Las pequeñas cosas: Yellow

El color amarillo se relaciona con la energía solar, el entusiasmo; en su tonalidad dorada representa riqueza y opulencia.

20 de junio, 2022 Las pequeñas cosas: Yellow

“Un hombre que no sabe ser un buen padre, no es un auténtico hombre.” 

–Mario Puzo (1920 – 1999). 

Casi sin advertirlo estamos llegando al final del primer semestre del año en curso quizá con noticias poco alentadoras en un contexto fatídico y desesperanzador, pero con la certeza de que aquí seguimos y que es obligación plantar cara y seguir adelante a pesar de los pesares.

Y si bien los efectos y el desarrollo de la pandemia aún no finalizan, la población en general se ha desbordado en festivales, celebraciones y fiestas en lugares públicos y privados para compartir, reencontrarse y sentirse libres o vivos. No me corresponde juzgar si se trata de una conducta buena o mala, pero lo cierto es que los contagios siguen y estamos viviendo la quinta ola por COVID-19 y sus variantes, aunque parece a nadie importarle o, posiblemente es que quieren olvidarse del tema y retomar la vida que dejaron en pausa hace dos años, sólo ellos lo saben.

Este es el momento que nos toca vivir y este fin de semana tuvimos dos muestras claras de la necesidad de salir al espacio público y apropiarse de él con la realización de la Clase Masiva de Box en el zócalo capitalino y la 40ª. Carrera Día del Padre Dolo-Neurobión 2022 organizada por Corredores del Bosque de Tlalpan y Fhinix Sports a través del Instituto del Deporte de la Ciudad de México y las Federaciones correspondientes. Dos momentos aislados pero masivos por igual que dejan lugar a la duda ¿Y los contagios?

El día de ayer se celebró el día del padre de lo cual escribí aquí como un homenaje al mío, a quien llevaré por siempre en mi recuerdo porque su esencia me acompaña cada día y no hace falta decir nada más porque “las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada” como escribió José Saramago (escritor portugués), quien falleció un 18 de junio de 2010. Para el resto de los padres de familia no tengo palabras, la paternidad es un vínculo que se construye con pequeñas acciones cada día y surge en el momento que un padre se hace consciente de la existencia de su hijo, es un acto que tiene que ver con salud mental y emocional, por lo que, cuando no surge de manera natural y espontánea, es que existen patologías que impiden la realización del vínculo porque las madres gestan a sus hijos en el vientre, pero los padres los albergan y protegen de por vida desde y con el corazón.

Junio es también el mes del solsticio de verano que este año ocurrirá el martes 21 dando lugar al día más largo del año y un día antes tendrá lugar el llamado “yellow day” o lo que es lo mismo: el día más feliz del año en relación al momento en que se tiene más cantidad de luz solar coincidiendo con el cierre de ciclos y el inicio del periodo vacacional, factores que inciden en la sensación de mayor bienestar y alegría para las personas.

El color amarillo se relaciona con la energía solar, el entusiasmo; en su tonalidad dorada representa riqueza y opulencia, el viejo dicho popular reza “Quien de amarillo se viste, en su belleza confía o de sinvergüenza se pasa” en referencia a lo radiante y la sensación de felicidad que transmite. Es probable que la felicidad hoy en día goce de mala reputación porque se piensa que es un estado por alcanzar; sin embargo, el estado de felicidad surge como resultado de #laspequeñascosas tan devaluadas actualmente a pesar de que hemos confirmado una vez más que no tenemos nada bajo control y que aún en las mejores condiciones de vida, la llegada de una amenaza como la pandemia por COVID-19 nos saca de equilibrio a todos poniendo en duda lo que somos como especie y llevándonos a reflexionar sobre nuestra existencia.

A manera de colofón: “El verano se terminó. El verano que pronto pasó. Ella estaba loca por mí. Me rogaba y no resistí. La amistad que en el día empezó por la tarde amor se volvió.” Y ya que estamos en verano demos paso al romanticismo y la posibilidad del amor como en la ya clásica Grease (1978) protagonizada por la bellísima Olivia Newton-John y el entonces galán John Travolta porque la energía de la temporada es cálida, positiva, espléndida y vibrante y de paso, si confía en su belleza también vístase de amarillo a tono con lo que debería ser la vida: amar-y-ya.

