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La Paradoja de México: Del neoliberalismo al liberalismo social

Miércoles, 22 de Junio 2016 - 17:00

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Ángelo Tirado Pazos

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Casi todo lo que tiene que ver con reglas de comercio, alianzas y tratados así como modelos para los mercados globales hoy en día, se le puede llamar neoliberalismo económico.

Cuando este concepto fue creado por 1930 los eruditos de la economía en Europa discernían entre la existencia de la figura de un gobierno regulador en el libre comercio y el liberalismo de las fuerzas del mercado sin intervencionismos ni reglas.

Jamás los economistas de aquel tiempo pudieron imaginar un sistema financiero voraz y salvaje como el que actualmente posee el comercio mundial y nunca antes tan necesario de nuevas reglas y de regulación para evitar su insensible apetito de lucro.

Muestra de esta insensibilidad es cuando por ejemplo estos bancos neoliberales provocan una y otra vez las olas especulativas en los tipos de cambio sirviéndose de la custodia de capitales de los ahorradores y de su presencia global lo que les permite a través del Mercado de Divisas mover sus reservas y utilidades hacia donde golondrinamente les conviene.

Este ir y venir “salsero” de las divisas, tiene al mercado mundial borracho y apen…tontado dando vueltas y vueltas; y los más afectados son los “pobres” bancos soberanos incluyendo el de México, sujetos a este ritmo cachondo de los flujos de capitales del mercado mundial.

Uno de los razonamientos de porqué se debe evolucionar al liberalismo social se debe entre otros factores a este tipo de especulación de las divisas, el neoliberalismo salvaje. Como en este evento tan reciente de sustraer euros de los bancos europeos y pasarlos a dólares previamente al “Brexit” para calentar el valor de la libra depreciándola y de paso apreciar el valor de los dólares que a muchos no nos hace bien.

Salga o no salga Gran Bretaña de la CE (Comunidad Europea) los bancos habrán ganado con esa incertidumbre tasas de retorno muy lucrativas cuando cambien esos sus dólares frescos a libras o a los mismos euros de regreso. Habiendo obtenido más riqueza, exprimiendo a los sistemas financieros soberanos de todos los países involucrados.

El liberalismo social promueve un estado fuerte de frente al libre mercado. Incentiva a mejorar la distribución de la riqueza con proyectos sociales, crea reglas y regulaciones que promuevan el crecimiento y la salvaguarda de los intereses para el bien común.

México necesita de un nuevo modelo económico en donde las clases políticas y empresariales rediseñen su rol en la sociedad: Hasta hoy estas entidades acusan de egoísmo extremo y no han sabido administrar su posición de liderazgo para crear los empleos y defender el estado de derecho, o la productividad creando bienestar de las personas que irónicamente podrían ser sus compradores o seguidores de sus proyectos políticos.

La última votación de la ley anticorrupción dejó muy en claro un mensaje, que nuestros servidores y representantes en el estado ya sean  parlamentarios, o en otros casos jueces en los tribunales, o hasta los funcionarios en cada silla de un trámite; no saben lo que es tener una causa social…no conocen la vocación de servicio.

No asombra que senadores y diputados hallan votado la ley anticorrupción en beneficio de si mismos, no debe sorprendernos. Su modelo mental y su visión de la economía es así también, no saben vivir de otra manera que en la vorágine de la falta de regulación, en su mercado con reglas turbias, otra vez…neoliberalismo mal entendido. En el que se cree se puede hacer de tocho.

Liberalismo Social en cambio es pensar por ejemplo, ejecutar las ZEEs lo más rápido posible. Realizar el aeropuerto/NAICM o proyectos como este  que fortalezcan el empleo, la educación y la distribución de la riqueza. Este es el tipo de pensamiento económico que nos beneficia y nos hará crecer.

El peso ha sucumbido a las olas especulativas de los expertos en hacer bailar a las divisas salsa, los bancos han torcido nuestra economía en el sentido de sus beneficios y de su proyecto de lucro hace falta regulación.

Es una ironía, una paradoja. Ni siquiera necesitamos vender nuestra producción y alimentos hacia afuera del país hay tanto que hacer para crecer a México. Desde suficiencia alimentaria hasta vidas con calidad y dignidad, menos pobreza.

La paradoja de México es que nuestra principal debilidad es nuestra mayor fortaleza: Los 60 millones de pobres con falta de poder adquisitivo y de un proyecto con dignidad social, Serían un pulmón de crecimiento que nos alcanzaría para 50 años de grandeza. Una visión del México más igual, con menos pobres que es lo que debe ser pero…que a los de siempre, a los neoliberales no conviene.

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Número 22 - Octubre 2018
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