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Ojalá que te vaya bonito

Miércoles, 18 de Octubre 2017 - 15:00

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Julio Chavezmontes

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Con De la Madrid se inauguró el régimen de la tecnocracia neoliberal, protagonizada por “los jóvenes ambiciosos amaestrados en las universidades gringas para entregar México a los Estados Unidos con más diligencia y eficacia que si nos volvieran a invadir”, según lo profetizó Robert Lansing el 4 de junio de 1925.

Cuando Salinas de Gortari (otro amaestrado en las universidades de la Ivy League) suscribió el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, supe que se trataba de un documento que los vecinitos del norte no habrían firmado si no contuviera infinidad de “loopholes” (vericuetos) cuya interpretación fuera siempre y en todo caso, favorable a ellos.

Menos aún soy partidario de acuerdos de voluntad (sean tratados o contratos entre particulares) con miles de cláusulas y cientos de páginas cuya aplicación y cumplimiento forzoso a la hora de la hora, quedan siempre a merced de la ley suprema que conocemos como “el derecho del más fuerte”.

Si los gringos se pasan por el arco del triunfo a la ONU completa, ¿qué no harán con el pobre Mexicalpán de las Tunas?

Donaldino Clairol Trump nos ha amenazado con su “big beautiful wall” y con salirse del TLCAN, desde su campaña comercial por la presidencia de Estados Unidos.

Yo no soy experto en comercio internacional, ni mucho menos, pero sé que DONDE EXISTE MERCADO, LOS NEGOCIOS FLUYEN CON TRATADO Y SIN TRATADO.

También he escuchado a los entendidos en lides empresariales y comerciales, que no hay que poner todos los huevos en una sola canasta, y que la mejor política consiste en diversificar.

El corolario histórico de estos principios de sana practica mercantil, lo expresa Porfirio Díaz con su inolvidable frase: “Pobre México tan lejos de Dios, y tan cerca de los pinches gringos”. (1)

Porfirio Díaz se distanció comercial y financieramente de los angloamericanos cuanto le fue posible, atrayendo inversión europea y lo hizo precisamente para NO DEPENDER del capricho voluntarioso de los vecinos que nada más confían en “god” pero con la “L” de por medio: GOLD.

México ha exportado predominantemente a Estados Unidos mano de obra barata, toda clase de drogas y oro negro; y ésto,  sin necesidad de que existiera el dichoso TLCAN.

Si la mano de obra mexicana no fuera indispensable al mercado norteamericano, el muro del megalómano con la peluca de tlacuache sería totalmente innecesario; por el contrario, existiendo la necesidad de explotar a los mexicanos utilizando su “indocumentación” como palanca para imponerles sueldos irrisorios, el flujo migratorio seguirá siendo imparable; y no importa que tan “inexpugnable” construya su muro.

Ku Klux Trump tendría que bardear las dos costas de norte a sur y tambien la frontera con Canadá, y constituir un Estado incosteablemente policiaco para reprimir a los empleadores que lucran gracias a la “mano de obra indocumentada”.

No olvido lo que dijo Henry (el diabólico) Kissinger cuando le preguntaron si creía que el comunismo desaparecería de Rusia.

Su respuesta fue: "¡Por supuesto que sí! En cuanto la Coca–Cola y McDonald’s se instalen en la Unión Soviética".

El poder corrosivo del “agua negra del imperialismo yanqui” y de la “carne” molida más los Macnugets, demolieron el muro de Berlín y con él, toda la Cortina de Hierro.

Cuando Eduardo Ruiz–Healy me dio la oportunidad de ir como enviado especial a China para cubrir la devolución de Hong Kong a la República Popular, pude saborear una Coca–Cola helada y una hamburguesa de Mao’Donalds justo detrás del “Mac-soleo” del padre de la revolución cultural.

El mercado de la comida y la bebida tóxica proveniente de Estados Unidos, tambien bastó para demoler la “muralla china” y penetrar hasta el último rincón de la Ciudad ex Prohibida.

¿Qué podemos esperar si Donald Clairol Trump hace efectivo el artículo 2205 del TLCAN? (2)

Sin necesidad de ser “expertólogo” puedo asegurar (y sin temor a equivocarme) que veremos “BUSINESS AS USUAL”.

Si a los empresarios gringos el TLCAN no les hubiera reportado beneficios sustanciales, no habría durado los 23 años que lleva en vigor.

Las drogas que exporta México a los Estados Unidos, generan divisas que sin duda compiten con las cifras de las mercancías legalmente comerciadas.

Obviamente, la mota, la cocaína, las metanfetaminas, la heroína y demás estupefacientes y psicotrópicos, no figuran en ninguno de los 2,206 artículos del TLCAN; y como diría mi nana Jobita: “ni falta que hace”.

Si los mexicanos tenemos algo que vender y a los gringos les interesa comprarlo, no hacen falta tratados y no hay muro que  lo pueda impedir.

Si de mí dependiera, para mi bilis sería mucho más gratificante llevarle una serenata a Clairol Trump bajo su balcón de la Casita Blanca donde la primera canción dedicada con sincero afecto a su venerable progenitora, sería la inmortal copla de José Alfredo Jiménez:

“OJALA QUE TE VAYA BONITO”…

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  1. Porfirio Díaz no dijo “de los pinches gringos”, pero sin duda lo pensó.
  2. El artículo 2,205 del TLCAN es el que establece la norma para que cualquiera de los tres países firmantes, se salga del tratado.
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Número 12 - noviembre 2017
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