El verdadero significado del entretenimiento

Esperando que haya pasado las fiestas navideñas muy bien al lado de los seres queridos, ahora que estamos cerca del 2016 me permito explicarle lo… Esperando que haya pasado las fiestas navideñas muy bien al lado de...

24 de diciembre, 2015

Esperando que haya pasado las fiestas navideñas muy bien al lado de los seres queridos, ahora que estamos cerca del 2016 me permito explicarle lo…

Esperando que haya pasado las fiestas navideñas muy bien al lado de los seres queridos, ahora que estamos cerca del 2016 me permito explicarle lo que para mí, es el real entretenimiento.

A pesar de que de unos años para acá vivimos una crisis de contenidos en la televisión abierta, siempre hay otras opciones que afortunadamente podemos disfrutar.

Pero antes de eso, quiero aclarar la diferencia entre enajenarse y entretenerse.

Muchas veces, desde la escuela, nos dijeron que tenemos que ser 100% racionales y analíticos. Y así crecimos. Pensando que todo lo que sea “banal” no tiene importancia. Muy bien, de acuerdo, pero vamos a contextualizar.

¿Se acuerda de que después de la escuela iba a jugar con sus amigos? ¿Se acuerda que así fueran canicas o sofisticados video juegos, el punto era olvidarse por un rato de la cotidianidad? Bien, eso es el entretenimiento. El hombre no puede vivir solamente del raciocinio y análisis excesivo.




El enajenamiento es lo malo. Como en todo, hay excesos, y quien vive viendo televisión, jugando en la computadora o actualmente metido todo el día en redes sociales, lamentablemente está consumiendo contenido chatarra que no siembra nada en la mente.

Vamos a otro ejemplo: mucho se critica a la “comida chatarra”. Sí, en efecto lo es. Si comemos pura comida chatarra, no nos vamos a nutrir y tendremos problemas de salud. Ah, pero… ¿a poco no es rica? No tiene nada de malo comerse unas papitas o unos tacos al pastor mientras nuestra dieta sea balanceada y completa.

Lo mismo pasa con el entretenimiento. Así sea leer chistes tontos en internet, ir al teatro o ver un programa de TV, estamos distrayendo a nuestra mente; lo cual es muy saludable.

Tristemente hay quien se aprovecha de esta necesidad natural de entretenimiento y lo hace de pésima calidad y lo trata de vender y sobre-vender.

Las televisoras en México, a recientes fechas, es lo que han hecho. Entretenimiento barato, del malo y que tiene la pretensión de que no pensemos o no cuestionemos. “Pan y Circo”… Pero hasta para eso hay calidades.

Lo anterior tiene mucho que ver con el gobierno federal que actualmente tenemos. Ante un presidente torpe e inculto, ante escándalos de corrupción o “conflictos de intereses”, obviamente usan a algunos medios de comunicación para distraer la atención de esas situaciones y ponen cosas más escandalosas con el afán de “aquí no pasa nada”. Afortunadamente no son todos, solo unos cuantos medios.

Mi invitación es a que usted SÍ esté al pendiente de lo que pasa, cuestione lo que se dice, proteste, se queje de las circunstancias a las que nos llevan nuestros políticos, la delincuencia y deterioro de la especie humana a nivel mundial; pero SIN PERDER esa actitud jovial o incluso infantil, de disfrutar del entretenimiento.

Una mente que todo lo razona, termina exhausta e incluso amargada.

Una mente que todo se “traga” y se enajena a la menor provocación, se vuelve idiota.

El punto es encontrar el equilibrio entre la razón y la capacidad de sentir. No perder la capacidad de asombro ante una buena película, un buen libro o una canción.

Lo mismo, hay comida dentro del entretenimiento de buena y mala calidad. Usted elija.

Tristemente, muchos maestros nos enseñan que leer es obligatorio y que si uno no lo hace, es inculto. Al obligarnos a leer, no nos están enseñando el placer que es obtener conocimiento o el disfrutar de una buena obra literaria.

En las escuelas nunca ha existido el impartir amor al conocimiento, sino que nos obligan y como buenos seres inmaduros (por ser pequeños) nos resistimos y hasta le agarramos fobia a eso que nos obligan a hacer.

¿Hace cuánto que no toma un libro que le llame la atención y se lo devora en uno o dos días? ¿Hace cuánto que no va al teatro argumentando que “está muy caro”? ¿Hace cuánto que no se mete a internet a buscar un tema que le agrade y quiera investigar más? No solo de Facebook vive el hombre…

Si nosotros conscientemente prendemos la TV o la radio para ver o escuchar un noticiario, sabemos a lo que nos estamos exponiendo: matanzas, accidentes, política, pleitos, guerras y todo lo que genera nota. Pero eso solo es parte de la realidad de cada individuo y le da la importancia que crea que le corresponde. Bien, pues obviamente se puede disfrutar un noticiario si uno tiene pasión por los acontecimientos del día a día por más que muchos sean negativos.

Lo mismo pasa con el resto de lo que se exhibe en los medios de comunicación. Si prendemos canal dos o canal trece, sabemos que estará plagado de telenovelas y ya será cuestión de nosotros si nos “clavamos” o no.

