LAS EMPRESAS EN CRISIS TRAS LA PANDEMIA EN MÉXICO

En un reciente estudio de BBVA Researc sobre México, se señala que nos encontramos en un escenario de recesión o crisis económica diferente a otras que hemos experimentado en la historia reciente.  Esto es notorio simplemente al...

9 de octubre, 2020

En un reciente estudio de BBVA Researc sobre México, se señala que nos encontramos en un escenario de recesión o crisis económica diferente a otras que hemos experimentado en la historia reciente.  Esto es notorio simplemente al observar la intensidad y velocidad de su impacto sobre el mercado de trabajo, ya que en solo tres meses se han perdido más de 1 millón de empleos, una destrucción absoluta mes a mes que supera las crisis 1994 y 2008-09, cuando los máximos de empleos perdidos en variación mensual no superaron los 193 000 y 327 000 empleos respectivamente. 

Cabe señalar que hasta el momento, la pérdida de empleos de la crisis de 1994 sigue siendo mayor en relación al tamaño del mercado de trabajo; sin embargo, en las actuales circunstancias, hay que tomar en cuenta el grado de afectación de la paralización de la economía, la incertidumbre sobre la reapertura económica –que podría darse de manera generalizada hasta finales del tercer trimestre del año–, así como un escenario de reactivación lenta de la demanda, a pesar de la reapertura, además de la falta de estímulos suficientes o bien focalizados para reactivar la economía. Todo lo anterior nos hace prever que la afectación del mercado de trabajo en el mediano y largo plazo puede ser mucho mayor y su recuperación podría extenderse hasta inicios de 2024 o más en la medida que se profundice la caída. 

Una desaceleración de la pérdida de empleos no representa que se haya superado lo peor… Dados estos resultados, el saldo de la pérdida empleo formal de enero a lo que va del año es de 838 000, que borran prácticamente la creación de empleos en los últimos 2.5 años, ubicándonos 29 meses atrás en niveles que se tuvieron a inicios de 2018. Cabe señalar que la pérdida neta mensual de empleo fue menor respecto al mes de abril, pero esto no necesariamente representa que la intensidad de la caída y la pérdida de empleos se empiece a frenar, ya que de manera progresiva las empresas se verán cada vez más afectadas por el cierre de la economía y por la dinámica de reactivación de la demanda de producción que consideramos será lenta. Esto se corrobora con los resultados del Índice de Consumo de BBVA Research que continúa mostrando tasas negativas durante junio (para más ver). Por todo lo anterior se prevé que en los siguientes meses continuarán presentándose variaciones mensuales negativas del nivel de empleo y un ajuste importante durante el mes de diciembre. 

El sector de la construcción hila 16 meses consecutivos de contracción. En mayo se acentuó aún más la caída del sector de la construcción que ha sido el más afectado desde el año pasado, presentando una tasa negativa de (-)17.3%, nivel 2.3 pp más bajo respecto al mes anterior; con esta caída el sector acumula 16 meses consecutivos de tasas interanuales negativas, 267 mil empleos menos respecto a enero de 2019. Adicional a lo anterior, los sectores que tuvieron caídas superiores a la media nacional fueron el de servicios -que integran al turismo, con una reducción interanual de (-)6.7%, las industrias extractivas (-)6.2% y la manufactura o industria de la transformación con (-)4.4%. Dada la apertura parcial de la economía, como es el caso de la construcción y del turismo en mayo, es previsible una mejora relativa del empleo en estos sectores, aunque los efectos serán graduales ya que la reactivación de la oferta y demanda no ha sido homogénea. 

Pese al contexto adverso, en mayo, el salario real continuó creciendo, manteniendo los niveles de la masa salarial en terreno positivo ¿qué explica este crecimiento? De acuerdo a lo reportado por el IMSS, el salario nominal promedio tuvo un crecimiento interanual de 8.1% y de 1.1% en su comparación mensual. Por otro lado, la inflación en estos mismos términos tuvo crecimientos de 2.8% AaA y de 0.4% MaM. Por ello, el crecimiento del salario real se explica en parte por el buen desempeño de la inflación, pero no es suficiente para explicar el crecimiento de 5.1% AAA del salario real en mayo. Entonces cabe preguntarse: ¿qué está sucediendo con las estructuras salariales dada la coyuntura del cierre de la economía? La pérdida de empleos formales ha sido de trabajadores con menores ingresos, los programas de apoyo al empleo no han logrado evitar la afectación a los trabajadores más vulnerables… 

La pérdida de empleos también ha tenido un efecto en las distribuciones salariales diferenciado. Esto se puede ver por tamaño de empresa y por el número de trabajadores por rango de salario. Al comparar mayo respecto al mes de febrero –mes previo al inicio de los efectos de la pandemia del COVID-19–, lo primero que podemos señalar es que el peso en la generación de empleo prácticamente no sufrió modificaciones.  En números redondos cinco de cada 10 empleos formales son generados por las empresas grandes, dos en empresas medianas y tres en micropequeñas empresas. 




