Pare de sufrir Vol. II: Poniéndole buena cara al desempleo

Seamos realistas, lo que cada quien considera que son las “mejores cosas en la vida” cuestan.

7 de diciembre, 2015

Seamos realistas, lo que cada quien considera que son las “mejores cosas en la vida” cuestan. Para muchas personas estas fechas son difíciles; hay muchos gastos no contemplados y si a eso le sumamos la posibilidad de un recorte de personal en las empresas pues mucho peor. Ya sé que ya voy a empezar otra vez con el tema del desempleo, pero ténganme paciencia.

La razón por la que sigo tocando este tema es porque he pasado más tiempo desempleada que con trabajo y, si soy honesta conmigo, hay veces que todavía no me siento como lo que soy, una damita trabajadora. No es porque me aferre a mi modus operandi de persona sin oficio ni beneficio, sino porque me gusta tanto lo que hago que no se siente como trabajo.

Para que no sean ese familiar al que todo el mundo le voltea los ojos en la cena Navideña por siempre tener la estadística fatalista a la mano quiero compartirles que, según la OCDE, la tasa de desempleo en México bajó de 4.5% en mayo a 4.4% en julio de este año manteniéndose estable, convirtiéndonos en el  cuarto lugar de los países con desempleo más bajo. ¿Ya ven? Les dije que había mucha cosa buena todavía. Igual no podemos ignorar el hecho que, mientras el desempleo ha bajado, la informalidad ha aumentado lo que hace que nuestra situación se vuelva todavía más impredecible.

Como Economía es de lo que menos sé  en esta vida no voy a seguir por ese rumbo, prefiero continuar con mi bonita iniciativa para obligarlos a parar de sufrir, sí, dije “obligarlos”, estoy harta de tanta queja. A continuación van a encontrar una lista de algunas cosas que se me ocurrieron que pueden hacer en caso de que se vean “entre empleos”.

1.- Avanzar. Así como una mala calificación no nos define tampoco un despido.

Como cualquier tipo de relación, tal vez se necesite un tiempo de duelo, aceptar que nuestro ego recibió un golpe, y ya. ¿Para qué seguirle dando vueltas a lo que pudieron haber hecho mal? A lo que sigue.  




2.- Desen-red-arse. “¿Qué puedo hacer con todo este tiempo libre? Ah, ya sé. ¡Ver fotos de fulanito/a con su nuevo/a dieta/coche/[email protected]/bebé/anillo/bolsa/zapatos/Chihuahua posando abajo/arriba de/enfrente/con la Torre Eiffel/Estatua de la Libertad/la Reina/un yate/el penacho de Moctezuma y odiarme silenciosamente…”

3.- Ayudarse. Hay cosas pequeñitas que podemos hacer para sentirnos bien. Como dije, después de la cartera obviamente, el más afectado es el ego y no hay mejores personas que familia y amigos para ayudarnos en ese departamento y animarnos. Tal vez no vaya a faltar el comentario imprudente pero esperemos que las intenciones sean buenas. Y si eso falla siempre estará la piratería. ¿Los estrenos en cuánto están ahora? ¿Treinta pesos o menos? ¡Calidá de devedé, damita/caballero!

4.- Reencontrarse. Esta es la oportunidad perfecta para replantearse toda su existencia. Suena doloroso pero puede ser algo bueno. ¿Me gustaba mi trabajo? ¿Era bueno/a en lo que hacía?

5.- Ser realista. Aunque yo tuve suerte, después de algunos fregadazos, personalmente no soy de la idea que “tu trabajo te tiene que hacer feliz” porque para mí ya es suficiente si paga las cuentas. Claro que pensar así hace que uno se la pase realmente mal. Vivir en un estado de amargura perpetua es desgastante pero, por otro lado, enamorarse del trabajo lo veo canijo. Todos van a tener algo que se nos haga difícil aguantar, desde esa rendija en el baño por la que inevitablemente hacemos contacto visual mientras nos bajamos los calzones hasta un jefe del demonio. Debe de haber un punto medio, eso sí lo creería posible.

6.- Reorganizarse. Una vez descubierto el camino que se quiere seguir lo demás es lo más fácil. Vuelvan a armar su currículum enfocado a lo que quieren y, por el amor de Mick Jagger, chequen la ortografía.

7.- Échense ganitas. Piensen en ustedes como su mejor inversión. Pónganse lo que usarían para una entrevista de trabajo y piensen ¿me contrataría?

8.- Socialicen. También conocido como networking. Ahora todo se trata de cómo te ves y a quién conces. 

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Seamos realistas, lo que cada quien considera que son las “mejores cosas en la vida” cuestan.

enero 1, 1970

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