H.P Lovecraft: 130 años del nacimiento del príncipe macabro

Autor de una mitología poblada por extraterrestres primigenios, dimensiones ignotas, viajes en el tiempo y monstruosidades psicológicas, H.P. Lovecraft es considerado el padre del horror cósmico, un subgénero del terror que rompió con muchos paradigmas. Howard Phillips...

20 de agosto, 2020 H.P Loveccraft

Autor de una mitología poblada por extraterrestres primigenios, dimensiones ignotas, viajes en el tiempo y monstruosidades psicológicas, H.P. Lovecraft es considerado el padre del horror cósmico, un subgénero del terror que rompió con muchos paradigmas.

Howard Phillips Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890 en Provience, Rhode Island, en el seno de una familia tradicional de Nueva Inglaterra; sus ancesos, de acuerdo con el portal Mistery Planet, habían llegado al Nuevo Continente en el periodo colonial.

Debido a la crianza tan peculiar que recibió de sus padres, la escolaridad y habilidades sociales de Lovecraft se resintieron. T.S Joshi, su mejor biógrafo, ha sugerido que el hecho pudo deberse a que las dificultades de Lovecraft con las matemáticas le imposibilitaron seguir estudios de astronomía, lo que él fervientemente deseaba. En vez de eso pasó los cinco años siguientes en un estado de semi reclusión junto a su madre, mayormente escribiendo poesía.

El título de mayor originalidad de la obra de Lovecraft reside, sin embargo, en la creación de una compleja y personal mitología monstruosa en el centro de la cual están los old ones, divinidades horribles expulsadas de la Tierra en los tiempos prehistóricos y en lucha para tomar posesión de ella. Estos seres monstruosos y malolientes aparecen primero de forma esporádica y luego cada vez más orgánicamente en cuentos como Las ratas en las paredes (1924), Los mitos de Cthulhu (1926) y El horror de Dunwich (1927), y en novelas como El caso de Charles Dexter Ward (1927).

Tal mitología tomó forma gradualmente; se enriqueció con divinidades menores con esferas de influencia distintas y se sostuvo con el recurso a los libros ficticios malditos, como el Necromicón. Partiendo de sugestiones góticas, a través de pesadillas cada vez más angustiosas, el terror en Lovecraft se convierte en cósmico, cifra extrema de su pesimismo filosófico.

La evolución literaria de Lovecraft experimentó tres fases. Una primera etapa gótica, que fue desde 1905 a 1920; la segunda, una etapa onírica que abarcó desde 1920 a 1927, y una etapa final que tuvo como base la filosofía cosmicista (desde 1927 a 1937), en la que el cosmos es visto como un todo inmenso y hostil. Su obra es un reflejo de su vida, que fue de todo menos fácil: vivió aislado, concentrado en sus particulares mundos literarios, casi extravagantes, y entregado a la creación y disfrute de mundos paralelos.

H.P. Lovecraft murió en 1937 a los 46 años, de un cáncer intestinal en el hospital Jane Brown Memorial, de Providence, el 15 de marzo de 1937, en el anonimato y en la pobreza más absoluta. Este escritor revolucionario fue enterrado tres días después en el panteón propiedad de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point, donde descansa desde entonces.

En la época de su muerte, su nombre era completamente desconocido; no obstante, a su alrededor surgió un grupo de escritores que bajo la denominación común de Círculo de Lovecraft intentarían mantener vivo el legado de su maestro, el cual tendría un impacto colosal en la cultura popular del siglo XX y cuya influencia llega hasta nuestros días.

