,

Cuatro armas para aprender el arte de decir ‘no’ en el trabajo

El problema de no aprender a decir ‘no’ en determinadas ocasiones, puede llegar a convertirse en una receta para terminar sobrepasado y, en vez de conseguir los objetivos que persigues, provocar decepciones que afectarán a tu imagen...

10 de noviembre, 2020 Decir 'no'

El problema de no aprender a decir ‘no’ en determinadas ocasiones, puede llegar a convertirse en una receta para terminar sobrepasado y, en vez de conseguir los objetivos que persigues, provocar decepciones que afectarán a tu imagen profesional y al éxito de tu carrera.

Eso es lo que plantea Bruce Tulgan, fundador de la firma estadounidense de entrenamiento profesional para directivos empresariales Rainmaker Thinking y autor de libros como “El arte de hacerse indispensable en el trabajo”.

La única forma de tener éxito es aprender a decir que no, haciendo que las personas se sientan respetadas”, dice Tulgan para BBC Mundo.

Por ello, Tulgan presentó estas cuatro estrategias para decir “no” en el trabajo.

1-Hacer las preguntas correctas y tomar notas

Cuando te pidan hacer algo, el primer paso es hacer las preguntas correctas y mostrarle al interlocutor que estás tomando nota de las respuestas. Si haces eso muestras respeto, no solo por la otra persona, sino también por el requerimiento planteado.

2-Dar buenas razones para decir que no

La clave está en la manera en que respondes. Y si vas a decir que no, es importante ofrecer alternativas.

Para justificar una respuesta negativa tienes que explicar por qué. Es bueno ser explícito y muy detallado en explicar cuáles son las otras obligaciones. No basta con decir, “lo siento, tengo otras cosas que hacer”.

3-Facilitar el éxito de la otra persona

Si el requerimiento no es urgente, puedes decir “podría ayudarte, pero en dos semanas”. O si ves que en realidad no tendrás ninguna opción de hacer lo que te piden, puedes decir “mira, no puedo hacer eso, pero sí podría ayudarte en esto otro”.

Esa es otra manera de demostrar tu profesionalismo, tu deseo de ayudar.

4-Hacer un seguimiento

Busca a la persona y pregúntale, ¿cómo te fue?, ¿lograste resolver?, ¿encontraste a la persona adecuada?, “por favor recuerda que cuando necesites x, y, z, yo soy muy bueno haciendo eso”.

La idea es hacer un seguimiento al caso para continuar construyendo una buena relación y reforzar la confianza, pese a que tu respuesta fue negativa.