Sin embargo, las distribuciones salariales por tamaño de empresas muestran diferencias. En el caso de las micropequeñas, 14% del total de empleo perdido se presentó en estas empresas. A pesar de ello no hubo cambios sustanciales en la distribución de empleo por rangos de salarios mínimos (SM). Esto implica que adicional a la pérdida de empleo de baja remuneración también se presentaron disminuciones salariales generalizadas dominando este segundo efecto sobre la reducción de empleo. En el caso de las empresas medianas se presentaron ligeros cambios en las distribuciones salariales, reduciéndose la participación de los salarios extremos, por lo que se presentó un efecto combinado de destrucción de empleos de hasta 2 SM y una reducción en salarios de trabajadores de más de 5 SM. Por último, en las empresas grandes el efecto que ha dominado es la destrucción de empleos de ingresos de hasta 2 SM, lo que generó un cambio en la distribución de trabajadores por nivel de ingresos, es decir, el peso relativo del empleo de hasta 2 SM se redujo en (-) 3.6 pp, y por el contrario el de trabajadores con ingreso de 3 a 5 SM se incrementó en 2.7 pp y en 0.8 pp el de trabajadores de más de 5 SM. 

Es importante aclarar que dichos incrementos salariales no implican un crecimiento de empleos de salarios más altos, solo es un cambio relativo derivado de la pérdida de empleo de los trabajadores con salario de hasta 2 SM. La pérdida de empleos formales trae riesgos de generación de empleos peor remunerados, por lo que es prioritario impedir un mayor deterioro De manera comparada vemos que existe un patrón de la pérdida de empleos por nivel salarial similar al crisis de 2008-09, es decir, el ajuste o pérdida inicial de empleo vino de los trabajadores de hasta 2 SM con las variaciones mensuales acumuladas negativas más fuertes; sin embargo, pasados los primeros tres meses de la crisis económica la variación mensual acumulada de empleos de 2 a 3 SM fue mucho más profunda, incluso, llegando a duplicarse en algunos meses, y en tercer lugar una destrucción más lenta y recuperación prolongada de empleos de más de 5 SM. La lección de la crisis de 2008-09 es que los empleos de 2 a 3 SM tardaron hasta 42 meses en recuperarse, los de más de 5 SM 22 meses; por el contrario, los que más rápido se recuperaron fueron los de hasta 2 SM (12 meses), es decir, la recuperación del empleo fue con niveles más bajos de remuneración. 

Actualmente la mayor pérdida de empleo también ha sido sobre los trabajadores con menor ingreso, pero es previsible que en una segunda etapa la destrucción de empleos alcance a los trabajadores con mayores niveles de remuneración. Una vez superado el cierre de la economía, se prevé que el empleo de hasta 2 SM pueda recuperarse al disiparse gradualmente las disrupciones de oferta en la economía; no obstante, en la medida que se profundicen los efectos de la mayor debilidad de la demanda, también es previsible que se destruyan empleos mejor remunerados y se incremente la pobreza laboral. Por el 23 junio 2020, se contabilizaron 600 mil empresas paralizadas y sin ingresos, con alta incertidumbre de poder retornar El cierre de empresas visto a partir del número de patrones dados de baja del IMSS y de los empleadores que transitaron al desempleo reportados en la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), reflejan una pérdida importante de empresas. Si bien la información de la ETOE por la naturaleza de la encuesta debe tomarse con precaución, los resultados presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía nos pueden dar una idea de la magnitud del impacto que está teniendo el COVID-19 en la estructura productiva del país.

Lo que podemos confirmar es que el cierre de empresas formales actual prácticamente es equivalente al de la crisis de 2008-09, a diferencia que en esta ocasión se alcanzó un nivel similar en tan solo dos meses, es decir, el impacto ha sido mucho más brusco en el cierre de empresas. Por tamaño de empresa, la mayor incidencia de cierre de empresas formales han sido las micro y pequeñas, que representan 65% del total, seguidas por las empresas medianas y grandes. Respecto a la ETOE, el dato de empleadores formales que pasaron a la desocupación se asemeja al dato del IMSS, es decir, la magnitud del cierre de empresas se corrobora de manera indirecta. Esto da paso a prever que el impacto del COVID-19 ha afectado alrededor de 12 mil empresas informales, por lo que en conjunto un total de 19 a 20 mil empresas han cerrado por la paralización de la economía. Es importante señalar que a pesar de que en volumen el mayor número de empresas que han cerrado son micropequeñas, la tasa de mortalidad o cierre es mayor para las medianas y grandes. 

De manera comparada, las empresas medianas tuvieron una tasa de cierre de 2.3 durante la crisis de 2008-09 respecto a la tasa de 5.9 actual y en el caso de las empresas grandes la tasa de cierre sube a 6.1, respecto la tasa de 2008-09 que fue de 3.4. Cabe señalar que de acuerdo a lo establecido por el INEGI y dadas las características de la encuesta los resultados, no son estrictamente comparables con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), por lo que se deben tomar en cuenta las precisiones señaladas en los documentos metodológicos. (https://www.inegi.org.mx/investigacion/etoe/). También, para determinar las transiciones al desempleo de los empleados, se tomó como base de referencia la condición de actividad de la ETOE y el antecedente laboral de la ENOE del primer trimestre de 2020, aplicando los factores de expansión calibrados en la ETOE. 

