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Valoración de las empresas biónicas

Martes, 17 de Abril 2018 - 15:30

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Marco A Paz Pellat

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Ante el vertiginoso crecimiento del mundo digital y su impacto en la economía y los negocios, ha surgido un reto muy complejo de resolver: ¿cómo cuantificar el valor de las empresas digitales? En el siglo pasado esta respuesta era relativamente sencilla, porque sólo se consideraba el capital denominado Capital FiHuNa (financiero, humano y físico): valor financiero, talento humano que se desarrolla y utiliza, y los recursos físicos que se controlan.

Sin embargo, las empresas digitales rompieron también este modelo de valoración económica, pues muchas de ellas no cuentan con capital importante, las integran pocas personas y su mayor capital es intangible, esto es, sus ideas.

Este es un reto complejo y de grandes proporciones. Las cinco empresas más importantes del mundo tecnológico (Apple, Alphabet –Google-, Microsoft, Facebook y Amazon) actualmente representan 13% de toda la capitalización del mercado bursátil de Estados Unidos. La pregunta que se hacen constantemente los analistas e inversores es: ¿valen tanto dinero estas empresas?

De ahí que la empresa PriceWaterhouseCoopers, mejor conocida por su abreviatura como PwC, haya propuesto una fórmula adicional al Capital FiHuNa para cuantificar a las llamadas “empresas biónicas”, que es como se refieren los analistas financieros a las empresas digitales. Esta nueva fórmula denomina Capital BeCoN, que es la suma de las palabras en inglés que se refieren a comportamiento (behavior), cognitivo (cognitive) y red (network). Con esta propuesta se busca darle una mayor racionalidad a la valuación de las empresas y evitar con ella engaños y sorpresas en el mercado financiero.

Muchos han denominado a la propuesta de Capital BeCoN, como las nuevas herramientas de la economía del conocimiento para crear valor para acumular riqueza. ¿Qué quieren decir los componentes del Capital BeCoN?

  • Capital de comportamiento. Se refiere a la acumulación de información del comportamiento de las personas usuarias de la empresas o de sus tecnologías. Esto quiere decir que una empresa biónica dedicada a la salud vale más cuando más datos recopila de sus usuarios ya sea de sus signos vitales, información de su evolución en sus tratamientos o riesgos medidos en el uso de determinados medicamentos y demás.
  • Capital cognitivo.  Es el uso de algoritmos para explotar eficiente y efectivamente la información de los comportamientos acumulados. Es el proceso automatizado de convertir la información en conocimiento útil. Mientras más complejos los algoritmos utilizados y mayor valor del conocimiento producido, más valor adquiere la empresa en el mercado. Aquí se considera también el uso de tecnologías avanzadas como big data o la inteligencia artificial.
  • Capital de red. Es la cadena de nodos para lograr el éxito en su estrategia de negocios. Es la cantidad de usuarios que acumulan, de aliados, de distribuidores, de proveedores, entre otros. Mientras más grande y compleja es esta red, más valor tiene a la hora de cuatificar la empresa.

Estos tres capitales valen cada uno por sí mismo, pero pueden adquirir mayor valor y complejidad cuando se combinan entre sí.

No cabe duda que sigue siendo todo un reto la valuación de las empresas digitales o biónicas, pues de entrada ahora hay que considerar seis tipos de capital para medirlas: financiero, humano, físico, de comportamiento, cognitivo y de red. Una manera también de ver esta nueva manera de cuantificar en valor en la nueva economía, es que se convierte en la agenda de creación de valor de las empresas. Para competir en los nuevos tiempos digitales es necesario capturar y clasificar información relevante; tener la capacidad de procesarla de manera electrónica e inteligente; y generar una red de clientes y aliados para poder trascender.

Los nuevos tiempos nos traen consigo nuevos retos. Estamos viviendo también un momento de quiebre de la economía tradicional a la economía del conocimiento. Un cambio que ya no se detendrá y que cada vez será más acelerado. Así que a tomar nota, si queremos sobrevir en los nuevos tiempos.

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Número 20 - agosto 2018
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