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Carne y Arena: Experimentando la terrorífica frontera

Viernes, 26 de Enero 2018 - 15:00

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Pryz Hill

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Todos hemos escuchado y opinado sobre el problema de la inmigración, sabemos lo grave que es, lo que padecen quienes deciden ir en busca del llamado “Sueño Americano”, la persecuciones, los polleros pero, ¿se imaginan vivir en tan sólo 6 minutos la “Psicosis fronteriza”?

Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezki lo han logrado. Lo mejor es que actualmente lo pueden vivir en la Ciudad de México, sin miedo a perder la vida, pero sí les aseguró que ya no serán los mismos, es más, serán los 6 minutos más escalofriantes de sus vidas.

No por algo la Academia de Artes Cinematográficas les otorgó un Premio especial por Carne y Arena, una obra de arte vivencial que marca el inicio de un futuro alcanzado en el medio del entretenimiento.

Les contaré un poco, ya que no hay palabras para describir lo que Carne y Arena moverá en su flujo sanguíneo, pasando por su corazón y su mente.

Todo es una gran experiencia desde la llegada al Centro Cultural Universitario de Tlatelolco (CCUT) en donde les pedirán dejar sus pertenencias y donde se olvidarán de su celular por sólo 10 minutos, no más. Por favor dense la oportunidad de sentir. De ahí, se acercarán a unas láminas oxidadas que forman una caja, y oh sorpresa, ahí tendrán que entrar.

Inicia con una breve explicación de lo que sucederá a continuación pero no tienen idea de lo cuan agresivo es. Si tienen problemas cardiacos, de plano no vayan porque la adrenalina estará a todo lo que da.

Ahora entrarán a una sala fría de puro cemento y con luz blanca. Semi vacía y… para no quemarles el suceso sólo les diré que encontrarán unas pertenencias que les erizarán la piel y rogarán por querer salir tan rápido como les sea posible. Hay un pequeño detalle, antes tendrán que dejar en el casillero sus zapatos y calcetines, esto sin duda lo vuelve más angustiante. Para rematar, deberán esperar el sonido de una alarma que les permitirá abrir la puerta y pasar a la siguiente fase, pero el no saber qué sigue, hará que su impaciencia les carcoma su interior.

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Y ahora si viene lo bueno... o más bien lo peor. Al sonar la alarma caminarán y entrarán cautelosamente a un cuarto, más amplio pero semi oscuro. Los esperan dos personas que es darán indicaciones. Te dicen cuidado, acércate, no tengas miedo. Es imposible no tenerlo al estar viviendo algo desconocido en condiciones fuera de lo normal. El ambiente es frío, terroso y en penumbras. Surge la idea de sí uno estará haciendo lo correcto. En mi mente oscilaba la idea “sólo a mi se me ocurre”.

Te dan indicaciones, te ponen una mochila, un caso y unos lentes de realidad virtual, se despiden y agárrense.

Ahora, se encontrarán en un desierto e indudablemente se ve todo tan real. Sus sonidos, la temperatura y las voces susurrantes y angustiadas los harán moverse en 360 grados para descubrir lo que acontece.

Su cerebro ha sido engañado. Creen estar ahí. Van a querer ayudar a quienes piden auxilio. Van a querer correr, hablarles, decirles que no pasa nada, Van a querer huir, les dará miedo o más bien pánico vivir en carne propia esa pesadilla.

Conocerán brevemente las historias de esas personas. Van a querer evitar su dolor pero no se puede, resulta que no podrán ver sus pies, pero están ahí, esto es brutal.

Después de esos eternos minutos se apaga y termina. Quedas con el ritmo cardiaco un tanto intenso, como si hubieran ido a una clase de spinning.

Para rematar, pasarán por un pasillo donde leerán las historias de todas esas personas que conocieron, que vieron y que escucharon gritar, llorar y suplicar.

Carne y Arena es una obra de arte que cobra vida en quien la visita. Me parece que es un llamado desesperado, un grito y un gracias de quienes murieron por sus sueños. Son las voces de quienes luchan por un una vida mejor, esa que ustedes y yo buscamos.

No voy a meterme en cuestiones políticas, no. Carne y Arena trata de ponernos en los zapatos de esos inmigrantes, de ser empáticos y críticos. Se trata de alzar la voz y de darnos armas para continuar la lucha por los derechos de quienes quieren o queremos un país mejor.

Carne y Arena son las vivas voces en ti. Para ello González Iñárritu pasó varios años hablando con migrantes ilegales centroamericanos que quisieron entrar o entraron a Estados Unidos. Preparó la secuencia y la rodó en el desierto.

Al final, esta obra de arte, para latir y llenar de sangre su corazón. Es una experiencia sensorial de realidad virtual fantástica muy poderosa. Les cambiará la vida, los hará cuestionare, los sumergirá a un mundo que engañará a su cerebro, sin duda extraordinaria.Si se sufre, es un shock emocional que todos debemos vivir.

Carne y Arena:

  • Le dio un Premio Óscar especial por Carne y Arena.
  • Se estrenó en el Festival de Cannes, abril 2017.
  • Se estrenó en el CCUT, CDMX, octubre 2018.
  • Permanecerá hasta el 15 de abril.
  • Sólo puede ingresar una persona a la vez.
  • Cada experiencia tiene una duración de entre siete y diez minutos.
  • Costo al público: $300.00, deliberan los boletos los lunes.

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Sin duda, excelsa y perturbadora, una obra de arte tangible, que se respira, se siente, se suda y se vive. Gracias.

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Número 22 - Octubre 2018
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