La cena navideña. No sea el familiar imprudente, damitacaballero

Las tiendas, los empujones, los descuentos, ¡qué bonitas son estas fechas!

28 de diciembre, 2015

Las tiendas, los empujones, los descuentos, ¡qué bonitas son estas fechas! Suena a sarcasmo, pero de verdad me gusta esta temporada, claro, siempre y cuando no esté en síndrome premenstrual porque entonces ya valió. La parte principal de la Navidad, que debería ser la religiosa, es la que siempre se me olvida, o sea que no sé si felicitarlos o no; mejor déjenme ser yo quien les imponga mi propia religión, esa de comer, beber y comprar.

Bueno, para no tocar el tema de religión les voy a hablar de algo igual de frustrante; las imprudencias que escuchamos en estas fechas y cómo responder a ellas. Créanme, yo sé. Primero respiren profundo, pongan su mejor sonrisa de “no es el momento de mentarte la madre” y digan lo siguiente:

¿Por qué/Todavía no tienes novio? “Estoy considerando el egocentrismo como orientación sexual.” Esta pregunta es una maravilla porque, cuando uno se les presenta en las mismas condiciones de soltería cada año, a veces es seguida por “no eres gay… ¿verdad?” Qué fastidio. Que empiece la volteadera de ojos.

¿Por qué no te has casado? “¿Por qué no te quieres casar?” es otra versión de este famoso cliché, la pregunta que tortura a las/los Bridget Jones del mundo, la madre de todas las preguntas imprudentes. Cae más gordo cuando la gente espera que pasen de la soltería total al matrimonio. El problema es que, si uno lee entre líneas, el subtexto es “ya estás grande y ni esposo, ni hijos”. “No quiero cargar peso muerto” es lo que yo dije hace unos días. Para acabarla de fregar, ¡los que siempre preguntan son a los que peor les ha ido! Si es el caso, un “¿consideras que te ha ido tan bien como para recomendarlo?” es suficiente. Pero sonrían, es Navidad.

¿Para cuándo la boda? “¿La de nosotros dos o la de nosotros con alguien más? Porque en cualquiera de los casos es muy pronto para decir.” Esta es cuando ya consiguieron el novio, ya lo presentaron en sociedad y la relación es lo suficientemente seria como para llevarlo a su casa para Navidad pero no tanto como para considerar casarse.

¿Para cuándo los hijos? La gente jode con esta pregunta como si los hijos se mantuvieran solos. Es delicada porque la respuesta va desde no querer hasta no poder y todo lo que hay en medio; casi siempre hay una historia complicada detrás de eso. Es una belleza de pregunta porque no sólo es imprudente, es invasiva, es grosera, es de mal gusto y tienen la oportunidad de hacer sentir como una mierda a la persona que la hizo. Respondan con su verdad, dependiendo de sus circunstancias. Por ejemplo, “no hemos podido, pero gracias por mencionarlo”. Las “gracias” siempre le da el bonito toque agresivo-pasivo.




“¿Sigues sin trabajo?” “Sí, si sabes de alguien que busque — avísame.” Sí, la pregunta sigue siendo inoportuna e incómoda pero no hay mejor momento de “networkear” que en estas cosas. Digo, ya están ahí escuchando necedades, mejor sacarle todo el provecho posible.

“Te veo repuestito/a, ¿has subido de peso?” “¡Qué curioso! Estaba pensando lo mismo de ti.” Dicho de otra manera, “tú no vendes piñas”.  Puede que sólo se trate de una retención de líquidos pero la gente va a comentar como si no tuvieran cola que les pisen.

¿Y… a qué te dedicas? Esta es para toda mi gente que escogimos una carrera artística y que, número uno, la gente no entiende muy bien cuando explicas qué es y, número dos, es como si uno le diera la razón a lo que están pensando si resulta que nos dedicamos a otra cosa. Y la verdad es que para esto no tengo respuesta, si se les ocurre algo tuitéenme.

Estos son sólo unas cuantas cosas, claro que la lista sigue y sigue dependiendo de qué tan canijos sean sus familiares. Yo, por lo pronto, les deseo mucha comida, bebida y regalos. Les pido que se relajen, que no sean ese familiar imprudente y que, a final de cuentas, las cosas hay que tomarlas de quien vienen, ¿qué no?

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enero 1, 1970

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