Comentarios


object(WP_Query)#16262 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(27761) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "05-09-2022" ["before"]=> string(10) "03-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(27761) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "05-09-2022" ["before"]=> string(10) "03-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#16266 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#16264 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#16265 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "05-09-2022" ["before"]=> string(10) "03-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-09-05 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-10-03 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (27761) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#16263 (24) { ["ID"]=> int(83872) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-30 11:22:26" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-30 16:22:26" ["post_content"]=> string(4557) "Querida Tora: Fíjate que al chavo ese que trabaja en televisión le cayó un papel de regular tamaño, en el que tiene que interpretar a un individuo de clase bastante baja, zafio, grosero, mujeriego y abusador. No le puso peros al papel, pero su madre le dijo que él no es una persona así, y que le costaría mucho trabajo encarnarlo. Tras mucho discutir, llegaron a la conclusión de que tenía que encontrar una persona así y observarla atentamente, para impregnarse bien de su forma de actuar, de decir y hasta de mover las manos. Ese fue el verdadero problema. Pero un día que el muchacho salió al patio y vio cómo trataba el portero a uno de sus guaruras (el más feíto), se dijo “Este es el tipo que necesito”. Pero no podía estarse todo el tiempo en el patio vigilándolo, porque sólo sale a ratitos, y seguramente le molestaría que lo observara; y menos podía decirle por qué lo hacía. Afortunadamente, por la ventana de su recámara se ve la vivienda del portero (Y el chavo es uno de los pocos que verdaderamente sabe cómo se las gasta el portero en materia de muebles y de ropa), y decidió sentarse ante ella, en la oscuridad, para observarlo. Y puso manos a la obra. Perdió mucho tiempo, porque el portero se levanta tardísimo. Pero pudo ver cómo obliga a sus guaruras a sacar y planchar su ropa; y a vestirlo mientras él se toma unas “copiosas” (corrupción de la palabra “copa”, entendida como cantidad de líquido alcohólico que se sirve en una copa; entiendes, ¿verdad?). También pudo ver lo que desayuna, cosa que le indignó, sabiendo lo poco que él y su madre y muchos otros vecinos desayunan a veces. También lo pudo observar regañando a los guaruras y a las personas que le hacen la limpieza o le cocinan, y varias veces tuvo ganas de ir a pedirle cuentas por su despótica actitud para con sus sirvientes; pero la madre le aconsejó que no lo hiciera, por temor a que le ocurriera algo. Sólo interrumpió su vigilancia la noche que llegó la Flor a visitarlo a medianoche, y se encerró con él en la recámara. (no me lo vas a creer, pero en esa ocasión ni siquiera cerraron la ventana, y se vio todo). El chavo se dio cuenta de que en la vivienda de arriba y en la azotea había varias personas mirando hacia su ventana; pero él no quiso hacerlo, porque le pareció muy impropio. Luego se enteró de que hasta le habían tomado fotografías, y que ya estaban circulando en las redes sociales (y no era la primera vez). Total, que tuvo mucho material del cual echar mano. Y se puso a estudiar, a seleccionar los mejores movimientos, las formas más despectivas de hablar, de estudiar hasta los puntapiés que daba a sus guaruras cuando lo incomodaban. Y llegó el día de la grabación. Yo lo acompañé porque me cae bien, y él y su mamá me aprecian. Así que me metió al foro “para que le diera buena suerte”. Y cuando lo llamaron a hacer su escena, echó mano de todos los recursos que había reunido, seguro de que lo estaba haciendo muy bien. ¿Pero qué crees? El director le dijo que estaba exagerando, que la gente ya no se comportaba así, porque sus subordinados lo denunciarían ante la autoridad correspondiente; que ya no existían hombres como aquellos, que habían sido verdaderamente nefastos, pero que ya se había adelantado un poco en el comportamiento humano; y que presentar “eso” en televisión era ir derecho al fracaso. Y de nada valió que