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El Error del Secretario General de Gobierno

Miércoles, 08 de Noviembre 2017 - 16:00

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Sergio Ávila

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El funcionario, después de abandonar el despacho del jefe de quien había recibido instrucciones, dirigió sus pasos hacia su oficina con objeto de iniciar la redacción de un importante documento, mismo que sería girado a los titulares de las diversas Dependencias de esa Administración.  

Una vez mecanografiados –en la “Remington”- los respectivos oficios, solemnemente les estampó su firma. Igualmente, envió telegramas a las Delegaciones y otras Instancias foráneas con igual fin y, parsimoniosamente continuó atendiendo otros menesteres propios de su responsabilidad.

En las afueras de Palacio, el gélido viento obligaba apurar el paso a los escasos viandantes que se desplazaban por ese rumbo. Calle arriba un par de ellos, portando overol de mezclilla van pasando junto a la rosácea barda frontal de la parroquia. Un panadero con gran canasto sobre la testera detiene su andar ante una robusta pero bella joven, simpatizante de los “Chamucos” pero delirante por los “Huaraches”. Las bancas del “Jardín Velasco” lucían desiertas y serenadas esa invernal mañana del 28 de enero de 1944; época en que el General Francisco J. Múgica gobernaba el Territorio de Baja California Sur.            

¡Ojo, amigo lector! Tal oficio íntegro así decía: “Deseando este Gobierno preparar un informe sobre las actividades ejecutadas en el Territorio en los diferentes órdenes durante el tiempo comprendido entre el 1/o. de septiembre del año próximo pasado y el 31 del corriente mes, cumplimentando acuerdo del C. Gobernador ruego a usted se sirva remitir a esta Secretaría General una relación detallada de las obras que se hayan hecho en esa Dependencia a su cargo, señalando, en su caso, el costo que hayan tenido.

En virtud de que dicho trabajo debe prepararse con toda premura, mereceréle remitir a la brevedad el informe indicado.

ATENTAMENTE, SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION, EL SECRETARIO GENERAL DE GOBIERNO, LIC. SENEN GARCIA A.”

Este funcionario se sorprendió al ver que a partir del día siguiente empezaron a llegar los primeros informes:

  • El Jefe de Oficina de la Secretaría de Agricultura y Fomento, Sr. Ramón L. Pérez A. manifestó: “… las únicas obras ejecutadas en esta Dependencia fueron las siguientes: Construcción de una caja archivadora de madera 105 x 38 mts. (y) 2 hojas de ventana de 1.38 x 1.03 mts. con marco de madera y 6 vidrios… fueron construidas en la Escuela “Industrial” de esta ciudad.
     
  • El Ing. Arturo G. Carrillo Álvarez, Delegado del Departamento Agrario dijo que “… la Oficina a mi cargo no ha construido obra alguna durante el periodo que especifica.”
     
  • Por su parte, el Encargado de la Biblioteca y Museo, Sr. Fortunato Moreno Corral manifestó: “… sólo se llevaron a cabo la construcción de dos aparatos de madera con anaqueles para colocar aves, peses y reptiles, en el departamento del museo adjunto a la biblioteca Justo Sierra con un costo de 90.00 noventa pesos.”
     
  • Así, el Profr. José de Sandozequi, Director de Música y Arte Escénico declaró: “… no se han efectuado obras de ninguna clase todavía, pero hemos solicitado ya que se construyan dos arcos… no costará arriba de $500.00”

Inquieto, el Secretario no se explicaba qué sucedía, y revisando el minutario encontró la causa, por lo que de inmediato giró otro oficio a los informantes: “Como aclaración a mi oficio…, el informe que se solicitó se refiere a las actividades generales ejecutadas en esa Dependencia a su cargo… En cuanto a la relación detallada de las obras que se hayan hecho, expresando su costo, debe entenderse únicamente para las Dependencias que tienen a su cargo esos trabajos.”

 

 Apenas había remitido el documento aclaratorio, cuando su secretaria le dejó sobre el escritorio otra serie de “informes”; uno, del Médico Director del Hospital Salvatierra, Salvador Álvarez de los Cobos, argumentando que “… la única obra material fue la construcción de cimientos al tanque de agua, cuyo valor es de trescientos veinte pesos.”