De Frente Y Claro | Educación en línea sin planeación

Comentarios


object(WP_Query)#18052 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(57642) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "17-07-2022" ["before"]=> string(10) "14-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(57642) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "17-07-2022" ["before"]=> string(10) "14-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#18050 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#18019 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#18018 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "17-07-2022" ["before"]=> string(10) "14-08-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-07-17 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-08-14 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (57642) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#18053 (24) { ["ID"]=> int(81524) ["post_author"]=> string(2) "81" ["post_date"]=> string(19) "2022-07-28 12:17:07" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-07-28 17:17:07" ["post_content"]=> string(6610) "En plenas vacaciones, los medios y las redes no descansan y con ellas, la lectura obligada de notas sobre violencia, crisis económica y críticas políticas y sociales, tampoco. Sin embargo, esta pausa de las labores escolares, el tiempo de descanso y la convivencia en familia, son el pretexto perfecto para reflexionar en torno a la oportunidad de transformar la visión (generalmente mala) que tenemos sobre nuestro país, de valorar todo lo bueno que sí nos representa y de resignificar la importancia de conocer y amar nuestra riqueza cultural, como un elemento indispensable para fortalecer la identidad nacional y lograr así, evolucionar como nación y como sociedad. En ese tenor, hablar de identidad necesariamente implica hablar de la totalidad de los valores que nos conforman como individuos y que nos permiten relacionarnos con el mundo. Por tanto, hacer referencia a nuestra identidad nacional no sólo comprende el hecho de haber nacido en un mismo territorio o de compartir los mismos símbolos patrios; en términos sociales, históricos y culturales, esa identidad que nos define como mexicanos se sustenta con mayor profundidad en el origen de las costumbres y tradiciones que son producto de la fusión de dos culturas. Por desgracia y aunque la globalización nos ha traído grandes beneficios en muchos aspectos, las culturas de algunos países han “invadido” (y hasta podríamos decir que se han apoderado) de la identidad cultural de los ciudadanos de otros y esto es un fenómeno que podemos apreciar especialmente entre niños y jóvenes. Es por eso que hoy, educar en valores y con un sentido claro de amor a la patria y a todo lo que la conforma, debe ser una prioridad para las familias y los colegios de nuestro país. Pero... ¿Cómo fortalecer la identidad nacional en nuestros hijos y alumnos? Aunque los modelos educativos actuales contemplan la educación cívica dentro de sus modelos curriculares, la formación más importante que podemos dar a nuestros niños se encuentra en el núcleo familiar (como pilar de los valores que adquieren desde que nacen) y en el empeño que pongamos los colegios en conseguir aprendizajes significativos a partir de la experiencia. Aquí algunas estrategias que podemos poner en práctica para conservar las tradiciones y fortalecer la identidad nacional: Viajar por toda la República para conocer nuestro país, sus tradiciones y cultura, teniendo siempre presente que no podemos dar lo que no tenemos. Fomentar el amor por la tierra, la comida, la música y el idioma. Vivir las tradiciones en familia y convertirlas en momentos de convivencia de calidad. Practicar las costumbres de nuestro país, vivirlas con alegría y, en caso de utilizar sistemas biculturales (colegios), enfatizar la importancia de conservar las propias. En fiestas específicas, enseñar a los niños el simbolismo, significado y usanzas de las fiestas y motivarlos a participar activamente en ellas.  Beneficios de conservar las tradiciones Muchas son las ventajas de conocer, conservar y practicar las tradiciones y costumbres del lugar en el que hemos nacido, entre otras:  La Guelaguetza: una fiesta para aprender a compartir En esta temporada vacacional y, dentro de las muchas tradiciones que nos dan identidad, la Guelaguetza se destaca como un verdadero símbolo de nuestras raíces ancestrales, de la fusión de culturas de que somos producto y de hermandad solidaria y festiva entre los pueblos. La palabra Guelaguetza significa “ofrenda” (del vocablo guendalezaa) y representa la "acción de dar". Es una de las fiestas más importantes del estado de Oaxaca, en la que los pobladores de las siete regiones que conforman el estado, se reúnen para bailar, cantar, mostrar sus trajes típicos y compartir la comida y los productos que los representan. Tiene