¿INSOMNIO?

…por lo menos un 35% de la población mundial sufre esta disfunción actualmente.

27 de diciembre, 2024

Los políticos y los religiosos siempre nos han considerado iguales a todos los individuos que viven bajo su influencia, es su conveniencia. Pero ese asunto no lo vamos a discutir aquí porque tenemos algo más importante que comentar.

 Nuestro tema es una impresionante fotografía aparecida en una revista científica publicada hace dos años. La foto muestra las imágenes de ocho cerebros humanos donde se pueden apreciar porciones en blanco en diferentes regiones del cerebro. Dichas imágenes corresponden a ocho pacientes que fueron sometidos a radiografías durante sus lapsos de insomnio. Las fotos muestran claramente que los espacios en blanco están localizados en diferentes áreas del cerebro, lo cual puede interpretarse como una diferencia topográfica en los cerebros afectados en sus diferentes regiones y funciones durante los lapsos de insomnio.1 

A la fecha no existe una clara definición de los cambios y las alteraciones de lo que sucede en los tejidos cerebrales; sin embargo, es obvio que los insomnios son trastornos estrictamente personales y que pueden manifestarse con síntomas y efectos diferentes en la misma persona.

Si nos atenemos a una definición preliminar de insomnio (sueño dificultoso en tres días a la semana, durante un periodo de tres meses, que facilita la depresión e impide un funcionamiento normal en la concentración, irritabilidad, etc.) se estima que por lo menos un 35% de la población mundial sufre esta disfunción actualmente. De esta enorme proporción, se calcula que el 60% de féminas sufren esta anomalía en comparación con los representantes del carácter masculino; las causas son hormonales, la capacidad para el embarazo, la adaptación a su nueva vida después del alumbramiento y todo el cúmulo de emociones que acompañan a la maternidad. Posteriormente, la menopausia hace su aparición con otros cambios hormonales y la inoportuna presencia de molestos bochornos nocturnos. Todos estos factores alteran el equilibrio emocional que al final contribuye al insomnio.  

Neurofisiólogos, psiquiatras, sociólogos y otros especialistas en todo el mundo están investigando las causas y los detalles para disminuir y eventualmente corregir este trastorno que al parecer tiene dos grandes orígenes: el emocional (depresión, ansiedad, stress generado por situaciones socioeconómicas, etc.) y la ausencia de autocontrol. Este trastorno es eminentemente personal y requiere que los involucrados se den el tiempo y la oportunidad para analizar y meditar el flujo y ritmo de sus existencias; es decir: valorar con objetividad y honradez los episodios y hechos en su vida diaria y aprender a identificar los factores positivos y negativos que alteran sus conductas para poder corregirlas o por lo menos, disminuir la carga emocional que se transforma en insomnio.

Mientras tanto…. ¿Qué hacer?

La solución no es nada fácil, requiere objetividad y análisis en la capacidad que nosotros mismos estemos dispuestos a concedernos. No existen fármacos milagrosos, neurotransmisores u hormonas que sean eficientes a todo el mundo, ni gurús ni tratamientos poderosos que en tres consultas carísimas te proveen algo que tú podrías haber generado de gratis si hubieras tenido la paciencia y el interés.  

Mientras los especialistas descubren o encuentran factores simples que puedas utilizar para la rehabilitación de tus periodos de sueño, considera que algo más simple y más práctico puede contribuir a lograr tu objetivo. Tal vez, evitando las inefables noticias maquilladas que los grandes consorcios publicitarios te ofrecen a diario, redecorar tu recámara, evitar beber café u otro estimulante pasadas ciertas horas, etc.etc. 

Bien pudiera ser que escuchar una música, una conversación con alguna persona o una lectura estimulante te traigan gratos recuerdos y pudieran influir el cambio que contribuya a una mejor valoración de tu existencia.

 ¡Tú decides!

REFERENCIAS:

  1. David Robson., Rest easier. New Scientist. October 2022.

Correo electrónico: [email protected]

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Antonio G Trejo
Licenciado en Biología (UNAM), con posgrado en Ciencias (Bioquímica Microbiana) y doctor en Biología (UNAM). Ha sido microbiólogo corporativo en Warner Lambert (México), director del laboratorio de una planta de tratamiento de aguas en Arizona e investigador ambientalista en Arizona y Washington.

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