También le invito a buscar otras alternativas. Esa leyenda urbana de que el teatro es muy caro, es una leyenda. Le explico… ¿Cuánto se gasta en cosas que realmente no necesita? ¿Cuánto se gasta en ropa que ni siquiera estrena? Si usted tiene la fortuna de pertenecer a la clase media (que va desapareciendo de nuestro país), haga cuentas y bien que le alcanza para ir al teatro, la cosa es que quiera.

Si usted pertenece a una clase más humilde, déjeme darle mis respetos. He conocido una gran cantidad de personas que ahorran durante meses pesito a pesito hasta poder cumplir su sueño de ir a un gran espectáculo y lo disfrutan de una forma impresionante. He visto obras donde el boleto más barato cuesta 700 pesos y está lleno. Al preguntar, mucha gente me comentaba que pasó meses ahorrando. ¡Eso es querer!

Al final del día, somos mexicanos y tenemos un ingenio increíble y brillante.

Le invito a que se quite de la cabeza los estigmas de lo siguiente:

  • Leer un libro es para “matados”.
  • La música clásica es de flojera.
  • El teatro me aburre.
  • Investigar es solo para los científicos.
  • Ya pasé por la escuela, terminé una carrera, ya no necesito aprender nada más.

Actualmente hay contenidos geniales que nos permiten dentro de un entorno de entretenimiento, aprender. Le pongo un ejemplo: una serie que llamó mi atención desde el 2013 se llama “Da Vinci’s Demons”. Es una historia que mezcla realidades de Leonardo Da Vinci pero en un entorno de ciencia ficción. Así que en la serie, vemos los inventos de Da Vinci pero los logra fabricar y no solo se quedan en sus famosos bocetos. De igual forma, interactúa con la familia Medici convirtiéndose en su ingeniero de guerra. Va a dar hasta con el verdadero “Drácula”. Ojo, no se trata del clásico personaje vampiro, sino de Vlad Tepes, El Príncipe Empalador que odiaba profundamente al Imperio Otomano y se embarca en una guerra contra los turcos a petición de Da Vinci. Bien, todo eso es ciencia ficción, pero está basada en hechos reales. Da Vinci era un genio y no solo pintó “La Monalisa”; sino que también era ingeniero, arquitecto y experto en anatomía. ¿Qué me dejó esta serie? Emoción, apasionamiento, gusto por el conocimiento y admirar la calidad con la que se puede realizar un programa de TV sin la intención de ser didáctico. Además, obviamente, la intriga de investigar más y más sobre la obra de Leonardo Da Vinci. ¿Ve? ¡Es fácil y agradable!

Ya más adelante le haré toda una columna dedicada a esta brillante serie. Mi punto es que, a través de la TV, además de distraernos, podemos obtener conocimiento e incluso recordar cosas que nos hicieron estudiar “a fuerzas” para el examen y que media hora después se nos habían olvidado.

De lo que no se debe olvidar es que la vida es para disfrutarse. Normalmente nos acordamos de ello cuando un ser querido se va o cuando estamos viviendo una situación difícil. Le invito a que si ve televisión, la disfrute como si fuera la última vez.

Si va al teatro, goce la experiencia, en vez de estar haciendo cuentas de en cuánto le salió el numerito o ir a criticar a los actores.

Una vez que ya entendimos lo que es el entretenimiento como parte esencial de la vida, usted elija qué es lo que le gusta y olvídese de las críticas o “el qué dirán”. Si es la música, ¡excelente!, si es la pintura, ¡excelente! Y si es una serie de TV, ¡excelente!

El punto primordial es ser selectivo y no dejarse arrastrar por lo que quieren algunos medios que pensemos. Recuerde que por eso se llaman “medios de comunicación MASIVA”. O sea, nos ven como MASA. ¿Usted es parte de esa masa? Yo creo que no.

Siempre, cuando estamos a finales de año, nos da por desearle a medio mundo lo mejor y nos olvidamos de uno mismo. Lo invito a que no haga propósitos para usted sino realidades.

Disfrute todo lo que venga en el 2016 y conforme usted goce del entretenimiento en cualquiera de las formas anteriormente mencionadas, irá influenciando a su gente cercana y de esta manera seremos selectivos y los medios de comunicación se tendrán que ir adaptando a nosotros y no nosotros a ellos.

No le deseo; estoy convencido de que tendrá un gran 2016 porque se lo merece. Estoy convencido de que obtendrá sus metas e irá sembrando muchas cosas para que detonen en los siguientes años. Estoy convencido que su inteligencia no merece ser insultada con contenidos basura y estoy convencido de que el 2016 será un año crucial para que este país cambie. Recuerde: si usted no cambia, está imposible que el gobierno, el Chapo o Santa Claus lo haga por usted.

Reciba un abrazo enorme, muchas felicitaciones por llegar a este 2016 que pinta emocionante y si usted así o quiere, nos leemos el año que viene.