su origen en la época prehispánica, como parte de un ritual hacia los dioses, pero, como sucede como muchas otras tradiciones, al llegar la evangelización se fusionó con los cultos a la Virgen del Carmen, por lo que siempre se celebra en los dos lunes más cercanos a esta festividad Mariana: al primer lunes de fiesta se le llama “Lunes del cerro” y al segundo, ocho días después, “La octava” (este año las fechas asignadas son 25 de julio y 1ero de agosto). Aunque la fiesta oficial se realiza siempre en el Cerro del Fortín, en la capital de Oaxaca, lo cierto es que durante toda la semana, así como en los días previos y posteriores, la ciudad se llena de colores, sonidos, sabores y alegría, por lo que se convierte en una maravillosa oportunidad para llevar a nuestros hijos a disfrutar y conocer más de su cultura, durante estas vacaciones. Recordar de dónde venimos para saber quiénes somos Rescatar lo mejor de México (en tiempos en los que pareciera que “lo de hoy” es ver sólo lo malo) y enseñar a niños y jóvenes el amor y respeto por sus raíces y tradiciones, es la mejor manera de garantizar que crecerán como ciudadanos amorosos y respetuosos de su país, de sus leyes y de sus costumbres y que serán capaces de construir una sociedad fundamentada en los valores éticos y morales que a nuestro mundo le hacen más falta cada día. Visita nuestra página www.mazenod.edu.mx y descubre uno de los mejores modelos educativos de México, fundamentado en el humanismo, sustentado en la innovación y los valores, y orientado a la formación de ciudadanos bien preparados para enfrentar los desafíos de un mundo global.  " ["post_title"]=> string(95) "Guelaguetza 2022: ¿por qué enseñar a nuestros hijos a conocer y conservar las tradiciones?" ["post_excerpt"]=> string(164) "Educar en valores y con un sentido claro de amor a la patria y a todo lo que la conforma, debe ser una prioridad para las familias y los colegios de nuestro país." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(93) "guelaguetza-2022-por-que-ensen%cc%83ar-a-nuestros-hijos-a-conocer-y-conservar-las-tradiciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-07-28 12:22:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-07-28 17:22:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81524" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17941 (24) { ["ID"]=> int(81912) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2022-08-09 10:55:19" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-08-09 15:55:19" ["post_content"]=> string(5556) "-“Nuestra época es una enorme guillotina”. Daniel Salinas Basave (1974), escritor mexicano.  Tener más de sesenta años en el siglo veintiuno nos da la oportunidad de contrastar realidades muy distintas que han ocurrido entre que nacimos y el presente, cuando maduramos. Entre esas maravillas está la tecnología de punta con todo lo que conlleva, bueno y malo. En mi infancia los aparatos telefónicos residenciales eran de pasta, color negro, pesados y con disco. Se descolgaba el auricular después de haber timbrado el aparato un montón de veces, no como ahora que en poco tiempo se corta  la llamada y nos manda a buzón. El teléfono de casa de mis papás era una combinación simpática de dígitos: 2 02 24.  En esos tiempos ser propietario de una línea significaba tener acciones de “Teléfonos de México”.  Recuerdo unas planas color verde pálido con perforaciones que permitían ir desprendiendo pequeñas secciones de éstas. Para mí resultaba todo un misterio ver que mi madre recortara unas cuantas como si fueran pequeños cupones, acudiera al banco donde se las intercambiaban por dinero constante y sonante. Más de una vez habrá salvado mi santa madre aquellos pliegos de mis manos inquietas, que quisieron apropiárselos para jugar al “compra y vende” con mis muñecas. Volviendo a los medios de comunicación, las llamadas de larga distancia se hacían a través de operadora, ya fueran directas o por cobrar, de preferencia en la noche, cuando las tarifas eran menores. Tengo muy presente una memoria de mi infancia: en un período en que viví en Ciudad Camargo (Chihuahua), la casa tenía un teléfono de pared sin disco. Se pedían las llamadas locales por operadora. No pocas veces llegaban vecinos solicitando el uso del teléfono para alguna emergencia. Pasamos de esos aparatos de fabricación burda a unos de plástico.  Los colores se suavizaron, había grises, blancos y color crema; verdes y rojos.  