 

 

  • Otro, del Sr. Luis Gibert Gómez, Oficial del Registro Civil, aclarando que “… no se han hecho ninguna obras en esta Dependencia que es a mi cargo.”

 

  • El Jefe de la Oficina de Población, Sr. Vicente Beltrán Márquez manifestó: “Las obras hechas en esta Oficina son las siguientes: Reparación de una panga de madera (y elaboración de) 2 cajitas para tarjetas, total $49.30”

 

  • El Sr. José María Lucero Ojeda, Alcaide de la Cárcel Pública manifestó: “… no se llevaron a cabo ningunas Obras en este Establecimiento Penal a mi cargo… (aclarando que) dos presos sentenciados prestan sus servicios en la Fábrica de Mosaicos, cuatro en Obras Públicas Municipales y tres más en la fabricación de tubos de cemento…”

 

Los únicos funcionarios locales que rindieron su informe en tiempo y forma fueron: Ing. José Ruíz Ugalde, Representante de la Secretaría de Obras Públicas (SCOP) ante la Junta Local de Caminos; Ing. Héctor Molina García, Director de la Comisión de Irrigación, y el Ingeniero-Arquitecto Pompeyo Tello, Jefe del Departamento de Obras Públicas, ya que precisamente la labor de ellos era la construcción, pero el resto de las Dependencias tuvieron que rendir nuevo informe debido a ese “dispensable” error.

Cabe decir, que en esa Administración mugiquense el Oficial Mayor era el Lic. Abel Camacho Guerrero; Manuel Gómez Jiménez era el Delegado de Gobierno; el Tesorero General, Sr. Alfonso C. González; Vicente V. Ibarra era el Jefe de la Planta Eléctrica; el Presidente del Comité Central de la Defensa Civil estaba a cargo del Mayor J. Cruz Canizález; el Profr. J. Emilio “Milo” Mendoza era el Director de Educación Física, siendo sus colaboradores y amigos los profesores: Ignacio Famanía Chávez, José Bejarano Escutia, Fernando I. Cota, Luis Yee Zumaya, Ricardo Canet, Gilberto Valdivia, Carlos R. Cortés y Sebastián “Tián” Fernández Lieras. Fungía como Encargado de la Dirección de Educación Federal el Profr. Benito “Zorro plateado” Beltrán B., entre otros respetables caballeros.

Por su parte, los Delegados y Encargados de Instancias foráneas remitieron correctamente sus informes desde el primer comunicado, pues el telegrama enviado a ellos estaba bien redactado: “Acuerdo C. Gobernador, ruégole remitir a la mayor brevedad datos relacionados con actividades desarrolladas por esa Dependencia durante periodo comprendido del primero septiembre año pasado a treintiuno presente mes PUNTO.”

Por aquellos años el Delegado de Santiago era el Sr. José Verdugo Cota, asimismo, el Sr. Salvador V. Cuevas emitió su informe en calidad de Director de la Escuela de Zapatería de Miraflores y, el Sr. Rodolfo Domínguez Martínez era Delegado de Santa Rosalía.

Me despido comentándoles, estimados lectores, un par de singularidades del informe que rindió el Encargado de la Oficina de Población de Santa Rosalía, -"Santa Cachanía"- el Agente Pedro Condés de la Torre.

Es de reconocer, que tal funcionario redactó su informe laboral de manera ordenada y detallada, sólo que finalizó su texto diciendo: “Una estricta vigilancia se ha observado por el suscrito en la entrada de buques en tráfico de altura y de cabotaje, así como en las diligencias procedentes del Territorio Norteamericano.” What?... ¿Arribaban diligencias a Santa Cachanía en plena década de los años 40? Tal vez Pedro Condés se refería a las caravanas de estadounidenses que llegaban a bordo de vehículos “De Soto”, “Jeep Willys” y “Chevrolet Special de Luxe.

La segunda peculiaridad del informe aludido estriba en que, tal vez nuestro agente se encontraba desfasado en el tiempo, pues recordemos que nuestro terruño alcanzó la categoría de Territorio Sur en 1917; lo asombroso del asunto es que veintisiete años después, Condés de la Torre aún no parecía darse por enterado de tal reforma, ya que se dirigió en los siguientes términos: “Secretario General de Gobierno, Distrito Sur de la Baja California.”

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Número 12 - noviembre 2017
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