Comentarios
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Algo nos dice que en la atmósfera de pandemia que vivimos, se desenvuelven hechos violentos que no se conocen bien o que se callan.  Hay violencia doméstica, de género, por causa de la forma de pensar o el estilo de vida de una persona. Atisbamos, adivinamos, pero hasta ahí llega la mira de nuestro telescopio.  Los valientes periodistas que salen tras la verdad lo hacen corriendo grandes riesgos y, de todos modos, tal vez no lleguen a conocerla, pues hay instancias gubernamentales paradas a causa de la emergencia sanitaria. Corresponde, pues, a nosotros observar, relacionar y tratar de entender lo que sucede. Un buen recurso para guiarnos en esta labor de exploración es justo el género negro que presenta personajes completos con sus defectos, sí, pero también con sus virtudes, como cualquiera de nosotros. Se aleja de la visión maniquea de muchas telenovelas que narran una historia de lo más inverosímil. Felicito a Carlos René Padilla por su obra premiada. 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La comunicación de hechos violentos en estos tiempos se presta para imprimir un sesgo, ya sea por descuido al escribir, o con cierta intención oculta. Un título de una nota periodística puede afirmar algo que de entrada es solo una presunción, digamos: “La mató por celos”.  Algo que, por más que haya elementos que apunten en ese sentido, no puede afirmarse antes de un juicio por parte de la autoridad institucional. Muchas de las veces el comunicador, desde los titulares de su publicación, está condenando a un presunto asesino, cuando hacerlo es tarea del sistema judicial de un país. Hace unos días terminé de ver la serie “Somos” que se ofrece en una plataforma digital.  Está basada en la masacre contra población civil ocurrida en la población de Allende (Coahuila) hace diez años.  Me quedo con la sensación de que los productores se ocuparon más de los elementos utilizados para contar la historia que de la historia misma. Recrean de manera muy “light” lo que, en su momento, fue una mezcla de terror, incertidumbre y confusión para toda la región fronteriza coahuilense. En aquel entonces surgió una disociación en todos nosotros: Frente a la evidencia de lo ocurrido, callamos, no solamente en la tribuna pública, sino entre nosotros mismos, con la familia o los vecinos. Actuamos como si nada hubiera ocurrido, a tal grado paralizados por el panorama de destrucción. El tiempo ha venido a aclarar los hechos y a evidenciar la profunda  corrupción que permitió que sucedieran cosas que no tienen nombre y que, a la fecha, siguen siendo así de poderosas, que en una serie que dice narrar los hechos, a lo largo de seis capítulos se concreta a insinuar de manera muy sutil la forma real de actuar de  los presuntos criminales. Un espectador con cierto conocimiento de lo que en realidad sucedió, sí  es capaz de interpretar la trama como una radiografía de la corrupción que permitió tan terrible violencia. Para el resto del público es una más de las producciones que colocan el foco de atención  en cierto tipo de hechos violentos. Se repite lo que ya hemos señalado con relación a otros casos. Frente a la cruda realidad que nos grita, desviamos la mirada como para no comprometernos, para no hacer olas, y la realidad se queda intacta, sin visos de solución. Ante hechos  evidentemente  ilegales, nos desentendemos, pasando la pelota, dejando a otros la obligación de contarlos. Aquí es el punto donde la novela negra se vuelve clave. Es capaz de jugar con los mismos elementos de la realidad que conoce y desea narrar, pero acomodándolos de una forma que, efectivamente, dé cuenta del escenario de fondo y que además señale, a partir de la ficción, la tesis postulada por el propio autor para explicar por qué ocurrieron los eventos que relata. Algo nos dice que en la atmósfera de pandemia que vivimos, se desenvuelven hechos violentos que no se conocen bien o que se callan.  Hay violencia doméstica, de género, por causa de la forma de pensar o el estilo de vida de una persona. Atisbamos, adivinamos, pero hasta ahí llega la mira de nuestro telescopio.  Los valientes periodistas que salen tras la verdad lo hacen corriendo grandes riesgos y, de todos modos, tal vez no lleguen a conocerla, pues hay instancias gubernamentales paradas a causa de la emergencia sanitaria. Corresponde, pues, a nosotros observar, relacionar y tratar de entender lo que sucede. Un buen recurso para guiarnos en esta labor de exploración es justo el género negro que presenta personajes completos con sus defectos, sí, pero también con sus virtudes, como cualquiera de nosotros. Se aleja de la visión maniquea de muchas telenovelas que narran una historia de lo más inverosímil. Felicito a Carlos René Padilla por su obra premiada. Una crónica literaria que da cuenta de lo que ha sido la novela negra en México. Agradezco su generosidad de escribirla citando un sinnúmero de fuentes documentales serias, lo que permite, aparte de disfrutar su amena lectura, al margen de la aridez característica de los ensayos, aprender mucho en cada una de sus páginas.  " ["post_title"]=> string(21) "DESDE LA NOVELA NEGRA" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(21) "desde-la-novela-negra" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-07-14 08:24:42" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-07-14 13:24:42" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=68010" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(15) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "d16b71c130914ad6d43885a2a23cfd57" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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