Más adelante, el disco giratorio fue sustituido por botones que se presionaban para marcar el número deseado. Apareció la larga distancia automática (LADA), y con los vaivenes políticos y económicos la telefonía se abarató, y dejó de ser tan costoso hacer una larga distancia. De ahí brincamos a los inalámbricos, que representaron una gran ventaja, y ya con la aparición de la telefonía celular a partir de la década de los noventa del siglo pasado, las cosas sufrieron cambios definitivos. Las preguntas que nos hacen los “millennials” son lógicas para ellos: ¿cómo vivíamos nosotros en esos tiempos sin teléfonos celulares?; ¿cómo se avisaba dónde andábamos, o cómo nos comunicábamos para notificar que ya habíamos llegado? En realidad, cuando mis hijos atravesaron la adolescencia en el primer decenio de este siglo, ya había celulares, su uso era caro y restringido, pero era una tranquilidad saber que podíamos comunicarnos con ellos en cualquier momento.  No había GPS ni todas las monadas que vinieron más adelante, como las redes familiares de comunicación, pero sí, el teléfono celular nos dio más opciones para estar en contacto.  Pensándolo bien, también nos generó problemas que antes no hubiéramos acaso imaginado. La llegada de los hipervínculos propios de la Web2  fue el gran salto cuántico en lo que respecta a la información.  Desde mi equipo podía conectarme a un sitio en la red y de ahí a otro y a otro, hasta obtener los resultados deseados en mi búsqueda. Ello permitió explorar cambios de lo más diversos, desde cómo destapar un caño hasta cómo elaborar bombas artesanales. De repente comenzamos a sentir que el conocimiento más vasto estaba en la punta de nuestros dedos, y que podíamos volvernos expertos en los temas que procuráramos con ahínco. Ello ha derivado en la generación de eruditos de escritorio que suponen tener la respuesta a cualquier problema: Desde las grandes dudas existenciales del ser humano, hasta los efectos colaterales del recién surgido antiviral Paxlovid.  En cuestiones médicas es grave dar por sentado que la búsqueda de respuestas en la red sustituye la preparación formal de un médico a lo largo de muchos años, lo que le coloca en posición de entender con fundamentos el mecanismo de la enfermedad, sus manifestaciones y posibles tratamientos, entre otras muchas cosas. Hay que agregar un efecto deletéreo más: de forma paradójica la hipercomunicación ha provocado un mayor aislamiento. El individuo se coloca frente a su equipo electrónico y entra en contacto con infinidad de personas, pero a la vez se siente desamparado, sin un rostro amigable frente al cual expresarse y sin la tranquilidad de sentir un abrazo afectuoso. Los seres humanos nos convertimos en islas en la esfera emocional. Cada época tiene sus atributos. Habrá, pues, que saber aprovechar las ventajas de la época actual sin desprendernos totalmente de los beneficios de épocas anteriores, en particular lo que tiene que ver con la comunicación cara a cara. Ningún equipo tecnológico nos proveerá de la empatía que necesitamos para vivir en óptimas condiciones." ["post_title"]=> string(20) "Fábrica de eruditos" ["post_excerpt"]=> string(177) "La tecnología de punta facilita infinidad de procesos de conocimiento y comunicación, pero a la vez genera estados emocionales con los que apenas estamos aprendiendo a lidiar." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(19) "fabrica-de-eruditos" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-08-09 12:22:59" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-08-09 17:22:59" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81912" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#18053 (24) { ["ID"]=> int(81524) ["post_author"]=> string(2) "81" ["post_date"]=> string(19) "2022-07-28 12:17:07" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-07-28 17:17:07" ["post_content"]=> string(6610) "En plenas vacaciones, los medios y las redes no descansan y con ellas, la lectura obligada de notas sobre violencia, crisis económica y críticas políticas y sociales, tampoco. Sin embargo, esta pausa de las labores escolares, el tiempo de descanso y la convivencia en familia, son el pretexto perfecto para reflexionar en torno a la oportunidad de transformar la visión (generalmente mala) que tenemos sobre nuestro país, de valorar todo lo bueno que sí nos representa y de resignificar la importancia de conocer y amar nuestra riqueza cultural, como un elemento indispensable para fortalecer la identidad nacional y lograr así, evolucionar como nación y como sociedad. En ese tenor, hablar de identidad necesariamente implica hablar de la totalidad de los valores que nos conforman como individuos y que nos permiten relacionarnos con el mundo. Por tanto, hacer referencia a nuestra identidad nacional no sólo comprende el hecho de haber nacido en un mismo territorio o de compartir los mismos símbolos patrios; en términos sociales, históricos y culturales, esa identidad que nos define como mexicanos se sustenta con mayor profundidad en el origen de las costumbres y tradiciones que son producto de la fusión de dos culturas. Por desgracia y aunque la globalización nos ha traído grandes beneficios en muchos aspectos, las culturas de algunos países han “invadido” (y hasta podríamos decir que se han apoderado) de la identidad cultural de los