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El Juego Sucio de Donald Trump

Viernes, 23 de Marzo 2018 - 15:30

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Carlos Sagaón Ruiz

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La reputación del actual Presidente de Estados Unidos está completamente sumergida en la controversia. Desde su temperamental manejo empresarial, acomedido a decisiones impulsivas, pasando por su oratoria repleta de una enfermiza patriotería, hasta llegar a sus absurdos comentarios en Twitter y, por supuesto, sus poco atinadas decisiones como comandante en jefe del país norteamericano. Sumado a todo lo anterior, Donald Trump carga un historial con sobradas acusaciones de fraude, irregularidades económicas e incluso, escándalos políticos de relevancia internacional que ensombrecen su trayectoria empresarial y política.

Previo a su etapa en la administración pública, Trump era la prometedora cabeza de una de las franquicias de bienes raíces y turismo más codiciadas del mundo, mientras favorecía su imagen en medios de comunicación, llegando a convertirse en un “show-man” estadounidense con una prominente cuenta bancaria. Sin embargo, más allá del reflector y las portadas de revista, la carrera de Donald Trump tiene numerosos casos de actividades inconsistentes o sospechosas.

Durante los primeros meses de su campaña Presidencial salieron a la luz diversas acusaciones en contra de las acciones empresariales del acaudalado contendiente. Por un lado, la empresa “Trump Organization” fue objeto de demandas en Brasil en el marco de la Operación Greenfield. Se acusaba a la compañía de fraude, sustentado en un ilícito beneficio de recursos pertenecientes al Fondo de Inversiones, llevado a cabo gracias a la participación de diversos actores políticos brasileños, como es el caso de Eduardo Cunha (También implicado en el caso Petrobras), quien fue posteriormente detenido por sus acciones. Por otra parte, se encuentra la inexplicable conexión entre Donald Trump y algunas empresas financieras provenientes de China, como es el caso del “Banco Industrial y Comercial de China”, quienes cuentan con oficinas en la Trump Tower de Nueva York. De acuerdo a la cadena BBC, dicha compañía otorga beneficios fiscales a Donald Trump en el país asiático.

Pero, sin lugar a dudas, la controversia más grande previo a la victoria de Trump fue el fraude de “La Universidad Trump”, un intento de centro educacional que funcionó únicamente un lustro (2005-2010) y que prometía a jóvenes empresarios los recursos y oportunidades para aprender el modelo de negocios que llevó a Donald Trump a adquirir su fortuna. Se reveló que “La Universidad Trump” no contaba con licencia ni permisos gubernamentales para ser llamada “Universidad”. Es decir, era una institución educativa que operaba sin aprobación de la ley (Por lo que no es válida). Además, al no estar registrada, tampoco pagó los impuestos correspondientes. Donald Trump se vio obligado a declarar ante un juez, aun como candidato, el 28 de noviembre de 2016. El escándalo perdió solidez a los pocos meses, con una indemnización hacia los estudiantes afectados por una suma de 25 millones de dólares.

Contra todo pronóstico, dichas acusaciones no impidieron la victoria de Donald Trump por el Poder Ejecutivo. Una vez ocupado el cargo, los escándalos se acrecentaron, llegando a un calibre global que continúa alarmando a la sociedad. A los pocos meses de iniciado su mandato, se retomó el tema de los correos electrónicos de Hillary Clinton. Si bien este bullicio perjudicó gradualmente a la demócrata en tiempos electorales, se realizaron acusaciones de supuesta implicación del Partido Republicano en la investigación coordinada por James Comey, quien dirigía el FBI en ese entonces, para beneficio de quien hoy tuitea desde la Oficina Oval. Por otra parte, desde el comienzo del Gobierno de Donald Trump se ha especulado de una intervención rusa en el resultado de las elecciones, favoreciendo al racista mandatario. Algunos de los supuestos implicados en la imperdonable intromisión dentro del Gabinete Presidencial ya fueron cesados de su cargo. No obstante, hay otros que continúan laborando en la Casa Blanca y con una carrera ascendente. Por ejemplo, Jared Kushner, uno de los principales asesores de Trump y, además, esposo de su hija Ivanka.

No es motivo de sorpresa que, hace unos días, se revelara un descarado robo de datos e información por parte de la empresa Cambridge Analytica, quienes se dedican a crear encuestas para conocer y cambiar el paradigma político de la audiencia. Cabe destacar que, en 2016, Donald Trump contrató los servicios de Cambridge Analytica por 6,200 millones de dólares, con el fin de conocer opiniones del electorado en torno a su campaña Presidencial, por medio de encuestas en Facebook. Hoy en día, el escándalo incumbe el robo de datos de aproximadamente 5,7 millones de usuarios a nivel internacional, implicando a Facebook en la mayor crisis de su historia (con pérdidas de 37 millones de dólares, equivalentes al 7% de sus acciones) y, directamente, al Presidente de los Estados Unidos.

Como sabemos, el famoso e irreverente Donald J. Trump disfruta la atención y el protagonismo. Bien sabida es su necesidad de manifestarse constantemente a través de Twitter ante cualquier fenómeno en Estados Unidos y en el mundo. Sin embargo, la respuesta a cada una de las acusaciones en su contra ha tenido un desafortunado factor en común: El silencio.

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Número 22 - Octubre 2018
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