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  • Baja autoestima, altos niveles de insatisfacción social, inseguridad personal, habilidades comunicativas poco desarrolladas (todo esto aun cuando parezca contradictorio, dada la falsa autoimagen “atractiva e ideal” presentada en las redes). 
  • Gran ansiedad de estar al tanto, en todo momento, de qué hacen los contactos a los que se sigue y quienes lo siguen, ver qué hacen, que dicen, a dónde han ido y comprobar si han dejado likes o mensajes (aún en los casos en que dichas acciones ni siquiera demandan una respuesta).
  • Angustia extrema por responder de inmediato, por la creencia de que, de no hacerlo, se perderá cosas importantes y quedará fuera de la conversación.
  • Incapacidad de apagar o dejar lejos el teléfono móvil (esto último reconocido también, oficialmente, como otro trastorno psicológico denominado nomofobia).
  • Presencia de otros síndromes, como el de la alerta o llamada fantasma, que consiste en percibir sonidos ilusorios, que se cree salen del móvil, como la notificación sonora de un mensajes o likes, combinado después con la desilusión de descubrir que no hay nada nuevo en el teléfono.
  • Más allá del deseo natural de “pertenecer”, verdadero pánico de ser excluido socialmente.
  • Inversión excesiva del tiempo que se pasa en las redes sociales.
  • Necesidad constante de mostrar lo que hace o piensa (a dónde va, qué come, qué ropa usa, qué le sucedió, etc.).
  • Comportamientos y actitudes compulsivas, obsesivas e incontrolables para evitar, a toda costa, estar offline.
  • Aceptación de todas las solicitudes de amistad recibidas, así como para todas las fiestas y eventos, por temor a perderse de algo o sentirse excluido.
  • Pérdida de la capacidad de “vivir el momento” porque todo el tiempo “deben” tomar fotografías o grabar videos para poder compartir sus “experiencias” de manera inmediata.
  • Malhumor, enojo, irritabilidad y aislamiento como consecuencia de los reclamos o reproches de familia o amigos (mejor me encierro para poder seguir conectado y no perderme de nada). En los entornos laborales esto puede llevar, incluso, a la pérdida del empleo.
  • Desarrollo de distorsiones cognitivas que provocan la pérdida del sentido de realidad, deteriorando la visión crítica de lo que es realmente ficción o un hecho relativo en un contexto mucho más amplio, desconocido, que el que aparece en la pantalla.
  • Sensación (o certeza) de que todos los demás son más atractivos, tienen vidas más interesantes o felices que la propia.
  • Pérdida o alteración de los ciclos de sueño y horarios de alimentación, para poder permanecer online.
  • Desarrollo de ideas erróneas en cuanto a la formación de vínculos y el apego  (se cree que se tienen vínculos más íntimos con los contactos o “amigos virtuales” de lo que realmente son).
  • En los casos más graves: ansiedad incontrolable, depresión profunda, estrés (con manifestaciones físicas y psicológicas) aislamiento (físico) total, violencia física, verbal y psicológica, e ideas o consumación de un suicidio.
Las soluciones Aunque, como todo lo referente a la mente humana, cada caso tendrá sus particularidades propias, algunas de las estrategias que podemos utilizar para apoyar a nuestros hijos son:
  • Ayudarlos a darse cuenta de que lo presentado en las redes es sólo una interpretación (e inclusive, una distorsión) de la realidad, a partir de las propias experiencias que ellos publican (comparando su realidad con lo que postean, por ejemplo).
  • Involucrarlos, tanto como sea posible, en actividades que les ayuden a vivir en el aquí y el ahora (paseos, juegos o actividades varias en familia, leer, ver películas, pasear a las mascotas, etc.).
  • Mostrarles la importancia de dar prioridad a las personas.
  • Reducir, gradualmente, la utilización de smartphones, tablets, computadoras o cualquier otro dispositivo con internet.
  • Plantear metas que deban cumplir a corto plazo y con fechas límite: proyectos personales, tareas de casa, metas familiares comunes, etc.
  • Establecer horarios u ocasiones familiares “sin internet o dispositivos” (que deben aplicarse a todos los integrantes de la familia).
  • Enseñarles, con límites amorosos y razonables, a tolerar la frustración.
  • Mostrar el valor de tomar decisiones y asumir consecuencias.
  • De ser necesario, buscar ayuda de profesionales en el campo.
“Ni tanto que queme al santo…” No se trata de satanizar a las redes, ni mucho menos a la tecnología, sino de enseñar a nuestros hijos, tan tempranamente como podamos que todos los excesos acarrean consecuencias negativas, que estas herramientas deben estar a su servicio y no al revés y, lo más importante que la clave del bienestar es encontrar un equilibrio adecuado entre todos los aspectos que integran la vida de un ser humano. Por ello, y como en muchos otros temas que nos preocupan como padres y docentes, la clave se encuentra en brindar a los niños una educación de calidad, que, al tiempo que se preocupe por desarrollar la inteligencia, brinde una verdadera formación socioemocional que les permita autoconocerse, autorregularse y sentirse seguros de su identidad, sus talentos y sus capacidades. 