ciudadanos de otros y esto es un fenómeno que podemos apreciar especialmente entre niños y jóvenes. Es por eso que hoy, educar en valores y con un sentido claro de amor a la patria y a todo lo que la conforma, debe ser una prioridad para las familias y los colegios de nuestro país. Pero... ¿Cómo fortalecer la identidad nacional en nuestros hijos y alumnos? Aunque los modelos educativos actuales contemplan la educación cívica dentro de sus modelos curriculares, la formación más importante que podemos dar a nuestros niños se encuentra en el núcleo familiar (como pilar de los valores que adquieren desde que nacen) y en el empeño que pongamos los colegios en conseguir aprendizajes significativos a partir de la experiencia. Aquí algunas estrategias que podemos poner en práctica para conservar las tradiciones y fortalecer la identidad nacional: Viajar por toda la República para conocer nuestro país, sus tradiciones y cultura, teniendo siempre presente que no podemos dar lo que no tenemos. Fomentar el amor por la tierra, la comida, la música y el idioma. Vivir las tradiciones en familia y convertirlas en momentos de convivencia de calidad. Practicar las costumbres de nuestro país, vivirlas con alegría y, en caso de utilizar sistemas biculturales (colegios), enfatizar la importancia de conservar las propias. En fiestas específicas, enseñar a los niños el simbolismo, significado y usanzas de las fiestas y motivarlos a participar activamente en ellas.  Beneficios de conservar las tradiciones Muchas son las ventajas de conocer, conservar y practicar las tradiciones y costumbres del lugar en el que hemos nacido, entre otras:  La Guelaguetza: una fiesta para aprender a compartir En esta temporada vacacional y, dentro de las muchas tradiciones que nos dan identidad, la Guelaguetza se destaca como un verdadero símbolo de nuestras raíces ancestrales, de la fusión de culturas de que somos producto y de hermandad solidaria y festiva entre los pueblos. La palabra Guelaguetza significa “ofrenda” (del vocablo guendalezaa) y representa la "acción de dar". Es una de las fiestas más importantes del estado de Oaxaca, en la que los pobladores de las siete regiones que conforman el estado, se reúnen para bailar, cantar, mostrar sus trajes típicos y compartir la comida y los productos que los representan. Tiene su origen en la época prehispánica, como parte de un ritual hacia los dioses, pero, como sucede como muchas otras tradiciones, al llegar la evangelización se fusionó con los cultos a la Virgen del Carmen, por lo que siempre se celebra en los dos lunes más cercanos a esta festividad Mariana: al primer lunes de fiesta se le llama “Lunes del cerro” y al segundo, ocho días después, “La octava” (este año las fechas asignadas son 25 de julio y 1ero de agosto). Aunque la fiesta oficial se realiza siempre en el Cerro del Fortín, en la capital de Oaxaca, lo cierto es que durante toda la semana, así como en los días previos y posteriores, la ciudad se llena de colores, sonidos, sabores y alegría, por lo que se convierte en una maravillosa oportunidad para llevar a nuestros hijos a disfrutar y conocer más de su cultura, durante estas vacaciones. Recordar de dónde venimos para saber quiénes somos Rescatar lo mejor de México (en tiempos en los que pareciera que “lo de hoy” es ver sólo lo malo) y enseñar a niños y jóvenes el amor y respeto por sus raíces y tradiciones, es la mejor manera de garantizar que crecerán como ciudadanos amorosos y respetuosos de su país, de sus leyes y de sus costumbres y que serán capaces de construir una sociedad fundamentada en los valores éticos y morales que a nuestro mundo le hacen más falta cada día. Visita nuestra página www.mazenod.edu.mx y descubre uno de los mejores modelos educativos de México, fundamentado en el humanismo, sustentado en la innovación y los valores, y orientado a la formación de ciudadanos bien preparados para enfrentar los desafíos de un mundo global.  " ["post_title"]=> string(95) "Guelaguetza 2022: ¿por qué enseñar a nuestros hijos a conocer y conservar las tradiciones?" ["post_excerpt"]=> string(164) "Educar en valores y con un sentido claro de amor a la patria y a todo lo que la conforma, debe ser una prioridad para las familias y los colegios de nuestro país." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(93) "guelaguetza-2022-por-que-ensen%cc%83ar-a-nuestros-hijos-a-conocer-y-conservar-las-tradiciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-07-28 12:22:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-07-28 17:22:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=81524" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(16) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "8b0b2e8dbb42f82a4ac387d9df670807" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Guelaguetza 2022: ¿por qué enseñar a nuestros hijos a conocer y conservar las tradiciones?

