desde 1976, la Universidad de Sonora acumula más de 577 días de huelga efectiva: el primer lugar nacional entre...
junio 1, 2026
No hay desplome de Sheinbaum: hay desgaste natural
En los últimos días, más de un comentarista ha señalado la baja en la aprobación de la presidenta Claudia...
mayo 29, 2026