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¿Usted, a quién le cree?

Viernes, 23 de Noviembre 2018 - 13:35

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Julio Chavezmontes

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La semana pasada en una corte federal de Nueva York, Jeffrey Lichtman, abogado del Chapo Guzmán, en una conferencia de prensa dijo que Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, habían recibido sobornos por millones de dólares para que se hicieran de la vista gorda favoreciendo el negocio del Cartel de Sinaloa.

Por añadidura, fue anunciado que lo dicho por el abogado Lichtman, será corroborado por “El rey Zambada” cuando rinda testimonio contra el Chapo en la corte federal de Nueva York donde ha comenzado el juicio al sinaloense cuyo record de escapatorias solamente es superado por Chucho el Roto que gustaba fugarse de la fortaleza de San Juan de Ulua y de San Carlos Perote.

¡La declaración del abogado neoyorkino es una calumnia y un infundio!

(Dijo Peña Nieto)…

 

¿Usted cree que el aguerrido Felipe Calderón que combatió en primera línea encabezando a las tropas en la guerra contra el narco, arriesgando la vida y la integridad física con un heroísmo comprobado, podría haber sido sobornado?

Su mejor defensa es su desempeño en la lucha codo con codo al lado de los más humildes policías y soldados, predicando con el ejemplo y arrostrando la metralla sereno, como dice de los héroes el Himno Nacional.

Por si su valor a toda prueba fuera poco, su autoridad moral quedó de manifiesto una vez más, cuando pudiendo permanecer al margen de la política, después de haberlo dado todo, se sumó a la desinteresada campaña de su esposa Margarita con la esperanza de convertirla en la Hilaria Clinton mexicana; ¡y lo logró! (1)

Por su parte, la reputación de Enrique Peña Nieto está fuera de toda posible duda.

Peña Nieto encarna y representa al nuevo PRI; un PRI que volvió a Palacio Nacional en 2012, cuando todos lo daban por muerto; un PRI fortalecido por las patrióticas gestiones de sus jóvenes gobernadores como César Duarte, Javier Duarte, Beto Borge, Rómulo y Remo Moreira y Alfredo del Mazo Maza.

Como era de esperarse ante las imputaciones del abogado Lichtman, Peña Nieto salió al paso y no se ocultó tras las faldas de la gaviota ni debajo de los rizos que adornan el copete del Virgilio Andrade, sino que en una entrevista exclusiva concedida a Denise Maerker, comunicadora de credibilidad a prueba de balas, dijo que lo afirmado por Lichtman es absurdo; una estrategia en su defensa de Guzmán, por demás calumniosa e increíble.

¿Aunque apenas tengo 51 años de experiencia en litigio, no pude comprender en qué podría beneficiar la defensa del Chapo, colgarle una acusación de corrupto al intachable Peña Nieto?

No deja de ser sorprendente que el abogado del Chapo no haya mencionado a Chente Fox para nada, especialmente si recordamos su espectacular salida de la cárcel de alta seguridad en Jalisco que, desde su novelesca desaparición, cambio su nombre de Puente Grande a Puerta Grande.

 

¿Son creíbles las afirmaciones de Jeffrey Lichtman?

La credibilidad de lo afirmado por el abogado del Chapo es inversamente proporcional a la reputación y aprecio que tiene el pueblo mexicano por Peña Nieto y por Calderón.

Por lo tocante a Felipe Calderón, su autoridad moral quedó consolidada desde el mes de julio de 2006, cuando amacizó la presidencia de Mexicalpan de las Tunas con la misma legalidad que lo hizo en su momento Victoriano Huerta.

Vale la pena destacar que Victoriano Huerta ascendió a la Presidencia con estricto apego a las FORMAS legales. Pedro Lascurain asumió la titularidad del Ejecutivo Federal tras la renuncia de Francisco I. Madero.

Su primer acto de gobierno el 19 de febrero de 1913, fue nombrar a Victoriano Huerta como secretario de gobernación, para renunciar inmediatamente, durando en su cargo 45 minutos.

En consecuencia, el denominado Chacal (como si hubiera sido el único), llegó a la presidencia de la misma forma que lo hizo Felipe Calderón casi 100 años después.

Conste (eso sí) que Felipe Calderón, haciendo gala de su proverbial humildad, no tuvo empacho en ingresar al salón de sesiones del Congreso de la Unción por la puerta trasera.

En cuanto al saliente presidente se refiere, sus mejores credenciales son las de su desempeño en el caso Odebrecht; el tren rápido a Querétaro; la Casa Blanca de la Sierra bien Gorda; la investigación del caso de Iguala; el socavón del Paso Express En Cuernavaca, Y Como Insignia Resplandeciente, Los Contratos Y Concesiones otorgados para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la ciudad de México.

Le ha de servir de consuelo a EPN, que el pueblo mexicano le tiene el mismo amor que a él le profesa la Gaviota que, por cierto, parece estarse transformando en golondrina…

 

El Chapo Guzmán complementa este trío integrado por el bonito, el malo y el feo.

El sistema al que pertenece Guzmán, se ha ganado a pulso el nombre de “crimen organizado”.

En el crimen organizado no hay improvisados; no hay narcos plurinominales; los errores y las traiciones no se pagan con desafueros ni los que fallan piden licencias, y menos aún se las conceden.

Los narcos no se cambian del cartel de Sinaloa al Jalisco Nueva Generación a diferencia de los trapecistas políticos que en julio pasado todavía militaban en el PRI, el PRD y el PAN, y ahora son “convencidos” MORENISTAS.

Habría que preguntarle a los campesinos mexicanos a quien le creen o en quien confían: en la CONASUPO y PROCAMPO, o en los narcos.

Hay algo que está fuera de duda:

En el llamado crimen organizado (entre cabrones), LA PALABRA es la única norma que rige y todos la respetan.

Nadie falta a su PALABRA; y el que falla, se muere.

No hay chilindrinas ni doñas Florindas que como dicen una cosa, dicen otra.

De manera que, volviendo a las acusaciones hechas por el abogado del Chapo Guzmán:

¿Usted, a quien le cree?

 

 

(1) Margarita Zavala logró emular a Hilaria Clinton. ¿Que no ganó Obrador?

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Número 23 - Noviembre 2018
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