Educar en valores y con un sentido claro de amor a la patria y a todo lo que la conforma, debe ser...

julio 28, 2022

Fábrica de eruditos

La tecnología de punta facilita infinidad de procesos de conocimiento y comunicación, pero a la vez genera estados emocionales con los que...

agosto 9, 2022




Más de categoría

La Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, AC presenta su Revista ROEL

La Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística AC presentó su edición institucional de la Revista ROEL Conmemorativa con...

agosto 12, 2022
Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales más importantes de Sony. En menos de un mes, The Last of US: Part I, un «remake» para PS5 del título que vio la luz en PS3 en el ya lejano 2013, llegará a las tiendas físicas y digitales. ¡Y vaya relajo que se armó dentro de la comunidad por este hecho! Sin embargo, la discusión acerca de si esta nueva versión está justificada (y que salga a precio completo similar a juegos nuevos, es decir, cerca de 70 USD) es tema para otro día. Además, pronto se estrenará una adaptación televisiva de la mano de HBO. Así que, a colación de esto, me gustaría hablar acerca del título desarrollado por Naughty Dog, el cual se ha convertido en una vaca sagrada del gaming en los últimos años. Advertencia: este juego no me gusta mucho. Al menos, no tanto como a la mayoría de los jugadores. Procedo a explicar mis razones. Si he de trazar un paralelo con otra forma de entretenimiento, para mí la devoción que genera The Last of Us me parece tan incomprensible como la que generó el álbum OK Computer de Radiohead a finales del siglo pasado. Es decir, ambas son obras de enorme calidad, con momentos de puro gozo. Sin embargo, si uno ve el panorama de sus respectivos campos, hay obras que resultan tanto o más valiosas y que rara vez reciben el mismo reconocimiento. ¿OK Computer en verdad es el mejor álbum de la misma década de Massive Attack, Aimee Mann, Morphine, Ween, Nirvana y Björk? De la misma forma, ¿The Last of Us es en verdad el mejor videojuego en la misma generación en la que gozamos la trilogía de Bioshock (1,2 e Infinite), Mass Effect, Grand Theft Auto (IV y V), Portal y Metal Gear Solid 4? Así que veamos cada uno de los apartados de The Last of Us. Trama: Un mundo después de la pandemia Comencemos por hablar un poco acerca de la historia, la cual es, para muchos, uno de los atractivos principales del título. La trama nos sitúa en un mundo azotado por un hongo llamado Cordyceps, el cual convierte a los humanos en seres violentos conocidos como los “Infectados” (very creative indeed!). La población está aislada en zonas de cuarentena debido a esto. Joel (el protagonista y a quien controlamos durante el juego) es un contrabandista, quien recibe el encargo de llevar a Ellie, una joven que aparentemente es inmune al hongo, hasta un asentamiento de un grupo rebelde conocido como “Las Luciérnagas”. Hasta ahí nos quedamos con la historia, para no entrar en los famosísimos spoilers para quienes aún no lo hayan jugado y tengan intenciones de hacerlo. Sin embargo, para mí, la historia del videojuego es uno de sus puntos más débiles: pretty standard stuff para un videojuego. Zombies, un entorno postapocalíptico y armas a montones. ¿Acaso no es básicamente la misma premisa que la saga Resident Evil? ¡Oh, perdonen! The Last of Us pretende contar una historia seria, carente, al parecer, de los elementos Over the Top de la saga insignia de Capcom. Esto es otro elemento que me ha dejado un sabor de boca un tanto amargo: la seriedad de la narración que a veces ronda con lo pretencioso. En varios momentos, parece que Naughty Dog nos quiere convencer de que esto no es solamente un juego. “¡Vean! estamos contando una historia harto seria! Sí, hay zombies, pero estamos siendo serios, ¡de veras!”