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Secretos y conspiración (Bohemian Grove, segunda parte)

Martes, 06 de Febrero 2018 - 16:30

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Luisa Ruiz

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Con los sucesos diarios, las precampañas, la cercanía de las elecciones y con el derrame de información, el tiempo parece acelerar su paso, tanto, que de pronto estaremos viviendo en un julio de zozobra. En julio también, entre el 13 y el 20, se estarán reuniendo las altas esferas políticas, empresariales y corporativas de Estados Unidos y el mundo en el bosque de los misterios.

Bohemian Grove, se prepara para atender a más de 2,000 caballeros que pasarán tres fines de semana y sus dos semanas, en medio de una reunión de la que, hasta la fecha, nadie puede asegurar lo que sucede y tampoco los asistentes pueden divulgar información de las actividades, de otra forma, serán expulsados del Club.

Los orígenes de Bohemian Grove, no son los que ahora se supone, al menos, no con las teorías que se exhiben en diferentes medios. Este lugar fue creado como un espacio en el que convivían músicos y periodistas que compartían sus actividades y talentos, así, los periodistas y comunicadores daban a conocer a la sociedad, los trabajos de los artistas.

Los fundadores del campamento, en julio de 1872 tuvieron su primera reunión un solo día con posibilidad de pernoctar una noche. Fue hasta seis años después, que acampar se hizo una tradición y comenzaron las invitaciones a otros artistas y a otras personalidades por medio de una membresía. Era pues, un asunto bohemio de música, composiciones, fogatas, antorchas y puestas en escena que los dramaturgos escribían especialmente para ser interpretadas ese fin de semana.

El alcohol, llega por medio de uno de sus fundadores, Arpad Harazthy, el llamado padre de la vitivinicultura en California y creador del Champagne Eclipse. Como cada miembro del club era propietario de algún producto, cada uno lo presentaba en la reunión, una suerte de publicidad interna que sería expuesta al mundo por boca de los asistentes.

 

Los fundadores, todos, tenían la vena artística, el talento y la seriedad de comunicadores. Figuran en las listas, nombres como, Ambroce Bierce, un sodado, periodista y escritor que, por seguir la información de la Revolución Mexicana, envía su última carta en diciembre de 1913 y desaparece en Chihuahua en 1914, nunca se volvió a saber de él. En esta lista de asistentes y los campamentos asignados se pueden conocer las biografías de cada uno.

Otros estudios de sociología, muestran los orígenes, especulaciones y realidades del campamento para caballeros. Publicaciones recientes, en voz y letra de los amarillistas, los controversiales y los radicales actuales no tienen nada que ver con el inicio ni con las publicaciones de los diarios de aquel tiempo; estos relataban puntualmente lo que sucedía, que era, en realidad, una reunión para compartir y exponer el arte.

Cada reunión anual, tenía una agenda y cada año, se presentaba una obra de teatro diferente, algo como una competencia de exhibición. Los dramaturgos, actores, poetas y músicos vivían una gala de arte, ni siquiera comparada con los encuentros de escritores y artistas que se hacen en la actualidad. Es en 1956, que las cosas se salen de control y todo el espectáculo artístico cambia de rumbo.

Con la llegada de políticos y prominentes empresarios que utilizan ese tiempo para planear economías y el ritmo del mundo, las teorías de la conspiración se hacen más certeras y la secrecía de las actividades, cobra tintes casi satánicos, implementan membresías y existen listas de espera hasta de cinco años para poder asistir, así como rigurosas y secretas invitaciones.

El significado de la piedra gigante en forma de búho, da paso a la masonería y a los iluminatis que salieron de sus grandes salones para aislarse en medio del bosque. Esa piedra, utilizada para sacrificar las cosas importantes y parte de la humanidad, era, según referencias, una estatua de San Juan Nepomuceno con el dedo índice en los labios en señal de guardar silencio. Se ofrecían misas católicas ante la estatua en conmemoración a la lealtad y la confidencialidad. La iglesia católica discute ese lado, la masonería y los asistentes al Club, discuten otra intención muy diferente.

El hecho es que, como todo en la modernidad, este lugar ha radicalizado su origen y ha sido testigo de cientos de leyendas, mitos, medias verdades o coincidencias, como que Steve Paddock, el autor del tiroteo en Las Vegas y sus hermanos, rentaron propiedades a escasos metros de Bohemian Grove, cerca del campamento Mandalay, domicilios aun registrados como “pedófilos”.

Ahí no asisten porque sean multimillonarios, asisten porque, además, son hombres que tienen poder sobre la parte del mundo que les corresponde, quiere decir, que, aunque Donald Trump se diga millonario, no podrá asistir nunca, no es bienvenido; de hecho, se dice que, en el campamento del próximo julio, se planeará su salida del gobierno. Si los dimes y diretes son ciertos, eso será un aplauso que merezcan los preponderantes asistentes por primera vez.

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Número 15 - febrero 2018
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