el chavo le explicara de dónde había sacado su material, porque el director no lo quiso aceptar y le quitó el papel. Total, que si al salir de la vecindad íbamos con el ánimo muy alto, regresamos arrastrándonos (moralmente, se entiende). Y la mamá del chavo tuvo que pasar mucho tiempo consolándolo por su “fracaso”. Lo pongo entre comillas, porque él no fracasó; él hizo las cosas como las vio en la realidad. Pero muchos creen que esa realidad ya no existe. ¿Te imaginas? Yo me acosté en el alféizar de la ventana para que desde la cama, donde cayó derrumbado, no pudiera el chavo ver lo que pasaba en la portería. Porque eso, ni él mismo lo hubiera creído. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 284" ["post_excerpt"]=> string(173) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-284" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-30 11:22:26" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-30 16:22:26" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83872" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#16226 (24) { ["ID"]=> int(83156) ["post_author"]=> string(3) "123" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-09 14:06:09" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-09 19:06:09" ["post_content"]=> string(6692) "¿Cuánto tiempo nos resta? Nos desplazamos al descubierto, sin tener conocimiento de lo que nos aguarda más adelante, el ejército está cerca, muy cerca de nosotros y los campesinos se convierten rápidamente en informantes y delatores. Ni uno solo se ha sumado a nosotros. Luchamos por ellos, morimos por ellos y, aun así, nos traicionan a la primera oportunidad, reflexionaba el comandante, mientras intentaba llenar de aire, con grandes bocanadas, sus maltrechos pulmones. Tosió un poco, hizo un ademán con la mano a sus hombres indicándoles que el receso había terminado y juntos, reanudaron la marcha cuesta abajo. Oscurecía. Varios días llevaban ya siguiendo aquella ruta. La altura del terreno donde se encontraban ahora debía rondar los dos mil metros sobre el nivel del mar, adelgazando el aire y otorgando peso adicional a los fatigados cuerpos que, tras meses de incesantes vómitos y diarreas, trabajosamente luchaban por seguir descendiendo. Durante los últimos meses el clima y la vegetación habían variado enormemente, dificultando el trayecto; el paraje yermo y polvoriento donde habían asentado su campamento base, de a poco se había transformado en una jungla espesa, húmeda y de rocosos acantilados, cada vez más escarpados e inhóspitos. Únicamente algunos ínfimos asentamientos humanos con sus respectivos animales domésticos habían logrado sobrevivir ahí. Aquella, pues, era la realidad de Latinoamérica. Sólo pobreza. Gente jodida, jodida y solitaria, viviendo en medio de la nada. Carajo, pensaba el comandante Ramón, ¿cómo es posible que el gobierno, los gobiernos puedan permitir algo así, una existencia infrahumana y miserable, sin ningún propósito, sin ninguna aspiración? Justo algunas horas antes, él y los dieciséis hombres que componían aquella primera columna del llamado Ejército de Liberación Nacional se habían topado, accidentalmente, con una anciana desdentada que conservaba, a su avanzada edad, el buen talante y cuyo tiempo se dividía entre pastorear a sus cabras y cuidar a sus dos hijas, una enana y otra que yacía postrada en el interior de la pequeña choza construida con paja y adobe a la que las tres denominaban hogar. Habían intercambiado algunas escuetas palabras acerca de la distancia con respecto a las poblaciones más cercanas y después, poco antes de ponerse en marcha nuevamente, le habían dado cincuenta pesos, mucho considerando la cantidad que les restaba, no sin antes hacerle prometer que no hablaría con ninguno de los soldados que rondaban la zona. Una anciana y dos hijas enfermas. Algunos campesinos y sus familias. Una casa solitaria aquí, un caserío allá. Todos, en medio de aquel territorio agreste y perdido. En medio de la nada. Peor aún, dado los recientes acontecimientos, resultaba poco probable que fuera a cumplir con la palabra empeñada. El recuerdo de la segunda columna, cuya posición debió de haber sido informada al ejército por alguno de los campesinos locales, disparó de pronto imágenes dentro de la cabeza de Ramón; comenzaron a aparecer frente a sus ojos, claramente, los rostros de sus compañeros caídos. Muertos, todos