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Arabia Saudita y su igualdad de género

Miércoles, 11 de Octubre 2017 - 16:30

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Liliana Alvarado Baena

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Hace apenas un par de semanas se dio a conocer que a partir de junio del 2018 se les permitirá a las mujeres en Arabia Saudita conducir.[1] Si bien esta noticia resulta sorprendente, ya que pareciera un tema superado en estos tiempos, ayuda a recordar que la igualdad de género no es algo que aún se pueda dar por sentado a nivel global. Por ejemplo, en términos generales, las mujeres tienen menores oportunidades laborales que los hombres, ganan menos que los hombres en puestos similares, tienen mayor carga del trabajo doméstico, entre otros.[2] En este tenor, el día de hoy nos daremos a la tarea de analizar éstas y otras desventajas a las que se siguen enfrentando las mujeres tanto en México como en el mundo.

Arabia Saudita con mujeres al volante

La inclusión al volante de las mujeres saudís no es casualidad, surge de un esfuerzo integral por modernizar al país, lo que implica una mayor participación de las mujeres en la vida económica. Lo anterior, para que, según el plan de la monarquía saudí denominado Visión 2030, en ese año el 30% de las mujeres en edad laboral puedan trabajar contra el 22% actual.[3]

Así, resulta lógico que, en un país con escaso transporte público y con ciudades extensas, el primer paso sea otorgar el derecho a manejar a este sector de la población, para que puedan acceder fácilmente a sus trabajos.

El levantamiento de la restricción también es resultado de una batalla de años de activistas que han luchado por ese derecho. Sin embargo, todavía este país tiene un largo camino por recorrer para lograr una igualdad total. Por ejemplo, las mujeres al día de hoy requieren permiso de un hombre cercano[4] para viajar, trabajar o ser sujetas a una intervención médica. [5]  

Igualdad de género en el mundo

Es cierto que la situación en Arabia Saudita es singular. No obstante, a nivel global las diferencias de género siguen presentes. Según un reporte del FMI, aunque en las últimas décadas las disparidades entre los géneros se han reducido, es decir, las mujeres tienen mayor acceso a la educación, mayor participación en la vida política y cada vez participan más en la vida económica; siguen existiendo diferencias en el poder para la toma de decisiones, en el grado de participación económica, en el acceso a oportunidades y en las normas sociales y expectativas que las limitan. [6] 

Lo anterior es posible ejemplificarlo con algunas cifras simbólicas. Para empezar, según la OCDE, se estima que la diferencia salarial promedio entre hombres y mujeres con puestos similares es de 16 puntos porcentuales a favor de ellos.  Sin embargo, esta diferencia aumenta otros 30 puntos porcentuales cuando las mujeres se encuentran en sus años de maternidad.

Por otra parte, las mujeres en promedio, pasan el doble de tiempo que los hombres en el trabajo doméstico y cuatro veces más en el cuidado de los niños. Esta situación limita el tiempo que las mujeres pueden dedicar al trabajo, liberando en contraparte aquel de los hombres.

En cuanto al ámbito laboral, tanto cifras de la Unión Europea como de Estados Unidos muestran que son pocas quienes alcanzan puestos de toma de decisiones, siendo estos puestos dominados mayoritariamente por sus pares. 

Las madres mexicanas

Desafortunadamente, según un reporte de la OCDE, en México, uno de los aspectos que más destaca es la dificultad de las mujeres en este país de conciliar la maternidad con el ámbito laboral. [7]  

En general, existe baja participación de las mujeres en la fuerza laboral ya que poco menos que la mitad (47%) de las mujeres mexicanas en edad de trabajar efectivamente lo hacen contra el 82% de los hombres. Además, casi el 60% de éstas son parte del sector informal, una proporción mayor que la de sus pares.[8]

La situación se ve agravada cuando son jóvenes ya que se estima que en México 35% éstas no se encuentran trabajando ni estudiando (nini), la segunda tasa más alta de la OCDE.  Además de todo, una gran mayoría de las ninis son madres (dos terceras partes). No sobra señalar que todo ello no se ve esperanzador si se considera que México es el país de la OCDE con la mayor tasa de nacimientos de mujeres adolescentes.

Finalmente, en este mismo tenor, la OCDE también llama la atención sobre la escasa oferta de guarderías y estancias infantiles para los infantes menores de 3 años, una insuficiencia que pone en serios aprietos a las madres al no tener lugares seguros donde dejar a sus hijos si estas quieren trabajar. Por motivos similares, en México es común el que en una pareja sean los hombres quienes trabajen tiempo completo y las mujeres se dediquen al cuidado de los hijos.


[1] Arabia Saudí permitirá que las mujeres conduzcan, El País, disponible en: http://bit.ly/2xJRTQJ

[2] Women, work, and Economic Growth. Leveling the Playing Field, International Monetary Fund, disponible en http://bit.ly/2xWAio9

[3] Saudi Arabia in Transition, Belfer Center Paper, disponible en http://bit.ly/2yKEaWW

[4] Se le denomina “guardián” y puede ser el papá, esposo o incluso el hijo.

[5] Saudi Arabia Agrees to Let Women Drive, New York Times, http://nyti.ms/2knWgMh

[6] Esta sección se basa en el reporte del FMI citado anteriormente.

[7] Building an inclusive Mexico. Policies and Good Governance for Gender Inequality. OECD, disponible en http://bit.ly/2xZXDWA

[8] El 49.7% de los hombres están en el sector informal contra el 57.2% de los mujeres.

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Número 12 - noviembre 2017
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