Los riesgos sobre el mercado de trabajo siguen latentes y no han tocado fondo. De acuerdo con la ETOE, alrededor de 600 mil empleadores se quedaron en suspensión temporal y sin recibir ingresos, los cuales tienen alta incertidumbre de poder reactivar sus actividades. Dado este volumen de empresas paradas por inactividad es muy probable que el cierre de empresas se incremente y sus empleados engrosen el empleo informal, desempleo y los niveles de pobreza laboral. La ETOE señala que 300 mil empresas formales se encuentran en suspensión temporal sin recibir ingresos, un número equivalente al 30% del total de empleadores del sector formal del IMSS. Es necesario garantizar que logren retornar y evitar su cierre, recalcando que la mejor política social es el fomento al empleo formal. 

Consultoría de Crisis

La reestructuración de empresas en crisis es necesaria cuando una compañía necesita mejorar su eficiencia y rentabilidad. Se requiere de expertos en gestión empresarial.  La estrategia de reestructuración de las empresas implica un desmantelamiento y reconstrucción de áreas dentro de la organización que necesitan especial atención de los directivos.

Los servicios de asesoramiento en gestión de crisis están preparados para responder a los retos operacionales y estratégicos críticos de cada cliente, como exige el entorno actual. Nuestros profesionales se centran en las áreas de riesgo claves: la información contable y financiera, las operaciones, el área financiera y de tesorería, los aspectos regulatorios y el control interno, para ayudar, de forma consistente, a su organización a gestionar dichos riesgos.

El   Modelo conceptual para utilizar (MUVASA, 2020)  utilizamos para identificar empresas con problemas es:

Indicadores Impacto
Alto Medio Bajo
1. En proceso de liquidación
2. En proceso de reorganización
3. Imposibilidad de pagar los intereses
4. Cualificación por gestión continuada en años anteriores
5. En liquidación
6. Fondos propios negativos
7. Cash flow negativo
8. Fondo de maniobra negativo
9. Tres años de pérdidas continuadas
10. Dos años de pérdidas
11. Pérdidas corrientes
12. Ingresos negativos de operaciones

Se muestran los Indicadores financieros y de explotación que permiten identificar empresas con problemas de gestión continuada.

En general, la reestructuración se produce cuando las compañías se tienen que enfrentar a los  siguientes problemas:

  • Caída de mercado por encima del 20% con estructura de costes poco flexible.
  • Presión sobre el Capital Circulante.
  • Inesperado descenso de la rentabilidad.
  • Gastos de funcionamiento insostenibles.
  • Gestionar un plan de cambio o mejora al mismo tiempo que afronta el día a día del negocio.
  • Necesidad de desarrollar un plan de desinversión y desapalancamiento.

Refinanciaciones

Cuando las compañías presentan dificultades para atender los pagos de la deuda  es probable que necesite llevar a cabo un proceso de refinanciación de su deuda. Las refinanciaciones de deuda son procesos complejos que requieren la involucración de profesionales cualificados con conocimientos y experiencia acreditada en este ámbito. Llegados a esta situación, se tienen que evaluar aspectos financieros, estratégicos y operativos del negocio, sin olvidar las cuestiones e implicaciones legales y fiscales que se deben tener en cuenta en este tipo de procesos.

Una situación de refinanciación abarca:

  • Tensiones de Tesorería o problemas de liquidez inmediata.
  • Deterioro de los ratings o calificaciones de crédito.
  • Exceso de endeudamiento en relación a la capacidad de generación de caja sostenible.

 

En general, la refinanciación se produce cuando las compañías se tienen que enfrentar a los  siguientes problemas:

  • Altos costes de estructura.
  • Fuertes inversiones, proyectos significativos.
  • Ineficiencias operacionales.
  • Empeoramiento del Capital Circulante.
  • Estructura fiscalmente ineficiente.
  • Fuerte competencia.
  • Cambios en la demanda del mercado.
  • Movimientos adversos en costes externos.

CONCLUSIONES:

El 28% según datos de Improven, las empresas salieron más fuertes que antes de la crisis. En esta ocasión, las empresas deberán superar la crisis y adaptarse al nuevo modelo económico del postindustrialismo de Peter Drucker. Por tanto, ahora el trabajo será doble: descubrir y corregir las causas estructurales de la crisis y adaptarse a un nuevo en parte modelo económico definido como el postcapitalismo donde el capital jugará un papel determinante en la competitividad de las empresas.

Dar ese salto depende en buena medida de la actitud de los directivos de las empresas. México tiene una amplia legión de crisis financieras y empresariales, por lo que ya estamos acostumbrados en nuestro ADN a trabajar en situaciones de crisis. Una asesoría les daría un empujón hacia adelante.

Una reforma de concurso mercantil al alcance de las mipymes de los estados ayudaría mucho a que la recuperación de la economía fuera muy superior y menos costosa en Latinoamérica.

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