muertos. Jóvenes. Buenos compañeros. Valientes y leales. Emboscados, sin oportunidad alguna de defenderse, asesinados como animales por unos soldados de mierda, sin ningún rastro de honor. Lo tenían todo y ahora ni siquiera podía saber él, con certeza, qué suerte correrían sus cuerpos. Julio y Manuel también habían muerto, ellos apenas dos semanas atrás. ¿Qué hay de aquellos que los amaban, de sus amigos, de sus compañeros, de su familia? ¿Qué será de la mía, si corro con la misma suerte? A mis hijos les costará trabajo recordarme, sobre todo a los más pequeños, pero mi mujer se encargará de criarlos como hombres y mujeres de bien, preocupados por su patria y por su gente. Aún y cuando no lo había expresado hasta ese momento, y jamás lo haría, era consciente de que el exterminio de aquella segunda columna marcaba el precipitado fin de la odisea. Durante algunos meses, el balance de fuerzas había presentado un saldo positivo; habían logrado abastecerse de cuantioso parque y provocado numerosas bajas enemigas. Pero la caída de la segunda columna era un golpe difícil de ignorar. Salir de allí con vida era, ahora, el único propósito, el único objetivo. La luz de la luna resultaba apenas perceptible dada la cantidad de nubes que pululaban el cielo aquella noche de octubre, de modo que el grupo avanzaba lentamente, entre penumbras. Continuaron la penosa marcha en silencio, bordeando un pequeño arroyo y atravesaron unos cuantos sembradíos de papas, dejando un notorio rastro entre la hierba.  Cada paso representaba un auténtico desafío y cerca de las 2 a.m. Ramón decidió que había sido suficiente. A pesar de la inconveniencia estratégica que representaba el instalarse entre aquellos peñascos, era inútil seguir avanzando. Los combatientes, no sin esfuerzo, lograron acomodarse en la boscosa hondonada y trataban de dormir un poco, debilitados por la fatiga, las infecciones, el hambre, la falta de vitaminas y la permanente tensión. Su comandante, recostado contra un árbol y respirando con sumo esfuerzo, aprovechaba el aparente sosiego para reponerse del arduo trayecto. Durante la madrugada, una compañía de flamantes rangers se apostó en los riscos que dominaban aquel desfiladero. Un campesino, como tantos otros que se habían encontrado a lo largo de aquella fatídica campaña, los había delatado. Tanto Ramón como los demás guerrilleros notaron, al despertar, el movimiento y la agitación que se producía en la parte alta de la hondonada; después de intercambiar algunas indicaciones, a través de señas y en silencio, tomaron en sus manos los fusiles semiautomáticos, desenfundaron las pistolas y comenzaron a avanzar, sigilosamente, a través de la profusa vegetación. Seis de los combatientes, formados en grupos de a dos, abrían el paso. Nacía el alba.  " ["post_title"]=> string(16) "Adiós muchachos" ["post_excerpt"]=> string(202) "“Irse a cruzar el desierto / lo mesmo que un forajido, / dejando aquí en el olvido, / como dejamos nosotros, / su mujer en brazos de otro / y sus hijitos perdidos”. -José Hernández (1834-1886). " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(15) "adios-muchachos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-09 14:08:15" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-09 19:08:15" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83156" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#16263 (24) { ["ID"]=> int(83872) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-30 11:22:26" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-30 16:22:26" ["post_content"]=> string(4557) "Querida Tora: Fíjate que al chavo ese que trabaja en televisión le cayó un papel de regular tamaño, en el que tiene que interpretar a un individuo de clase bastante baja, zafio, grosero, mujeriego y abusador. No le puso peros al papel, pero su madre le dijo que él no es una persona así, y que le costaría mucho trabajo encarnarlo. Tras mucho discutir, llegaron a la conclusión de que tenía que encontrar una persona así y observarla atentamente, para impregnarse bien de su forma de actuar, de decir y hasta de mover las manos. Ese fue el verdadero problema. Pero un día que el muchacho salió al patio y vio cómo trataba el portero a uno de sus guaruras (el más feíto), se dijo “Este es el tipo que necesito”. Pero no podía estarse todo el tiempo en el patio vigilándolo, porque sólo sale a ratitos, y seguramente le molestaría