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Se dice que las oportunidades son como flechas porque apuntan directo y no regresan. Podría decirse que la gran parte de las cosas que ocurren en mi vida han sido producto de las oportunidades que he decidido tomar o dejar pasar, pero sin empeñarme en el resultado simplemente poniendo manos a la obra y permitiendo que el proceso tome su curso y me sorprenda con el resultado. Algunas oportunidades han representado los mejores momentos de mi vida y otras han sido un verdadero fiasco, pero todas han dejado huella; lo más importante es que he aprendido algo nuevo. Las oportunidades ocurren, se presentan, salen al camino y tienen un poder transformador. Pese al contexto pesimista en el que vivimos hay oportunidades que quizá no sean visibles para todos pero ahí están aguardando a ser descubiertas y aprovechadas. El encuentro (acción de coincidir) es una de ellas porque nada ocurre sin encontrarse con la otredad (sea persona, circunstancia, momento o lugar). Existen encuentros que son como un bálsamo, una promesa o una esperanza mientras que otros son funestos como aves de mal agüero, elijo los primeros por estar llenos de oportunidades y posibilidades con todo y crisis mundial. Porque el encuentro surge de forma espontánea e inesperada. ¿Cuántas veces nos ha ocurrido que encontramos un billete en la calle, un objeto perdido que nos conduce a conocer a alguien, una tienda con alguna oferta especial o una persona que se convierte en parte esencial de nuestra vida? Vamos por la vida encontrando personas, objetos, lugares y no nos damos cuenta de su valor porque estamos más ocupados en lo seguro, en el deber ser, en la rutina, rumiando el pasado o añorando el futuro y el encuentro hoy en día es casi como una promesa en tanto que estamos retomando la vida que tuvimos en pausa hace dos años con el inicio de la pandemia, así que poderse encontrar o reencontrar es un privilegio aunque usted no lo crea. ¿Qué cantidad de situaciones habremos encontrado a lo largo de nuestra vida sin buscarlas ni provocarlas? Una escuela, una pareja, un trabajo, un empleo o una mirada. La pandemia nos heredó la habilidad de leer miradas como una forma alternativa de comunicación con el otro al ser necesario ocultar medio rostro con el cubre bocas y con ello, se le dio valor a un sencillo pero valioso momento: el encuentro de dos miradas, lo cual no es poca cosa considerando que no todas las personas tienen el hábito de mirar de frente a su interlocutor quizá porque el peso de una mirada es insostenible cuando se miente, se hiere o se es indiferente. Encontrarse con el otro, con una mirada o con una oportunidad como si de regalos se tratara al ser parte de #laspequeñascosas que le dan un matiz diferente a la vida (¿postpandemia?) y que son como luces de esperanza. Tener la oportunidad de mirar nuevamente a quienes han sido compañeros de ruta y poder contar que seguimos de pie a pesar de los pesares y de todas las dificultades que se han cruzado desde que el COVID-19 apareció en el escenario, compartir los retos que se han debido superar y sentirse satisfecho con las batallas ganadas, seguro de que poco a poco se irá recuperando la certidumbre y la calma.  A manera de colofón: Encontrar sin buscar como aquello que escribió Cortázar: “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. Porque la existencia es posible también gracias a la cantidad de brevísimos encuentros que le dan forma y sentido a nuestros días; el encuentro por espontáneo es sorpresivo, emotivo, adictivo y certero porque si hemos de encontrarnos no habrá poder que pueda evitarlo, así como esta pandemia que nos salió al encuentro y que no todos hemos tenido la fortuna de evadir o salir bien librados de ella. 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“Ni tanto que queme al santo…” No se trata de satanizar a las redes, ni mucho menos a la tecnología, sino de enseñar a nuestros hijos, tan tempranamente como podamos que todos los excesos acarrean consecuencias negativas, que estas herramientas deben estar a su servicio y no al revés y, lo más importante que la clave del bienestar es encontrar un equilibrio adecuado entre todos los aspectos que integran la vida de un ser humano. Por ello, y como en muchos otros temas que nos preocupan como padres y docentes, la clave se encuentra en brindar a los niños una educación de calidad, que, al tiempo que se preocupe por desarrollar la inteligencia, brinde una verdadera formación socioemocional que les permita autoconocerse, autorregularse y sentirse seguros de su identidad, sus talentos y sus capacidades. Visita nuestra página y descubre por qué el Modelo Mazenod, al integrar en equilibrio todos los aspectos académicos, tecnológicos y humanos que demanda el mundo del siglo XXI, ¡es la mejor opción educativa para tu familia!" ["post_title"]=> string(57) "Sindrome de FOMO: ¿está afectando la vida de mis hijos?" ["post_excerpt"]=> string(136) "Alejandra Ruiz Sánchez explica los riesgos de las redes sociales y los trastornos que pueden ocasionarnos cuando no se modera su uso. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(52) "sindrome-de-fomo-esta-afectando-la-vida-de-mis-hijos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-06-27 09:18:56" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-06-27 14:18:56" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=80272" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "5b881e6cb65bcb51b6df8cfd2f6d511e" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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