. Calma, Neil Druckmann (el director del juego), ya entendimos. En el aspecto positivo, debo reconocer que la dinámica entre Joel y Ellie (casi como de padre e hija) resulta muy natural y humana, y entiendo que muchos jugadores empaticen con ambos. De hecho, si bien la historia no es nada novedosa, la dirección y el guion brindan algunos momentos enternecedores e intensos. Aspecto técnico: la joya de la corona de PS3 El aspecto técnico de The Last of Us es una de sus mayores ventajas y, siendo uno de los títulos importantes de la generación de PS3, su desarrollo contó con un equipo que ya conocía bien cómo crear videojuegos para la consola de Sony. Las vistas de este Estados Unidos devastado son en verdad gloriosas, con escenarios amplios, definidos y coloridos. La dirección de arte en verdad te hace sentir dentro de este mundo derruido que Naughty Dog creó. La variedad de escenarios no falta: viajaremos por edificios, bosques, alcantarillas y más. El modelado de los personajes también es excelente, con movimientos y expresiones faciales muy naturales. Las escenas también están muy bien dirigidas, lo cual no debería ser sorpresa viniendo de la misma desarrolladora de la serie Uncharted. El aspecto técnico es impecable y derrocha calidad por todos lados. Por ello, aunque el título fue remasterizado para PS4 un año después, el original sigue siendo uno de los que mejor se ven en PS3. Jugabilidad: third person shooter con tintes de horror Ya que dejamos los halagos atrás, entremos en el aspecto de jugabilidad. A ver, creo que una buena definición podría ser: Shooter en tercera persona + ligeros toques de sigilo al estilo de Metal Gear Solid / Assasin’s Creed + leves toques de terror. El control es fluido (aunque algunos jugadores lo encuentran un tanto torpe, para mí está bien) y el modo de juego tiene la variedad justa para no caer en la monotonía, pero no hay algo que The Last of Us haga que no se haya visto en varios títulos más y, en ocasiones, de mejor forma. El avance es lineal, lo cual no es una desventaja en sí misma. Tal vez lo más atractivo sea el aspecto táctico del juego. En ciertas situaciones, debes elegir la forma en la que enfrentarás a los enemigos con los que te encuentras. Aunque, en la mayoría de los casos, el ataque frontal con armas de fuego asegura la muerte de Joel. Las secciones en las que debes ser sigiloso para evitar una muerte instantánea ante cierto tipo de enemigos resultan emocionantes, eso sí. En fin, que el aspecto jugable de The Last of Us, mientras que no es malo o aburrido, tampoco es tremendamente espectacular o innovador y sólo es una excusa para avanzar la historia. Conclusión Para mí, al menos en mi humilde opinión, para que un videojuego entre a ese panteón sagrado de los mejores de todos los tiempos, debe ser uno que empuje al medio un paso más allá, ya sea en aspectos técnicos, narrativos o de innovación. Todos aquellos que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time en su época, allá por 1998, tenemos al título de Nintendo en tan alta estima por eso mismo: fue uno de los primeros títulos que aprovechó la tecnología de ese momento (el N64) y, de un solo golpe, mostró el potencial de las aventuras de acción en 3D. En verdad, TLoZ:OoT fue un título cutting edge en su época. Por otro lado, The Last of Us parece más, en el mejor de los casos, la culminación de los videojuegos de disparos en tercera persona con toques cinemáticos. Esta visión la puedo entender, aunque no compartir: como dije, la historia y sus personajes no me parecen nada especiales, además de que hay pocas innovaciones en el aspecto jugable. Lo mejor que puedo decir es que es en verdad un prodigio técnico, que aprovechó al máximo la potencia del PS3. Sin embargo, este resultado es de esperarse al ser uno de los títulos lanzados en el ocaso de la consola. Para mí, a The Last of Us le falta ese algo, esa chispa que me haga ponerlo al mismo nivel de otras obras del videojuego. Fuera de su historia, que resonó con muchas personas, no veo que esta obra de Naughty Dog haya hecho algo que no se haya visto antes.

The Last of Us, ¿la obra maestra de Naughty Dog?

Es un buen tiempo para ser fanático de la saga The Last of Us, una de las propiedades intelectuales...

agosto 12, 2022
Último tango en París

50 años de “Último tango en París”

“Último tango en París”: Director y guionista: Bernardo Bertolucci; Actores: Maria Schneider, Marlon Brando; País: Italia-Francia; Año: 1972; Duración:...

agosto 11, 2022
Inicio de clases en la UNAM

Inicio de clases en la UNAM

Esta semana dio inicio el ciclo escolar 2022-2023 en diversas universidades, entre la que se encuentra nuestra Máxima Casa...

agosto 10, 2022