que lo observara; y menos podía decirle por qué lo hacía. Afortunadamente, por la ventana de su recámara se ve la vivienda del portero (Y el chavo es uno de los pocos que verdaderamente sabe cómo se las gasta el portero en materia de muebles y de ropa), y decidió sentarse ante ella, en la oscuridad, para observarlo. Y puso manos a la obra. Perdió mucho tiempo, porque el portero se levanta tardísimo. Pero pudo ver cómo obliga a sus guaruras a sacar y planchar su ropa; y a vestirlo mientras él se toma unas “copiosas” (corrupción de la palabra “copa”, entendida como cantidad de líquido alcohólico que se sirve en una copa; entiendes, ¿verdad?). También pudo ver lo que desayuna, cosa que le indignó, sabiendo lo poco que él y su madre y muchos otros vecinos desayunan a veces. También lo pudo observar regañando a los guaruras y a las personas que le hacen la limpieza o le cocinan, y varias veces tuvo ganas de ir a pedirle cuentas por su despótica actitud para con sus sirvientes; pero la madre le aconsejó que no lo hiciera, por temor a que le ocurriera algo. Sólo interrumpió su vigilancia la noche que llegó la Flor a visitarlo a medianoche, y se encerró con él en la recámara. (no me lo vas a creer, pero en esa ocasión ni siquiera cerraron la ventana, y se vio todo). El chavo se dio cuenta de que en la vivienda de arriba y en la azotea había varias personas mirando hacia su ventana; pero él no quiso hacerlo, porque le pareció muy impropio. Luego se enteró de que hasta le habían tomado fotografías, y que ya estaban circulando en las redes sociales (y no era la primera vez). Total, que tuvo mucho material del cual echar mano. Y se puso a estudiar, a seleccionar los mejores movimientos, las formas más despectivas de hablar, de estudiar hasta los puntapiés que daba a sus guaruras cuando lo incomodaban. Y llegó el día de la grabación. Yo lo acompañé porque me cae bien, y él y su mamá me aprecian. Así que me metió al foro “para que le diera buena suerte”. Y cuando lo llamaron a hacer su escena, echó mano de todos los recursos que había reunido, seguro de que lo estaba haciendo muy bien. ¿Pero qué crees? El director le dijo que estaba exagerando, que la gente ya no se comportaba así, porque sus subordinados lo denunciarían ante la autoridad correspondiente; que ya no existían hombres como aquellos, que habían sido verdaderamente nefastos, pero que ya se había adelantado un poco en el comportamiento humano; y que presentar “eso” en televisión era ir derecho al fracaso. Y de nada valió que el chavo le explicara de dónde había sacado su material, porque el director no lo quiso aceptar y le quitó el papel. Total, que si al salir de la vecindad íbamos con el ánimo muy alto, regresamos arrastrándonos (moralmente, se entiende). Y la mamá del chavo tuvo que pasar mucho tiempo consolándolo por su “fracaso”. Lo pongo entre comillas, porque él no fracasó; él hizo las cosas como las vio en la realidad. Pero muchos creen que esa realidad ya no existe. ¿Te imaginas? Yo me acosté en el alféizar de la ventana para que desde la cama, donde cayó derrumbado, no pudiera el chavo ver lo que pasaba en la portería. Porque eso, ni él mismo lo hubiera creído. Te quiere Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 284" ["post_excerpt"]=> string(173) "Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-284" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-30 11:22:26" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-30 16:22:26" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83872" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(19) ["max_num_pages"]=> float(10) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "2b1673a8c77d001039526673ee1f6626" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
CARTAS A TORA 270

CARTAS A TORA 284

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe cartas a Tora,...

septiembre 30, 2022

Adiós muchachos

“Irse a cruzar el desierto / lo mesmo que un forajido, / dejando aquí en el olvido, / como dejamos nosotros, /...

septiembre 9, 2022




Más de categoría
CARTAS A TORA 270

CARTAS A TORA 284

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe...

septiembre 30, 2022

Ar Gorle, occidente de Bretaña

“Aunque uno sepa que hasta los remotos / confines de los piélagos ignotos / le seguirá el cortejo de...

septiembre 29, 2022

Un domingo común

Breve cuento de terror.

septiembre 29, 2022