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Tomás Borges recomienda: “Curso Urgente de Política para Gente Decente”

Viernes, 20 de Febrero 2015 - 17:30

Autor

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Tomás Borges

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Autor: Juan Carlos Monedero

Editorial: Paidós

El peor analfabeto es el analfabeto político.

Bertold Brecht

En plena jornada electoral, llega desde la península ibérica, un libro fresco que nos sacude las ideas preconcebidas o no que la gran mayoría tiene sobre el arte de hacer política y de los comicios electorales.

Monedero, colaborador habitual en las tertulias de la cadena SER de España, nos adentra en el maravilloso y caótico mundo de la política. Aquel mundo que algunos se han adueñado en perjuicio de quienes dicen representar.

Bajo la premisa de que hay que reinventar la política, Monedero nos confronta ante el mundo en que “la gente decente anda perpleja y los canallas envalentonados” tal como refiere en su introducción.

El libro, siguiendo el estilo de Zygmunt Bauman, es un monólogo sobre la teoría política y el mundo en que vivimos, donde pensar individualmente es una manera franca de suicidio, ya que va contra natura, puesto que la sociedad es necesaria para la perpetuidad de la especie humana, y la política, es la herramienta para ello.

Mientras existan diferencias y desacuerdos, la política existirá, pero lamentablemente, el manejo que ha hecho de ésta los llamados “políticos profesionales”, ha propiciado que los ciudadanos sientan que es una materia sólo para iniciados, para beneplácito de líderes tropicales y de todos los colores, que utilizan a sus votantes como números en las contiendas electorales.

Esos votantes o sociedad (contradiciendo a Margaret Thatcher que dijo que no existía una sociedad, sino individuos), son los que hacen que funcionen los autobuses, el metro, los desagües, e incluso, el recinto donde los profesionales, cuales dioses del Olimpo, se encargan de dirigir a aquella chusma que sólo sirve como carne de cañón en tiempos de conflicto.

Monedero nos dice que los que se apropiaron de la política, se apropiaron del lenguaje al grado que las palabras actualmente tienen otra connotación ideológica. Jugando a ser dioses, la clase política utiliza la jerga parlamentaria para descalificar y ganar adeptos, en un mundo donde todo se compra y todo se vende.

Políticos que se dicen estudiosos de Marx y Maquiavelo, siguiendo el ejemplo de Napoleón Tercero quien dijo; “No tengáis miedo al sufragio universal. Bien manipulados lo pobres nos votarán y estarán satisfechos. Pero sí alguno no lo entiende, lo fusilamos”, viven de la política y no para la política.

Un libro que nos despertará del narcótico televisivo, que nos hará cuestionar si en verdad estamos incapacitados como electores para sólo pedir cuentas cada sexenio y ser utilizados en cada jornada electoral para votar por funcionarios que aparecen en los pendones dando su mejor sonrisa, una sonrisa que esta sufragada por el dinero de los miles de mugrosos que los entronizan.

Al igual que aquel judío quien cuestionó a Moisés tras mostrar las TABLAS DE LA LEY, bajo el argumento de que fueron hechas por Dios, le espetó; “Pero Moisés, pero si es tu letra”, así nosotros debemos cuestionar a todo aquel que habla de democracia, de derechos, y más cuando vive en una burbuja y en una realidad muy ajena a la sociedad que representa.

Por eso, el autor nos dice que al desdeñar la política, estamos dejando nuestro destino y el de nuestros hijos en manos ajenas, situación que a la larga pagaremos con creces, tal como ocurre en Latinoamérica.

También el libro refiere, que la política es inclusión y que no es exclusiva de los políticos, sino que si seguimos los debates como se sigue a la liga y torneos futbolísticos, donde se cuestiona y se pone bajo la lupa a los jugadores y al entrenador, deberíamos hacer el mismo ejercicio con los políticos y los partidos.

La memoria es lo que nos sacará del marasmo. La memoria hará que los mentirosos tengan menos oportunidad de timar y como dice el economista Galbraith: "La memoria social de cada timo dura 15 años, el tiempo suficiente para que nos vuelvan a engañar”.

Un libro que nos invita a hacer de los diccionarios un recurso revolucionario y hacer de la política un ejercicio cotidiano, para evitar que solo votemos, pero no opinemos.

Asímismo, el autor refiere que mofarse de la política es señal de buena salud democrática, porque el día en que los políticos se ofendan por decirles sus verdades, estaremos en la antesala de la tiranía.

El autor nos sugiere que estudiemos a las ideologías, ya que son los mapas que nos sacarán del marasmo y del oxímoron que realizan los políticos, quienes hablan como los loros de ortodoxias e ideologías.

Como dijo Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Por eso, la mejor arma contra el autoritarismo, es la organización civil en conjunto con la educación. Porque un votante culto, será un elector exigente. Por eso, a educarnos y movilizar conciencias.

¡Porque la autoayuda colectiva se llama política y nos pertenece!…¡A luchar y a votar!

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Número 22 - Octubre 2018
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